ABC de la teoría del delito

    1. Concepción legal del delito.
    2. Teorías sobre la estructura del delito
    3. Elementos del delito
    4. Problemática de la prioridad lógica y temporal y de la prelación lógica
    5. Concepción dogmática del delito
    6. Conducta o hecho
    7. Tipicidad
    8. Antijuridicidad
    9. Imputabilidad
    10. Culpabilidad
    11. Apéndice A: proyecto de reformas a la parte general del código penal para el estado de chiapas
    12. Propuesta
    13. Apendice B: comentarios a la reforma del código penal de 1990 (parte general)

    CAPITULO I - NOCIONES GENERALES

    1) CONCEPCIÓN LEGAL DEL DELITO.

    Dar una definición o concepto del delito es siempre tautológico, sin embargo nuestra legislación mexicana ha dado por definirlo en la Parte General de los Códigos Penales; el de 1871 establece en su artículo 4o. "delito es la infracción voluntaria de una ley penal, haciendo lo que ella prohíbe o dejando de hacer lo que manda"[1]; el Código Penal de 1931 estatuye en su articulo 7o.; "delito es el acto u omisión que sancionan las leyes penales". Como se puede apreciar de la lectura de estos dos artículos, se plantea la problemática conceptual del delito, pero no se soluciona ni se descubre nada.

    Algunos juristas han pretendido impugnar la legitimidad del contenido conceptual o definitorio legal del delito, sin embargo el penalista italiano Maggiore aclara con atinado acierto: "Por fortuna son muy pocos los juristas que, después de haber dado la definición formal del delito como hecho prohibido por la ley penal, impugnan la legitimidad de toda determinación de contenido"[2]. Pero tal parece que en México se ha hecho tradición dar una definición legal del delito - salvo raras excepciones según veremos en líneas posteriores - y entre otros ordenamientos el Código Penal de Guanajuato de 1978, preceptúa en su artículo 11: "Delito es la conducta típicamente antijurídica, imputable, culpable y punible"; Enrique Cardona Arizmendi y Cuauhtémoc Ojeda Rodríguez, comentan al respecto: "...la definición del delito no sólo es un valioso aporte legislativo verse al destacar, los elementos esencialmente característicos del ilícito penal, sino que entraña la deliberada intención de los autores del nuevo Código para sentar las bases de una estructuración sistemática del Ordenamiento, toda vez que como podrá observarse cada uno de los elementos característicos que constituyen la concepción técnico-jurídica admitida del delito, da pauta para su tratamiento sistemático en la ley"[3].

    Por nuestra parte, no creemos que para sentar las bases estructurales y sistemáticas de éste ordenamiento, se tuvo que definir a fortiori, lo que es el delito, ya que con definición o sin ella se puede estructurar y sistematizar el mencionado ordenamiento, además de que las conductas o hechos constitutivos de delito, siempre quedarán insertas y reglamentados en la parte especial del Código Penal.

    Así los anteproyectos de Código Penal para el Distrito y Territorios Federales de 1949 y 1958; el Anteproyecto de Código Penal para la República Mexicana de 1963; y el Proyecto de Código Penal para el Estado de Veracruz-Lave de 1979 no definen al delito, por considerarlo irrelevante e innecesario en los Códigos; habida cuenta que "la definición de delito es siempre o casi siempre el resultado de un silogismo que plantea bien el problema pero que nada descubre"[4].

    2) TEORÍAS SOBRE LA ESTRUCTURA DEL DELITO.

    Se han elaborado varias concepciones para tratar de estudiar la composición del delito. Más sobresalen dos de ellas que consideramos de suma importancia dadas sus características y su composición: una la Concepción Totalizadora o Unitaria del delito, y la otra, la Concepción Analítica o Atomizadora, las cuales expondremos a continuación.

    a) Concepción Totalizadora o Unitaria del Delito.

    Sostienen los partidarios de ésta concepción que el delito es un bloque monolítico, inescindible, que no admite divisiones en elementos diversos y como tal se debe estudiar el delito. Antolisei al respecto escribe: "...su verdadera esencia, la realidad del delito no está en cada uno de sus componentes del mismo y tampoco en su suma, sino en el todo y en su intrínseca unidad: sólo mirando el delito bajo este perfil, es posible comprender su verdadero significado"[5]; del pensamiento de este gran penalista italiano apreciamos que los partidarios de esta concepción admiten que puede presentar el delito aspectos diversos, pero en manera alguna fraccionable, y concluyen que el delito es una entidad unitaria y homogénea. Posición respetable en la que no estamos de acuerdo por las razones a que haremos alusión en líneas siguientes.




    b) Concepción Analítica o Atomizadora del Delito.

    La concepción analítica tiene como función estudiar al delito en sus propios elementos, sin dejar de percibir que todos ellos forman la unidad del delito. Consideramos que es acertada esta concepción, pues aun dividiendo al delito en elementos este no pierde su unidad, el todo esta formado de sus partes y las partes forman el todo; el delito no puede tener elementos aislados, como tampoco el átomo los tiene, si bien para su estudio lo dividimos en neutrones, protones, neutrinos etcétera, sin olvidar que es un todo por su intrínseca naturaleza. Nosotros visualizamos que la descomposición del delito en elementos, lejos de perjudicarlo en detrimento de su unidad, lo ilumina por su cabal conocimiento y estudio profundo de cada uno de los elementos del injusto, independientemente de la concepción dogmática que se tenga del delito por el numero de elementos, por ende: "Estudiemos analíticamente el delito para comprender bien la gran síntesis en que consiste la acción u omisión que las leyes sancionan. Solo así escaparemos a la par del confusionismo no dogmático y de la tiranía política"[6].

    3) ELEMENTOS DEL DELITO.

    Antes que todo queremos definir para fines de nuestro estudio lo que es elemento en sentido amplio y en sentido estricto: elemento -del latín elementum- designa "el fundamento o parte integral de una cosa". Dentro del contexto jurídico-penal a la palabra elemento del delito, le damos una connotación restringida, con dicha forma fonética designamos "cada una de las partes en que puede ser analizado el delito y que le da existencia, al delito en general o especial".

    Una vez que hemos esclarecido lo que entendemos por elemento strictu sensu y lato sensu, pasamos al estudio doctrinal del inciso que nos ocupa.

    La doctrina clasifica a los elementos del delito para su estudio en:

    A) Esenciales o constitutivos; y

     

    B) Accidentales.

    A) Los primeros o constitutivos varían según se adopte una u otra postura en cuanto a la concepción del delito por su número de elementos. Generalmente los esenciales se clasifican en una concepción triédrica, a saber:

    a) Elemento esencial general material.

    El elemento material u objetivo será la conducta o hecho, según la descripción típica del delito en particular, "la conducta abarca el hacer según el caso, y el hecho contiene la conducta, el resultado material y el nexo causal entre la conducta y el resultado"[7]. Sin olvidar que se pueden presentar modalidades de la conducta exigida por el tipo.

    b) Elemento esencial general valorativo.

    Nos encontramos frente a la antijuridicidad, fiel reflejo del elemento general valorativo "o sea cuando habiendo tipicidad, no protege al sujeto una causa de licitud"[8].

    c) Elemento esencial general psíquico.

    Este elemento se da "cuando estamos frente a la culpabilidad, en cualquiera de sus formas: dolo, con sus grados directo o eventual; culpa en alguna de sus clases, con o sin representación"[9].

    d) Elementos esenciales especiales.

    Denominamos elementos esenciales especiales, a aquéllos que requieren figuras delictivas; mismas que cambian de una a otra figura o delito, dándoles características propias.

    Podemos clasificarlos[10]en:

    a") Elementos esenciales especiales materiales u objetivos: conducta o hecho.

    b") Elemento esencial especial normativo: jurídico o cultural.

    c") Elemento esencial especial valorativo: antijuridicidad especial.

    d") Elemento esencial especial psíquico: 1) Una determinada dirección subjetiva de la voluntad. 2) Existencia de motivos determinantes.

    e") Elemento esencial especial subjetivo del injusto.

    B) ELEMENTOS ACCIDENTALES

    Llamamos elementos accidentales a los que no forman parte directa, ni influyen, en la existencia del delito; estos agravan o atenúan la pena, y son los que la doctrina ha descrito como circunstancias[11]y originan los tipos complementados, circunstanciados o subordinados, calificados o privilegiados, según aumenten o disminuyan la pena.

    4) PROBLEMÁTICA DE LA PRIORIDAD LÓGICA Y TEMPORAL Y DE LA PRELACIÓN LÓGICA

    a) Prioridad temporal en el aspecto positivo del delito.

    Al respecto es realmente conciso lo que tenemos que decir, consideramos que no puede haber una prioridad temporal, supuesto que la inescindibilidad del delito no lo permite; en otras palabras, los elementos del delito concurren "ipso facto", son simultáneos en su aparición.

    b) Prioridad lógica y prelación lógica en el aspecto positivo del delito.

    Permítasenos aseverar lo siguiente: no hay, no existe una prioridad lógica en el aspecto positivo del delito, lo que existe es una prelación lógica, puesto que para concurrir un elemento, debe antecederle el correspondiente inmediato anterior por la naturaleza propia del delito.

    Nuestro ilustre maestro Porte Petit concluye: "la circunstancia de que sea necesario un elemento para que concurra el siguiente, no quiere decir que haya prioridad lógica, por que ningún elemento es fundante del siguiente, ni éste de aquél, aun cuando si es necesario para que el otro elemento exista"[12].

    c) Prelación lógica en el aspecto negativo del delito.

    A grosso modo diremos que se origina la prelación lógica en el aspecto positivo del delito, cuando al presentarse el negativo no pueden concurrir los demás elementos del delito siguiente al ausente.

    De lo expuesto se desprende que si en la conducta hay una hipótesis de ausencia de conducta -aspecto negativo del delito-, no habrá delito: en un caso de atipicidad, habrá conducta o hecho, y no así la tipicidad; si hay una causa de licitud, concurrirá la conducta o hecho, la tipicidad y no así la antijuridicidad. Y así sucesivamente hasta llegar al aspecto negativo de la punibilidad.

    "El análisis de cada aspecto negativo de las notas esenciales del delito, con apoyo en la prelación lógica, nos demuestra en cada caso particular que notas del delito existen y cuales no, originándose una absoluta seguridad en el señalamiento del aspecto que se presenta en cada caso concreto"[13].

    CAPÍTULO II - CONCEPCIÓN DOGMÁTICA DEL DELITO

    La concepción dogmática del delito, es la base, la cimentación que sirve para descubrir y profundizar los principios sin los cuales no podría entenderse orden jurídico-penal alguno.

    El doctor jurista mexicano Don Celestino Porte Petit, nos señala que la dogmática jurídica penal "....Consiste en el descubrimiento, construcción y sistematización de los principios rectores del ordenamiento penal positivo"[14].

    La concepción dogmática que se tenga del delito varía según la postura que adopte uno en cuanto al número de elementos. Encontramos desde la concepción bitómica, tritómica, tetratómica, hasta la heptatómica.

    Nosotros somos partidarios de la concepción tetratómica o sea una conducta o hecho, típica, antijurídica y culpable. Por fines didácticos y puesto que para la mayoría de los tratadistas causalistas ha constituido la forma más completa en que se ha estructurado el delito, haremos una breve exposición de la fórmula heptatómica que magistralmente auspiciara en España el maestro Luis Jiménez de Asúa y en nuestro Derecho Penal mexicano el maestro Porte Petit.

    I.- CONDUCTA O HECHO

    Hablamos de conducta o hecho según se describa una mera conducta y un resultado jurídico, o cuando hay referencia a la conducta y a un resultado jurídico y material.

    A) CONDUCTA

    1.- Concepto.

    "La conducta consiste en un hacer voluntario o no voluntario (culpa)"[15].

    2.- Formas de conducta

    Tenemos pues, que la conducta pueda ser realizada por acción (hacer) o por omisión (no Hacer).

    a) La acción consiste en la actividad, el hacer voluntario dirigido a la producción de un resultado ya sea típico o extratípico.

    Son elementos de la acción:

    1) La voluntad o querer que constituye el elemento subjetivo, psíquico de la acción; de cuya ausencia se sostiene la inexistencia de la acción.

    2) La actividad es el elemento externo, el movimiento corporal.

    3) Deber jurídico de abstenerse, existe un deber jurídico de no obrar.

    b) La omisión consiste en el no hacer, voluntario o involuntario (da como consecuencia la culpa), violando una norma de carácter preceptivo.

    Son elementos de la Omisión.

    1) Voluntad o no Voluntad. La voluntad consiste en la no realización de la acción esperada o exigida, de lo cual se desprende que en la omisión existe al igual que en la acción un elemento psicológico; el querer la inactividad. En el caso de la culpa no se quiere la inactividad pero se acepta.

    2) Inactividad o no hacer. Se viola una norma preceptiva imperativa, no haciendo lo que debe hacerse.

    3) Deber jurídico de obrar. Este deber jurídico de obrar debe estar contenido en una Norma Penal, estar tipificado contrario sensu, el no cumplimiento del deber seria irrelevante penalmente.

    4) Resultado típico. Es únicamente jurídico, hay una mutación en el orden jurídico.

    c) La comisión por omisión para su existencia como forma de la conducta debe de ser un delito de resultado material por omisión. Esto es: "Cuando se produce un resultado físico y material por un no hacer voluntario o no voluntario (culpa) violando una norma preceptiva (penal o de otra rama del derecho) y una norma prohibitiva"[16].

    Los elementos característicos del delito de comisión por omisión son:

    1) Voluntad o no voluntad (culpa). Vease lo aplicado a la omisión propia.

    2) Inactividad. Vease lo aplicado a la omisión propia.

    3) Deber de obrar y deber de abstenerse. Sobre el particular la doctrina señala que el deber puede emanar del precepto jurídico, de una obligación y de un actuar o acción precedente que no sea doloso y el deber moral o impuesto por conveniencia.

    Nosotros adoptamos la postura que el deber de obrar y el de abstenerse se debe a la calidad de garante del sujeto particularmente obligado; Maurach argumenta al respecto: "La función de garantía implica una posición especial del afectado por la obligación a la masa de los restantes sujetos...., al sujeto por ello, no solamente se le impone un simple deber de acción, sino un deber precisamente dirigido a evitar el resultado típico"[17].

    Las fuentes de la calidad de garante pueden resumirse en cuanto a hipótesis:

    a) Un orden especial de la ley. Apuntamos que no solo queda entendido el derecho escrito, sino también el consuetudinario y la jurisprudencia.

    b) Asumir voluntariamente una función o ha habido una aceptación efectiva. "O sea la captación real de una especial esfera de deberes ligada a la evitación del resultado típico material.

    c) Especiales comunidades de vida o de peligro. Cuando un sujeto se coloca en situación de miembro de una comunidad de vida o de peligro, tiene el deber de actuar para evitar la lesión al bien o bienes de los cuales son titulares otros miembros de la comunidad.

    d) Por una conducta anterior peligrosa. Quien genera un riesgo, en poner en peligro un bien jurídico tiene el deber de realizar una acción adecuada para conminar el peligro, sólo es de importancia relevante, el peligro en que coloca el bien.

    "Maurach señala como un ejemplo de lo anterior la responsabilidad que por homicidio, por omisión o lesiones de la misma naturaleza se le atribuye a un hostelero que suministra a un conductor una dosis excesiva de bebidas espirituosas y no impide que éste, su cliente maneje su vehículo ocasione algunos de los delitos señalados al atropellar a una persona"[18].

    4) Resultado típico y material. Hay un resultado jurídico y un resultado material (mutación en el mundo exterior).

    B) HECHO

    "Por hecho entendemos a la conducta; el resultado y el nexo de causalidad"[19].

    El hecho se integra con la conducta, un resultado y un tercer elemento: El nexo de causalidad; la relación causal que toma existencia a través de la conducta del hombre y el resultado material producto de esa forma conductual humana.

    El hecho así descrito tiene los siguientes elementos:

    a) Conducta. Vease lo expuesto en relación al tema.

    b) Un resultado material. Debemos entender por resultado material la mutación existente en el mundo físico, fisiológico, anatómico, psíquico o económico. Independientemente del resultado jurídico o inmaterial, según lo describe el tipo.

    c) El nexo causal o relación causal entre la conducta y la mutación en el mundo exterior. El nexo causal es la conexión que existe entre la conducta y el resultado material, es una conexión o relación naturalística.

    No se puede atribuir a un sujeto, un determinado resultado mientras no se demuestre que hay conexión, relación causal del sujeto con su acción o su omisión.

    Y decimos acción u omisión porque el problema de la relación causal se puede dar en los delitos de acción que producen un resultado, o en los de comisión por omisión en los que se da también un resultado material.

    Para explicar la causalidad se han elaborado varias teorías y entre las más importantes encontramos las siguientes:

    a) Teoría de la equivalencia de las condiciones, sostenida por Von Buri.

    b) Teoría de la última condición o de la condición más próxima de Ortman.

    c) Teoría de la causa eficiente fundamentalmente elaborada por Kholer.

    d) Teoría de la adecuación o causación adecuada, formulada por Von Bar.

    Sería propalarse demasiado en la exposición de todas las teorías mencionadas, además de que son dignas de un estudio particular y profundo, por lo cual nos concretamos a explicar e interpretar la primera de ellas de la cual somos partidarios.

    a) Teoría de la equivalencia de las condiciones o conditio sine quan non.

    La teoría de la conditio sine quan non se formula del modo siguiente: "Causa es la suma de todas las condiciones que convergen a producir el resultado". La causa es la suma de todas las condiciones.

    Cada una de esas condiciones causales es equivalente en su valor causal, todas las condiciones son equivalentes entre sí tan importante es la primera, la intermedia o la última de dichas condiciones. Se desprende de esta teoría que el carácter causal de una condición se da: Cuando suprimiendo en hipótesis dicha condición, el resultado no se produce.

    La teoría de la equivalencia de las condiciones ha recibido acerbas críticas por parte de los estudiosos del derecho y se le han creado correctivos a la teoría, siendo de principal importancia los correctivos de la prohibición de retroceso y de la culpabilidad.

    Como aludimos en párrafos anteriores somos partidarios de la teoría en exposición "mutatis mutandum". Los correctivos que se ha expuesto en la teoría en estudio no tienen razón de ser, ya que lo que se pretende resolver es la mera relación natural entre la conducta y el resultado, debemos canalizar la teoría a la solución del problema de la causalidad material.

    Y esta solución debe enmarcar lógicamente, dentro del elemento hecho que esta encaminado a comprobar el nexo naturalístico entre la conducta y el resultado, independientemente para declarar a un sujeto responsable de un delito, no basta el simple hecho naturalístico, sino además una relación psicológica entre el sujeto y el resultado, es por esa razón que no admitimos el correctivo de la culpabilidad.

    Nos queda por ver a grandes rasgos la relación de causalidad o nexo causal en la omisión.

    Para explicar el nexo causal en la omisión se han elaborado varias teorías que enunciamos a continuación:

    a) Teoría del Aliud actum, agere o facere.

    b) Teoría de la acción precedente.

    c) Teoría de la interferencia.

    d) Teoría de la omisión misma.

    Nosotros estamos acordes con la teoría de la omisión misma, el sujeto está obligado a realizar una conducta, la acción esperada es exigida y si se lleva a cabo tal acción y el resultado no se produce, se demuestra que la acción no era causal.

    Francisco Pavón Vasconcelos nos explica de manera clara y congruente como aborda Mezger el problema de la causalidad en la omisión manejando la teoría de la equivalencia de las condiciones: "....acude Mezger al criterio de la equivalencia de las condiciones o sea el juicio hipotético ya explicado pero que se plantea a la inversa, es decir, ya no se suprime la acción realizada de manera que sino se produce el resultado se demuestra que la acción no era causal, sino que a la inversa, suponiendo hipotéticamente, que se realiza la acción esperada por el Derecho, si esa acción se realiza, y el resultado no se produce, ello significa que la acción esperada se liga causalmente con el evento y que omisión constituye su causa"[20].

    Finiquitamos el tema del nexo causal en la omisión afirmando que: en la omisión solo es posible concebir una causalidad de naturaleza jurídica.

    C) Clasificación de los delitos en orden de la conducta.

    a) Acción, omisión o comisión por omisión.

    b) Unisubsistentes o Plurisubsistentes.

     

    • a)  Vease lo tratado en los temas respectivos.

    b) Unisubsistente cuando se consuma en un solo acto, Plurisubsistente cuando requiéranse varios actos.

    D) Clasificación de los delitos en orden al resultado.

    a) Instantáneos.

    b) Instantáneos con efectos permanentes.

    c) Permanentes.

    d) Necesariamente permanentes.

    e) Eventualmente permanentes.

    f) Alternativamente permanentes.

    g) De simple conducta o formal y de resultado material.

    h) De daño y de peligro

    Vamos a referirnos esencialmente a tres clasificaciones:

    a) Instantáneos

    Son delitos instantáneos aquellos en que tan pronto se produce la consumación, se agotan, verbi gratia: el homicidio.

    g) De simple conducta o formal y de resultado material.

    Son delitos de simple conducta o formal, aquéllos que se consuman con la realización de la conducta, verbi gratia: la violación, la omisión de auxilio etcétera,.

    Son delitos resultado material, aquellos que al consumarse producen una mutación en el mundo exterior, v. gr.: el homicidio, lesiones, etcétera.

    h) De daño y de peligro

    Son delitos de daño, aquellos, que destruyen el bien jurídico protegido.

    Son de peligro, aquellos, que precisamente ponen en estado peligroso el bien jurídico protegido, pero no llegan a destruirlo.

    AUSENCIA DE CONDUCTA

    Pueden presentarse las siguientes hipótesis:

    a) Vis Maior

    b) Vis absoluta

    c) Sueño

    d) Sonambulismo

    e) Hipnotismo

    f) Movimientos fisiológicos

    g) Movimientos reflejos

    II.- TIPICIDAD

    La tipicidad consiste en una adecuación a lo que describe el tipo. Es la concretización de la abstracción del tipo: la individuación de un hecho a la descripción legal formulada en abstracto.

    No queremos dejar de mencionar la diferencia que existe entre tipo y tipicidad, si bien hemos dado el concepto del segundo término, haremos una síntesis de lo que es el tipo, sus elementos y su clasificación.

    A) Tipo

    El tipo es la creación que hace el legislador, la hipótesis prevista por una norma y de cuya realización d vida al delito, es decir, es la descripción que hace el legislativo de una determinada conducta o hecho antijurídico y que por ende constituye delito.

    Unas de las principales funciones y bienes del tipo es la de garantizar la seguridad jurídica[21]al ponderar el principio "nullum crimen nulla poena sine lege".

    B) Elementos del tipo

    • a)  Presupuesto de la conducta o hecho

    b) Bien jurídico

    c) Bien material

    d) Sujeto activo

    e) sujeto pasivo

    f) Referencias temporales

    g) Referencias especiales

    h) Medios

    i) Elementos normativos

    j) Elementos Subjetivos

    C) Clasificación en orden al tipo

    a) Normal o anormal

    b) Especiales, privilegiados o cualificados

    c) Fundamental o básico

    d) Autónomo o independiente

    f) Complementados circunstanciados o subordinados

    g) De formulación libre

    h) Alternativamente y acumulativamente formados en cuanto a los medios.

    i) De resultado cortado o consumación anticipada

    j) Otras clasificaciones[22]

    ATIPICIDAD

    Habrá atipicidad cuando no haya adecuación a lo descrito por el tipo.

    Las causas de atipicidad pueden ser:

    a) Ausencia del presupuesto de la conducta o hecho.

    b) Ausencia de la calidad del sujeto activo requerida en el tiempo.

    c) Ausencia de la calidad del sujeto pasivo requerida en el tiempo

    d) Ausencia de bien jurídico

    e) Ausencia de bien u objeto material

    f) Ausencia de referencias temporales requeridas por el tipo.

    g) Ausencia de referencias especiales requeridas en el tipo.

    h) Ausencia de medios exigidos en el tipo.

    i) Ausencia de elementos normativos exigidos por el tipo.

    j) Ausencia de elementos subjetivos exigidos en el tipo.

    Cuando existe una atipicidad, tres pueden ser las consecuencias, que produce esta disconformidad típica:

    1) No integración del tipo

    2) Traslación de un tipo a otro tipo

    3) Existencia de un delito imposible.

    III.- ANTIJURIDICIDAD

    Consideramos que la antijuridicidad es un juicio de disvalor objetivo de la infracción a la ley penal vigente. Postulado la fórmula tradicional de conceptuar la antijuridicidad diríamos que la antijuridicidad es todo lo contrario a derecho (concepto negativo).

    Tenemos pues, que una conducta o hecho es antijurídico, cuando siendo típica no está bajo la égida de alguna causa de justificación.

    CAUSAS DE JUSTIFICACIÓN

    "Se denominan causas o fundamentos de justificación a determinadas situaciones de hecho y derecho cuyo efecto es excluir la antijuridicidad de la acción"[23].

    Las causas de justificación son:

    a) Legítima defensa

    b) Estado de necesidad justificante

    c) Ejercicio de un derecho

    d) Cumplimiento de un deber

    e) Obediencia jerárquica

    f) Impedimento legítimo

    IV.- IMPUTABILIDAD

    La imputabilidad o capacidad de culpabilidad es el conjunto de condiciones psico-somáticas de un sujeto para hacerlo responsable de un hecho delictivo. O como lo manifiesta Sandra Tatiana Cantú Creel en su tesis de licenciatura, "... la imputabilidad consiste, en la capacidad del sujeto para poder ser culpable es decir, que tenga la capacidad de entender y de querer"[24].

    IMPUTABILIDAD DISMINUIDA

    Sobre el tema el Dr. Sergio García Ramírez comenta: "De la teoría general de la imputabilidad se desprende la imputabilidad disminuida, bajo ese supuesto de que ciertas alteraciones de la mente o determinada falta de desarrollo psíquico entorpece sin anularla, la capacidad del sujeto para entender el carácter antijurídico de su conducta o determinarse su forma autónoma. Este punto de vista ha congregado acres censuras: se somete a una pena disminuida a quien es más peligroso, por el entorpecimiento de su capacidad de entender y de querer. Empero, no es cierto que el menos imputable sea, por necesidad, el más peligroso; ni tampoco rigen inexorablemente, la fórmula del estado peligroso y la imputabilidad disminuida"[25].

    ACTIO LIBERAE IN CAUSAE

    Se presentan las acciones libres en su causa, pero determinadas en cuanto a su efecto, cuando se exige la capacidad de entender y de querer en el sujeto, al tiempo de realizar la conducta delictiva.

    La Licenciada Cantú Creel en su interesante estudio de las actio liberae in causae, a las que ella denomina "Conducta libre en su causa" determina: "Existe por tanto, conducta libre en su causa, cuando el sujeto teniendo capacidad de entender y de querer, comisivamente se coloca voluntaria o cual culposamente en un estado de incapacidad de culpabilidad, o de ausencia de conducta; u omisivamente no evita en forma voluntaria o culposa la presentación de dichas hipótesis, produciendo un resultado típico"[26].

    INIMPUTABILIDAD

    Las causas de inimputabilidad son por:

    a) Falta de salud mental. Trastorno mental permanente

    b) falta de desarrollo mental. Minoría de edad.

    c) Retraso mental

    d) Trastorno mental transitorio

    V.- CULPABILIDAD

     

    1) PAPEL QUE DESEMPEÑA EN LA TEORÍA DEL DELITO.

    Desde nuestro punto de vista consideramos a la culpabilidad como la parte más delicada del Derecho Penal y lo hace notar con una claridad meridiana el maestro Jiménez de Asúa de la forma siguiente: "....al llegar a la culpabilidad, es cuando el intérprete, ha de extremar la figura de sus armas, para quedar lo más ceñido en el proceso de subsunción, el juicio de reproche por el acto concreto que el sujeto perpetró"[27].

    A nuestro parecer la culpabilidad es el elemento subjetivo del delito alrededor del cual gravitan los demás elementos del injusto. La situamos como la espina dorsal de la estructuración del delito en su Parte General.

    "No sólo agregamos, es la parte más delicada, sino que es en realidad la más amplia, es el tema central de la parte general del Derecho Penal, no únicamente en consideración a las bases y presupuestos que la fundamentan y a las especies en que se dividen (dolo y culpa) o sea las formas que asumen su contenido en orden a la distinta vinculación subjetiva que se da entre un sujeto y un hecho, o como más correctamente expresa la teoría normativa a la distinta referencia anímica o conducta psicológica que guarda el sujeto al cometer su acción, sino en atención además al principio que modernamente impera en la doctrina penal y es plasmado por la legislación positiva de todos los países civilizados, de la responsabilidad por la culpabilidad"[28].

    2) CONCEPTO Y ESTRUCTURA DE LA CULPABILIDAD.

    La concepción y estructura de la culpabilidad va a tener diferente matiz según la teoría de la culpabilidad que se adopte. Encontramos entre las teorías que han tenido mayor trascendencia la Psicológica, la Normativa causalista y la Normativa finalista, de las cuales haremos una breve exposición para diferencias los postulados que enarbolan al llegar a la culpabilidad; que como expresamos en líneas anteriores es el tema central de la Parte General del Derecho Penal.

    A) TEORÍA PSICOLÓGICA

    La concepción psicológica de la culpabilidad centró o tuvo su núcleo en la relación o nexo psicológico que media entre el sujeto y el resultado.

    De lo descrito se desprende que la culpabilidad tiene dos elementos, uno volitivo y otro intelectual. "El primero, indica la suma de dos quereres: de la conducta y del resultado; y el segundo, el intelectual, el conocimiento de la antijuricidad de la conducta"[29].

    Los presupuestos de índole psicológica son el dolo y la culpa: "Por ende, el hombre es culpable, con toda simplicidad, por haber obrado dolosa o culposamente. Sólo la psique del autor es lo que debe considerarse para esta teoría de la culpabilidad"[30].

    En Argentina Sebastían Soler defiende la teoría psicológica de la culpabilidad con cierto desatino, ya que el mismo cae en un normativismo psicológico, pues la base de la culpabilidad la radica en dos elementos.

    1) La vinculación del sujeto con el orden jurídico, que se denomina elemento normativo de la culpabilidad; y,

    2) La vinculación subjetiva del individuo a su hecho que es el elemento psicológico de la culpabilidad.

    A lo cual se apresura a aclarar: "En realidad, los dos elementos son psicológicos; pero mientras el uno atiende a la relación del sujeto con una instancia de responsabilidad y, por tanto, presupone una violación normativa, el otro, al considerar las relaciones del sujeto con el hecho, atiende a una situación puramente psíquica y despojada de valoraciones"[31].

    Y concluye su normativismo psicológico con ésta aseveración:

    "La culpabilidad proviene de la comprobación de la discordancia subjetiva entre la valoración debida y el disvalor creado: conciencia de la criminalidad del acto"[32].

    Para concluir esta exposición aseveramos junto con Mezger que un puro psicologismo, no ha existido nunca.

    B) TEORÍA NORMATIVA CAUSALISTA

    En 1907 surge a la luz del derecho penal, una nueva concepción en materia de culpabilidad y en un estudio denominado "Estructura del concepto de culpabilidad". del profesor Reinhart Frank, con motivo al homenaje rendido a la facultad de Derecho de la Universidad de Giessen.

    Es entonces cuando Frank estiliza el término reprochabilidad: "Culpabilidad es reprochabilidad"[33], y "un comportamiento prohibido puede ser imputado a alguien como culpable cuando le podamos hacer un reproche por haberlo asumido"[34].

    "Para que a alguien se le pueda hacer un reproche por su comportamiento, hay un triple presupuesto:

    1°. Una aptitud espiritual y normal del autor a lo que llamamos imputabilidad. Si es que existe en un sujeto es seguro que, en general a él le podamos hacer un reproche por su comportamiento antijurídico aún cuando no lo sea todavía que corresponda un reproche en el caso particular. Para esto importa, por de pronto;

    2°. Una cierta concreta relación psíquica del autor con el hecho en cuestión o aún la posibilidad de ésta, de manera que o bien aquél discierne sus alcances (dolo) o lo podría discernir (imprudencia). Sin embargo, aún cuando se da esa exigencia, no esta sin más ni más, fundado un reproche. Para ello es necesario que además, concurra.

    3°. La normalidad de la circunstancia en las cuales el autor obra. Si un sujeto imputable realiza algo antijurídico discerniendo pudiendo discernir los alcances de su acción, desde el punto de vista del legislador en general, puede hacerle un reproche. Pero lo que es posible solo en general puede no serlo en el caso particular, y así desaparece la reprochabilidad cuando las circunstancias concomitantes comportaban para el autor o para un tercero un peligro del cual precisamente la acción prohibida lo podía salvar"[35].

    En suma podemos concluir que la caracterización de ésta doctrina o su "ratio essendi", es el reproche que tiene como base las motivaciones y el carácter del agente, refiriendo, como conditio sine quan non, el que se le puede exigir un comportamiento conforme a derecho.

    "Para la concepción normativista de la culpabilidad ésta es una pura situación psicológica (intelecto y voluntad). Representa un proceso atribuible a una motivación reprochable del agente. Es decir que, partiendo del hecho concreto y psicológico, ha de examinarse la motivación que llevó al hombre a esa actividad psicológica, dolosa o culposa. No basta tampoco con el examen de estos motivos, sino que es preciso deducir de ellos si el autor cometió o no un hecho reprochable. Solo podremos llegar a la reprobación de su hacer u omitir si aprecia esos motivos y el carácter del sujeto. Se demuestra que se le podía exigir un comportamiento distinto al que emprendió; es decir, si le era exigible que se condujese conforme a las pretensiones del Derecho. En suma, la concepción normativa se funda en el reproche (basado en el acto psicológico, en los motivos y en la caracterología del agente) y en la exigibilidad. La culpabilidad es, pues, un juicio, y, al referirse al hecho psicológico es un juicio de referencia,...."[36]; es así como la concepción normativa da el contenido de reproche a la culpabilidad.

    Encontramos como otro de los normativistas más destacados a James Goldschmit quien despoja de todo contenido psicológico a la culpabilidad, sostiene la independencia de la norma de deber (valor a la conducta interna) frente a la norma de Derecho (que valora la conducta externa); así el juicio de culpabilidad queda constreñido a la exigibilidad de una determinada conducta y a la no motivación por la representación del deber jurídico a pesar de la exigibilidad.

    La culpabilidad consiste entonces en el reproche por no haber obrado, pudiendo hacerlo acorde con el deber jurídico.

    Goldschmit afirmaba que el elemento normativo de la culpabilidad era la contrariedad del deber y en modo alguno la "normal motivación", que no consideran más que un "síntoma del elemento de la culpa". La conciencia de la antijuricidad y el dolo mismo, no podían pertenecer a la valoración, por que la culpabilidad no es la "voluntad de contrariar al deber" sino la "contrariedad al deber de la voluntad". El dolo es una verdadera relación psicológica, pero el elemento normativo no es el dolo, sino que está a su lado, "Este elemento normativo paralelo al dolo es independiente de la existencia de la imputabilidad como "presupuesto de la culpabilidad, pero no el dolo mismo. Tampoco la culpa pertenece a la valoración, de modo que se ve forzado a fundarla en otra forma y choca con los mismos inconvenientes que enfrenta el psicologismo, lo que salva acudiendo a una comparación: aquí la relación psicológica no es inmediata como no es inmediata la relación causal en los delitos impropios de omisión. Años después desarrolla nuevamente Goldschmit sus puntos de vista. Nuñez se expresa al respecto con gran acierto. "Es Goldschmit quien da aquí también un paso hacia la meta del normativismo. Goldschmit descarga la culpabilidad de sus elementos de hecho, colocando la imputabilidad, al dolo o a la culpa, y a la motivación normal como presupuestos de la inculpabilidad. En su teoría, la culpabilidad es solo un juicio de reproche que se compone de la exigibilidad (deber de motivarse por la representación del deber jurídico a pesar de la exigibilidad. En la doctrina de Goldschmit, los elementos de hecho de la culpabilidad de la teoría de Mezger son sólo presupuestos de la culpabilidad, porque sobre ello descansa el "poder" (de actuar en conformidad al deber jurídico) que presupone la exigibilidad"[37].

    Toca su turno a uno de los grandes maestros de la Alemania, al profesor Edmundo Mezger, quien hace una de las construcciones más sólidas acerca de la teoría normativa de la culpabilidad. "El juicio de la culpabilidad-escribe textualmente el Profesor de Munich- es sin duda un juicio en referencia a una determinada situación de hechos, y por tanto un juicio de referencia, como se ha denominado en la literatura (científica): pero ésta referencia a una determinada situación de hecho no agota de por si su naturaleza esencial, y solo mediante una valoración de cierta índole se caracteriza la fáctica situación culpabilidad. La culpabilidad no es, por tanto, sólo la situación de hecho de la culpabilidad, sino ésta situación fáctica como objeto del reproche de culpabilidad. En suma culpabilidad es reprochabilidad"[38].

    Para Mezger queda estructurada la culpabilidad con los siguientes elementos:

    1) Imputabilidad, que viene formando parte integrante de la teoría de la culpabilidad.

    2) Dolo o culpa, como referencia psicológica del autor a su acto.

    3) Ausencias de causas de exclusión y concomitante con éstas causas de exclusión existe una general denominada "no exigibilidad de otra conducta conforme a derecho".

    Finalmente nos queda por exponer el pensamiento del maestro Luis Jiménez de Asúa, quien con su acostumbrada claridad de ideas nos dice sobre el tema: "La culpabilidad dijimos, no es un mero proceso psicológico, congnoscitivo y volitivo; representa un proceder de motivación reprochable por parte del sujeto. Por ende, aunque es necesario partir del acto concreto (debiéndose, rechazar la culpabilidad del carácter y todas las restantes doctrinas que generalizan, personalizando, la culpabilidad;...., no basta ese elemento psicológico de dolo o culpa, sino que se precisa examinar y apreciar los motivos del agente, que nos conducirán a más profundos estratos de su carácter y a la peligrosidad que revela, con el fin de determinar en sus justos grados la reprochabilidad: es decir, la culpabilidad del delincuente. Ahora bien, esos elementos (psicológico, el motivador y el caracterológico), nos conducen al núcleo del asunto: la exigibilidad. Sólo es reprochable, lo exigible, es decir, que únicamente es culpable aquí a quien pudiéramos exigir que procediera de otro modo a como lo hizo al vulnerar la norma. A saber, que se condujese de acuerdo con las prestaciones del Derecho, expresadas no en una norma autónoma del deber, sino en una antijuricidad tipificada, que del lado del agente se contempla como oposición al deber de respetar la norma de cultura"[39].

    El contenido del juicio de culpabilidad para el Maestro Jiménez de Asúa, queda formado de la siguiente manera:

    1°. Referencia al acto (contenido psicológico).

    2°. Referencia a los motivos (parte motivadora).

    3°. Referencia a la total personalidad del actor (parte caracterológica).

    LA EXIGIBILIDAD

    "Hay un punto de contacto entre psicologistas y normativistas, que nos hemos esforzado en subrayar: el juicio de reproche que recae, de modo inmediato, sobre el acto, y mediatamente sobre el autor"[40]. "La valoración normativa es tan esencial como el contenido psicológico de la culpabilidad y la convierte en jurídica. Dicho en términos dogmáticos, el nexo o ligadura psíquica entre el autor y su acto es el substratum de la culpabilidad, la llamamos situación fáctica de la culpabilidad, sobre la que ha de recaer el juicio valorativo"[41].

    Nosotros nos adherimos a la opinión del maestro Luis Jiménez de Asúa, consideramos que el juicio de culpabilidad debe referirse al hecho psicológico que tiene por contenido el acto de voluntad del autor, por los motivos y su total personalidad, y creemos necesario hacer una breve referencia a la forma como se realiza el juicio de culpabilidad sobre los elementos motivadores y caracterológicos del autor de la conducta antijurídica.

    1°. Referencia al acto (contenido psicológico).

    El juicio de culpabilidad recae en primer término sobre el acto jurídico (juicio de disvalor objetivo) realizado por el sujeto. El acto se atribuye al agente como causa moral en conexión o nexo psíquico con el causante, a título de dolo o culpa. El reproche se formula graduando la voluntad del autor, esto es tomando en consideración la intencionalidad o la no intencionalidad que rige el comportamiento fáctico.

    2°. Referencia a los motivos (parte motivadora).

    Este es el complemento de lo anterior y alude a la motivación del acto, a la formación de la voluntad, sobre el mecanismo psíquico precedente que impulsó a actuar al sujeto, la indagación de los motivos nos da el grado de culpabilidad o existencia de la misma en caso concretos, ya atenuado o agravando (graduación de la culpabilidad) la misma. Bástenos citar el móvil honoris causa como atenuante de la culpabilidad en el delito de aborto o el homicidio con móviles depravados como causa de mayor culpabilidad.

    Pero en el aspecto negativo de la culpabilidad es en donde la motivación alcanza su mayor eficacia como veremos en líneas posteriores.

    La motivación normal fija los limites de la exigibilidad, y, por consecuencia lógica, los del reproche. La motivación anormal da cabida a las causas de inculpabilidad supralegal.

    3°. Referencia a la total personalidad del actor (parte caracterológica).

    El juicio de culpabilidad recae sobre la personalidad del autor, si la motivación psíquica que ha impulsado al sujeto sirve de complemento a la captación psicológica del hecho, tal motivación sirve de puente para adentrarse profundamente en la personalidad del autor.

    Podemos asumir, que se trata de la imputabilidad del acto y de la capacidad de imputación. El problema de la referencia a la total personalidad del autor tiene como fin el de declarar que si la conducta es de un "imputable", éste tiene que responder al reproche que se le formula.

    Concretizando la exigibilidad es la ratio iuris que da fundamento a la atribución de culpabilidad. Debe obrar el autor en conformidad con el "deber" de respetar la norma siempre y cuando al actuar no se le pueda exigir otra conducta que la que el siguió, "pudiendo" valorar los resultados de su proceder frente a lo que acontecería si obrara de otro modo; non plus ultra humanamente, la motivación anímica prevalece al deber de comportarse conforme a Derecho.

    "La esencia de la culpabilidad reside, por tanto en la exigibilidad de conducirse de acuerdo con el deber de respetar las disposiciones jurídicas"[42], únicamente cuando se comprueba la exigibilidad puede formularse el juicio de reproche y sólo cuando se le reprocha a alguien, podrá haberlo o presumirse la culpabilidad.

    INCULPABILIDAD

    Entendemos por inculpabilidad a aquellas causas o "circunstancias concurrentes con una conducta típica y antijurídica, atribuible a un imputable, que permiten al Juez resolver la inexigibilidad de una conducta diferente a la enjuiciada, que sería conforme al derecho, o que le impide formular en contra del sujeto un reproche por la conducta específica realizada"[43].

    1) ERROR DE TIPO Y ERROR DE PROHIBICIÓN

    a) "Welzel estima que error de tipo es el desconocimiento de una circunstancia de hecho objetiva, perteneciente al tipo de injusto, sea de índole real (descriptiva) o normativa.

    Por su parte Jiménez de Asúa, considera que "el error de tipo consiste en el desconocimiento de una o varias circunstancias objetivas, que la figura típica contiene, hora pertenezcan a la propia descripción, hora a los elementos normativos, y por último, Maurach expresa, que error de tipo es, el desconocimiento de circunstancias de hecho pertenecientes al tipo legal, con independencia de que los términos sean descriptivos o normativos, jurídicos o fácticos"[44].

    b) "El error de prohibición, cuando es inevitable, a diferencia del error de tipo, suprime la culpabilidad aunque deja subsistente al dolo, en la forma que lo entendemos, como elemento del tipo, y por lo tanto, libre de valoración no puede perjudicar al autor"[45].

    "Este error, del que tratamos ahora, puede presentarse con tres modalidades (Zu Dohna): Como desconocimiento, propiamente dicho de la prohibición; como suposición errónea de la existencia de una justificante no reconocida por el orden jurídico; como creencia errónea de una situación de hecho que, de haber existido realmente, excluiría la antijuridicidad.

    De manera parecida Welzel nos expone el problema: El autor o no conoce la norma jurídica o la desconoce (la interprete erróneamente), o acepta erróneamente un fundamento de justificación. Cada uno de estos errores excluye la culpabilidad, si es inevitable, o la atenúa... si es evitable"[46].

    Zaffaroni sostiene el siguiente criterio: "el hecho doloso al decir de Maurach, requiere que la representación subjetiva coincida con los acontecimientos...; Maurach agrega que la defectuosa representación puede consistir... en un defecto... o siendo los casos que nos interesan aquellos en los que la representación implica un "defecto".

    Por lo que se refiere a los efectos del error de tipo, son los siguientes:

    1") El error sobre las características del tipo básico elimina la comisión dolosa (Maurach). Si el autor yerra sobre la circunstancia de hecho objetiva abarcada por el dolo, que pertenece al tipo de injusto, entonces se excluye el dolo (Welzel).

    2") El error sobre las circunstancias agravantes deja subsistente el delito básico. Esto está convenientemente resaltado en el artículo 59 del Código Penal Alemán que dice:

    Si alguien al cometer una acción punible no conocía la existencia de circunstancias de hecho que pertenecen al contenido legal del hecho o elevar la punibilidad, no le deberán ser imputadas estas circunstancias. En el caso de castigo de acciones cometidas culposamente, esta disposición rige solo en tanto que la ignorancia misma no sea debida a culpa.

    De todas maneras, sobreabunda al especificar esto, porque no se trata más que de características del tipo agravado.

    3") El error sobre las atenuantes deja subsistente solo el dolo del hecho previsto en el tipo más benigno, según Welzel. Maurach hace aquí una distinción, según que estén incorporadas o no al tipo objetivo; lo que interesa -insiste en ello- es la representación subjetiva, siendo acertada la disposición del artículo 59 por no mencionar este paso, puesto que, si lo incluyese en la disposición general, lograría el resultado precisamente contrario. En todos los casos el error de tipo excluye el dolo y, consiguientemente, el tipo doloso, sin importar que el error sea o no evitable. De todas maneras, el tipo doloso queda excluido. Es ello lógico, debido a que la imprudencia del sujeto activo podrá dar lugar a un delito culposo, pero jamás podrá reemplazar el dolo.

    Decimos que podrá dar lugar a un delito culposo, porque ello ser siempre y cuando el delito esté previsto en forma culposa, o bien, si existe en la ley una forma de "crimen culpae" o una "culpa jurídica". de lo contrario, no se podrá aplicar ninguna sanción"[47].

    2) NO EXIGIBILIDAD DE OTRA CONDUCTA

    Estamos ante la no exigibilidad de otra conducta cuando existe "la imposibilidad de exigir al agente una conducta diversa a la que realizó, dadas las circunstancias en que concurre su conducta típica y antijurídica, y que sin embargo no podía determinarse conforme a derecho".

    El Maestro Sergio García Ramírez determina referente a la no exigibilidad de otra conducta como eximente del porvenir que: "La ley impone deberes a hombres comunes. No pretende la conducta heroica, ni la generosidad completa, que habría si alguien sacrifica su propio bien en favor de un bien ajeno de igual o menor valía"[48].

    El miedo grave o el temor fundado e irresistible de un mal inminente y grave en la persona del contraventor, forma parte de las causas de inculpabilidad por una no exigibilidad de otra conducta, nuevamente García Ramírez nos ilustra sobre el tema: [49].

    3) COACCIÓN

    La coacción como causa de inculpabilidad, reconoce que el constreñimiento psicológico afecta los elementos volitivos y axiológicos de la culpabilidad y que, por tanto, la reprochabilidad de la conducta desaparece ante la coacción o amenaza de un peligro grave, dejándose al juzgador determinar en cada caso que decida si razonablemente podía exigírsele una conducta diversa.

    Únicamente queremos señalar que para la efectividad de la coacción como causa de inculpabilidad, debe cubrir los siguientes requisitos:

    1"") Que la coacción se realice bajo el peligro de un mal grave y actual;

    2"") Que tenga carácter invencible;

    3"") Que sea o no provocado por la acción de un tercero, y

    4"") Que no le pueda exigir al agente una conducta diversa a la realizada.

    Dados estos requisitos se hace nugatorio el juicio de reproche por la inexigibilidad de otro conducta como aspecto negativo del elemento culpabilidad.

    4) CASO FORTUITO

    Podemos definir el caso fortuito como el límite de la culpabilidad; el resultado típico acaece por "fortuna", no es atribuible al individuo, él efectúa un hecho lícito con todas las precauciones debidas.

    VI.- CONDICIONES OBJETIVAS DE PUNIBILIDAD

    Las condiciones Objetivas de Punibilidad[50]son elementos objetivos adicionales de la figura criminosa exigida por la Ley para la imposición de la Pena, es decir: son condiciones de naturaleza objetiva y extrínseca a la Conducta o Hecho y de cuya realización depende la Punibilidad.

    AUSENCIA DE CONDICIONES OBJETIVAS DE PUNIBILIDAD.

    Habrá ausencia de Condiciones Objetivas de Punibilidad, cuando no aparezcan esas condiciones exigidas por la Ley.

    VII.- PUNIBILIDAD

    Es el merecimiento de una sanción en función de la realización de cierta conducta o hecho delictuosa.

    En otras palabras, es el ejercicio del ius puniendi por parte del Estado, en respuesta a la Comisión de un Delito.

    EXCUSAS ABSOLUTORIAS.

    "Son aquéllas causas que dejando subsistente el carácter delictivo de la conducta o hecho impiden la aplicación de la pena"[51].

    VIII.- ITER CRIMINIS

    Le llamamos "Iter Criminis" o Caminos del Delito al ínterin en el tiempo en que el delito apunta como idea en la mente, hasta su terminación.

    A) Fases del Iter Criminis.

    El Iter Criminis presenta dos:

    a) Interna, Abarca tres Etapas o Períodos:

    1) Idea Criminosa o Ideación.

    2) Deliberación.

    3) Resolución.

    b) Externa. Tiene los siguientes momentos:

    1) Manifestación.

    2) Preparación.

    3) Ejecución (tentativa o consumación).

    B) Tentativa.

    "Hay tentativa cuando el culpable da principio a la ejecución del delito directamente por hechos exteriores y no practica todos los actos de ejecución que debieran producir el delito por causa o accidente que no sea su propio y voluntario desistimiento"[52].

    La tentativa puede ser:

    Con una a) Inacabada.

    1) Querer el Resultado Típico.

    2) Un comienzo de Ejecución o Inactividad.

    3) No consumación por causas ajenas a la Voluntad del Agente.

    b) Acabada.

    1) Querer el Resultado Típico.

    2) Una total realización de los actos de Ejecución o Ejecución.

    3) No consumación por causas ajenas a la voluntad del Agente

    c) Imposible.

    1) Por falta de Objeto Material.

    2) Por falta de Bien Jurídico Tutelado.

    3) Por medios no Idóneos.

    IX.- CONCURSO DE DELITOS.

    a) Concurso ideal o formal. Cuando con una sola Conducta o Hecho se violan diversas Disposiciones Penales (varios delitos).

    b) Concurso Real o Material. Cuando con varias Conductas o Hecho se violan diversas Disposiciones Penales.

    X.- PARTICIPACIÓN

    a) Autor Intelectual

    b) Autor Material

    c) Autor Mediato

    d) Coautor

    e) Cómplices.

    PRIMAVERA 1998.


    5.7.- Nos resulta extraño que la fracción X del artículo 13 del CP, se ocupe de la misma causa prevista en la fracción XVI, indubitado es que la fórmula correcta es la fracción citada en segundo término estableciendo el límite de la culpabilidad, es decir el casus fortuitus, no encontramos explicación a dicha postura.

    5.8.- En general estamos de acuerdo con la definición de atipicidad establecida en la fracción XI del artículo 13 del CP, no obstante para unificar conceptos tanto en Código sustantivo como adjetivo, se deberá modificar dicha fracción en el sentido de establecer que habrá atipicidad cuando falte alguno de los elementos del tipo penal del delito que se trate.

    5.9.- La fracción XII del artículo en estudio, consideramos que es obvia su inclusión en la causa de justificación por ejercicio de un derecho.

    5.10.- Las fracciones XIII y XIV del artículo 13 del CP, son hipótesis de inimputablilidad, ambas resultan ociosas, la primera porque en el artículo 10 del CP, se establece la responsabilidad penal cuando se haya cumplido dieciocho años, interpretado a contrario sensu éste artículo, los menores de dieciocho años son inimputables; la segunda porque queda comprendida dentro de la fórmula general de inimputabilidad, en consecuencia no tienen razón de ser dichas fracciones analizadas.

    Como es natural al modificarse las causa de inexistencia del delito, deberá derogarse los artículos 14 y 15 del CP.

    6.- AUTORÍA Y PARTICIPACIÓN.

    El Capítulo II del Código Penal para el Estado de Chiapas de 1990, denominado Personas responsables de los delitos en su artículo 11 establece en una fórmula defectuosa la autoría y participación, es asistemático su tratamiento, en consecuencia se propugna por una fórmula que fije con precisión a los sujetos que intervienen en la realización de un delito.

    PROPUESTA

    A continuación se proponen los artículos en orden a la crítica establecida supra.

    TITULO II

    EL DELITO

    CAPITULO I

    HECHO PUNIBLE

    Artículo 6. El delito puede ser realizado por acción o por omisión.

    Artículo 7. A nadie se le podrá atribuir un resultado típico, si éste no es consecuencia de su acción u omisión.

    Responderá del resultado típico producido, quien teniendo el deber jurídico de actuar para evitarlo, no lo impide.

    Artículo 8. El delito es:

    I. Instantáneo, cuando la consumación se agota en el mismo momento en que se han realizado todos sus elementos constitutivos;

    II. Permanente o continuo, cuando la consumación se prolonga en el tiempo, y

    III.- Continuado, cuando con unidad de propósito delictivo y pluralidad de conductas se viole el mismo precepto legal.

    Artículo 9. Obra dolosamente el que conociendo las circunstancias del hecho típico, quiere o acepta el resultado prohibido por la ley, o cuando el resultado es consecuencia necesaria de la acción u omisión realizada.

    Obra culposamente el que realiza el hecho típico incumpliendo un deber de cuidado, que las circunstancias y condiciones personales le imponen.

    Obra preterintencionalmente el que causa un resultado mayor al querido o aceptado, si aquél se produce culposamente.

    Artículo 10. No hay delito:

    I.- El hecho se realice sin intervención de la voluntad del agente;

    II.- Falte alguno de los elementos del tipo penal del delito que se trate;

    III. Sin modificación el texto actual del Código Penal para el Estado de Chiapas de 1990.

    V. Se obre por la necesidad de salvaguardar un bien jurídico propio o ajeno, de un peligro grave, actual e inminente, no ocasionado dolosamente por el agente, lesionando otro bien de igual o menor valor que el salvaguardado, siempre que el peligro no sea evitable por otros medios y el agente no tuviere el deber jurídico de evitarlo;

    V. Se obre en virtud de obediencia jerárquica y legítima;

    VI. Se obre en cumplimiento de un deber jurídico o en ejercicio legítimo de un derecho;

    VII. Se actúe con el consentimiento del titular del bien jurídico afectado, siempre que se llenen los siguientes requisitos:

    a) Que el bien jurídico sea disponible;

    b) Que el titular del bien tenga la capacidad jurídica para disponer libremente del mismo, y

    c) Que el consentimiento sea expreso o tácito y sin que medie ningún vicio; o bien, que el hecho se realice en circunstancias tales que permitan fundadamente presumir que, de haberse consultado al titular, éste hubiese otorgado el mismo;

    VIII.- Se contravenga lo dispuesto en una ley penal por impedimento legítimo o insuperable;

    IX.- Cuando el agente al momento de realizar el hecho típico, a virtud de cualquier causa, no tuviere la capacidad de comprender el carácter ilícito del hecho o de determinarse de acuerdo con esa comprensión, con excepción de aquellos casos, en que el sujeto activo haya provocado dolosa o culposamente dicho estado, en cuyo caso responderá por el resultado típico siempre y cuando lo haya previsto o le fuere previsible.

    Cuando la capacidad del agente a que se refiere el párrafo anterior se halla considerablemente disminuida, el juzgador podrá aplicarle hasta la mitad de la sanción que le corresponda al delito cometido o una medida de seguridad;

    X.- Se realice el hecho bajo un error invencible respecto de alguno de los elementos esenciales que integran la descripción legal, o por el mismo error estime el sujeto activo que es lícita su conducta o desconozca la existencia de la ley o el alcance de la misma;

    XI.- Atentas las circunstancias que concurren en la realización de una conducta ilícita, no sea racionalmente exigible al agente una conducta diversa a la que realizó, en virtud de no haberse podido determinar conforme a derecho, o

    XII. Se produzca un resultado típico por caso fortuito.

    Las excluyentes de incriminación se harán valer de oficio.

    CAPITULO II

    AUTORÍA Y PARTICIPACIÓN.

    Artículo 11. Son responsables del delito cometido:

    I. Los que preparen o acuerden su realización;

    II.- Los que lo realicen por sí;

    III.- Los que lo realicen conjuntamente;

    IV.- Los que lo lleven a cabo sirviéndose de otro;

    V.- Los que determinen a otro dolosamente cometerlo;

    VI. Los que dolosamente presten ayuda o auxilio a otro;

    VII. Los que con posterioridad a su ejecución auxilien al delincuente, en cumplimiento de una promesa anterior al delito, y

    VIII. Los que intervengan con otros en su comisión, aunque no conste quién de ellos produjo el resultado.

    La responsabilidad penal no pasa de la persona y bienes de los delincuentes, excepto en los casos especificados por la ley.

    Artículo 12. Si varios sujetos toman parte en la realización de un delito determinado y alguno de ellos comete uno distinto, sin previo acuerdo con los otros, todos serán responsables de la comisión del nuevo delito, salvo que concurran los requisitos siguientes:

    I. Que el nuevo delito no sirva de medio adecuado para cometer el concertado

    II. Que aquél no sea una consecuencia necesaria o natural de éste, o de los medios concertados para cometerlo;

    III. Que no hayan sabido antes que iba a cometer el nuevo delito, y

    IV. Que no hayan estado presentes en la ejecución del nuevo delito; o que habiéndolo estado, hubieran hecho cuanto estaba de su parte para impedirlo.

    Artículo 13. Cuando algún miembro o representante de un persona colectiva, con excepción de las entidades del Estado, cometa un delito con los medios que para tal objeto la misma entidad le proporcione, de modo que resulte cometido a nombre, bajo el amparo, o en beneficio de ésta, el juzgador, impondrá en la sentencia, previo el juicio correspondiente y con intervención del representante legal, las penas previstas por este Código para las personas colectivas.

    Hasta aquí se proponen algunos de los artículos que desde un punto de vista personal deberán ser reformados, por supuesto hay otros artículos de la parte general que es necesario implementar, modificar o actualizar, la tarea es ardua, no es tarea de un solo hombre, sino responsabilidad de todos los actores sociales. En palabras del insigne penalista Juan Bustos Ramírez "la dogmática penal no puede pensarse como algo autónomo y válido en sí mismo, sino sólo desde la política criminal"[67].

    Pugnamos por un Estado Democrático de Derecho, la seguridad ciudadana es una de las premisas fundamentales del Estado, es condición básica para el ejercicio de la libertad. Sin embargo y dados los últimos acontecimientos que se han dado con motivo de los linchamientos en nuestra zona rural, debemos estar alertas que el control penal ejercido por nuestro propio Estado no se vuelva una fuente criminalizadora y criminógena, que se traduzca en un abuso o exceso de violencia por los operadores sociales, en particular por los cuerpos policíacos que tienden en estos momentos al autoritarismo y la militarización. "La seguridad ciudadana no se puede convertir a pretexto de situaciones de emergencia en una violación constante de los derechos fundamentales o en una informadora de una política criminal destinada a su afección. No hay pues una equivalencia entre seguridad (u orden) y libertad, la seguridad (o el orden) son sólo presupuestos para una mayor amplitud de la libertad y, por tanto, en caso alguno pueden ser configuradas de modo que las restrinjan"[68]

    NOTA: Esta ponencia fue aprobada por unanimidad de votos en el Foro Estatal y pasó a ser Iniciativa de Ley tal y como lo pronunció la Convocatoria respectiva.

    APENDICE B: COMENTARIOS A LA REFORMA DEL CÓDIGO PENAL DE 1990 (PARTE GENERAL)

    Las Reformas al Código Penal y de Procedimientos Penales publicadas en el Periódico Oficial del Estado, de fecha ocho de abril del año en , tienen su origen en los Foros Regionales y Estatal sobre la Reforma del Marco Jurídico aplicable en la Administración de Justicia, convocado por los Poderes Ejecutivo y Judicial del Estado.

    De este ejercicio democrático resultó la Iniciativa de Reformas y Adiciones al Código Penal del Estado de Chiapas.

    En el Proyecto de Reformas que presenté en dichos foros señale que la preocupación por la problemática de nuestro Estado hacía ineludible la revisión de la legislación penal vigente, tomando en cuenta que la importancia que la ley penal tiene como el último de los medios de CONTROL SOCIAL, al tutelar los bienes jurídicos en este caso en nuestra sociedad. La propuesta que hicimos fue con una predominancia técnica-jurídica y se tomaron en cuenta los Anteproyectos, Proyectos y Códigos más importantes en la evolución legislativa penal mexicana, así como los comentarios doctrinales de connotados penalistas mexicanos y extranjeros.

    Asimismo se recogieron los principios establecidos en nuestra Carta Magna y se hizo énfasis al enarbolar los axiomas penales de un Estado Democrático de Derecho, tales como los principios de inocencia, de culpabilidad, de acto, de legalidad, de mínima intervención penal etcétera.

    Abogamos por una Reforma Integral del Código Penal, no únicamente reformas parciales que aún siendo adecuadas al corregir los errores de la legislación vigente, deberíamos tener un enfoque total, integral, que como consecuencia lógica tendría beneficios mucho mayores para la sociedad.

    El Considerando del Decreto número 250 del Periódico Oficial establece la trascendencia para el Derecho Penal Chiapaneco, al introducir conceptos novedosos y elimina fórmulas contrarias a los principios planteados por la moderna Dogmática Penal.

    Es aquí donde queremos hacer algunas reflexiones y establecer sí se respetaron las propuestas e iniciativas de los Foros.

    I. El artículo 3o. del Código Penal deja vigente la definición del delito: "Delito es el acto u omisión que sancionan las leyes penales". Ha sido demasiado discutido si en los Códigos Penales debe definirse o no el delito, pues toda definición del mismo es siempre tautológica, esto es, una repetición inútil de un mismo pensamiento en distintos términos, y aún cuando existen algunos juristas que han pretendido impugnar la legitimidad del contenido conceptual o definitorio legal del delito, la posición más vasta de los penalistas es que no es necesario definir el delito, pues con definición o sin ella se puede estructurar el ordenamiento penal, siguen esta posición el Maestro Celestino Porte Petit, Don Luis Jiménez de Asúa, Maggiore etcétera, además de que las conductas o hechos constitutivos del delito siempre quedarán insertas y reglamentados en la Parte Especial del Código Penal.

    Así los Anteproyectos de Código Penal para el Distrito y Territorios Federales de 1949 y 1958, el Anteproyecto de Código Penal Tipo para la República Mexicana del 1963, el Proyecto de Código Penal para el Estado de Veracruz-Llave de 1979 y el Anteproyecto de Código Penal para el Distrito Federal en Materia de Fuero Común y para toda la República en Materia de Fuero Federal de 1983, no definen el delito por considerarlo irrelevante e innecesario en los Códigos.

    Finalmente el Doctor Sergio García Ramírez establece que la definición del delito que muestre todos sus elementos concierne a la doctrina, pensamiento con el cual estamos totalmente de acuerdo. Desafortunadamente la Comisión de Justicia del H. Congreso del Estado, desoye nuevamente la opinión de los especialistas en la materia y deja latente la tautológica definición del delito en el Código Penal vigente.

    II. Se adiciona un párrafo al actual artículo 3o. del Código Penal, lo que conlleva un desconocimiento de la sistemática jurídico-penal, al introducir una norma de relación causal, concretamente el tratamiento del nexo causal en los delitos de resultado material por omisión, también denominados delitos de comisión por omisión u omisión impropia.

    Esta adición debió de introducirse en el actual artículo 7o. del Código Penal, sin embargo debemos hacer notar que es desafortunado el tratamiento del nexo causal en los delitos de resultado material por la Comisión de Justicia del H. Congreso del Estado, pues hubiera bastado con la redacción del primer párrafo de dicha adición, ya que en el afán de dicha Comisión de Justicia de señalar las fuentes del deber (de calidad de garante del agente), cometieron una falta al olvidar uno de los deberes, "el deber impuesto por la convivencia", dejando incompleta la fórmula del nexo causal en los delitos de resultado material.

    Indubitado es que al preferir una fórmula casuística nuestro Congreso, deberá prever la adición de otro párrafo similar al contenido en el Código Penal de Coahuila de 1992, que establece:

    "La omisión violatoria de un deber de actuar fundado en los principios de comunidad de vida y peligro, o de convivencia social, sólo será penalmente relevante cuando se hubiere advertido como inminente el resultado y éste hubiere podido evitarse sin riesgo para el omiso u otras personas".

    En lo particular prefiero una fórmula general que colme todos los deberes, que prevea la calidad de garante del agente.

    La Comisión de Justicia de nuestro H. Congreso no evitó la discusión en torno a las fuentes del deber de actuar, como lo estableció el Dictamen del Congreso, sino que dejó además una laguna. La Reforma nace trunca.

    III. El artículo 4o. del Código Penal reformado define las formas de culpabilidad en dolosa y culposa, eliminando la preterintencionalidad, al respecto haremos las siguientes observaciones:

    Al abordar el tema de la culpabilidad, no podemos sustraernos a la necesidad de comentar que nos encontramos ante el elemento que conforma la columna vertebral de la teoría del delito. Nadie puede ser castigado sin que se haya demostrado su culpabilidad, el principio "nullum crimen sine culpa" cobra una actualización superlativa. El gran penalista español Don Luis Jiménez de Asúa recordando al profesor Erns Hafter manifiesta: "El problema de la culpabilidad es el problema del destino del Derecho Penal".

    Señalada la importancia del elemento subjetivo del delito encontramos que los delitos pueden manifestarse en cuanto a culpabilidad se refiere en tres formas; a) Dolosa: con sus grados de dolo directo, dolo eventual y dolo de consecuencias necesarias; b) Culposa: culpa consciente o con representación e inconsciente o sin representación, y c) Preterintencional: esto es una mixtura de dolo y culpa. Aclarando que desde nuestro particular punto de vista no es una tercera forma de culpabilidad per se, sino una suma de dolo más culpa, o como lo expresa con su acostumbrada claridad meridiana Jiménez de Asúa, "en la preterintención se da un elemento subjetivo mixto de dolo y culpa: dolo en el acto inicial, intencionalmente antijurídico en cuanto al resultado que se pretende, y culpa en el efecto más grave que de aquél se deriva, y que no se quiso".

    La Comisión de Justicia del H. Congreso modificó la iniciativa que en forma clara y con magnificencia describe los delitos dolosos al recoger sus elementos: el intelectual, conformado por el conocimiento que tiene el sujeto de los elementos típicos y el elemento volitivo o emocional, el sujeto quiere o acepta el resultado, dando lugar a concretizar el dolo directo o el dolo eventual.

    En otras palabras sobra el agregado "o previendo como posible el resultado típico" y "la realización del hecho descrito por la ley", en ese sentido la Comisión de Justicia falla de nueva cuenta al introducir en la fórmula general la previsibilidad.

    Respecto al concepto de culpa la Comisión de Justicia vuelve a caer en el error al introducir la previsibilidad en la fórmula general, agregando "que previo y confió en que no se produciría o que no previo siendo previsible", al igual que en el concepto de dolo resultaba innecesario introducir las clases de culpa consciente o con representación o inconsciente o sin representación, pues ya se tenía una fórmula general que si bien estaba descrita con pocas palabras era definitivamente acertada al cubrir la esencia de la culpa, el quebrantamiento del deber de cuidado.

    El punto de vista sostenido se basa principalmente en la Exposición de Motivos del Proyecto de Código Penal de Veracruz-Llave de 1979, que hace el siguiente comentario: "Construir la culpa con base únicamente en la previsión y no previsión del resultado, a su vez con la esperanza de que no se produciría, o bien, de que era previsible, constituye un error, que arranca desde el Proyecto de Código Penal de 1949 para el Distrito Federal, pasando por el de 1958, (art. 8o.) y terminando con el Proyecto de Código Penal Tipo para la República Mexicana de 1963, (art. 13), que por otra parte, agrega, como formas culposas, a la impericia e ineptitud".

    Y si bien es cierto en la reforma se agrega el incumplimiento de un deber de cuidado, no justifica en manera alguna, el amalgamar la fórmula general de la culpa con la teoría intelectualista de la previsibilidad.

    La Comisión de Justicia del H. Congreso suprime la preterintencionalidad argumentando que "con el tiempo que tiene establecida en los Códigos Penales no ha logrado dar satisfacción a los supuestos que debían resolver, por lo que la doctrina jurídico penal mexicana y en algunos Códigos Penales se ha decidido su desaparición, ejemplo de esto último, es la no regulación de dicha figura en el Código Penal para el Distrito Federal en materia de fuero común y para toda la República en materia de Fuero Federal".

    La Preterintencionalidad no es una tercera forma de culpabilidad, no es dolo ni tampoco es culpa. De este razonamiento se hizo necesaria su autonomía, que ayuda a no cometer inequidades, ya el Maestro Luis Jiménez de Asúa en el año de 1960 comentaba respecto al delito preterintencional: "Por eso no estaría demás -como lo hace el más reciente Proyecto de reforma del Código mejicano para el Distrito Federal, y otros proyectos de varios de los Estados de México, que ha inspirado Porte Petit- decir que la preterintención existe, no sólo cuando el agente pudo prever la especial consecuencia a la que se vincula la pena más grave, sino cuando la previó y esperó, no obstante, que ese resultado ulterior no se realizaría".

    Así las cosas considero que no es válida la argumentación esgrimida por la Comisión de Justicia, la aplicación de la pena con base en un delito preterintencional corresponde al juzgador, el Maestro García Ramírez reflexiona sobre el particular: "En términos generales, la medida de la culpa es la medida de la pena; esto así, en los términos de la ley misma, que inicia el proceso de individualización según las formas de culpabilidad; luego el juzgador ejercerá su arbitrio para avanzar en ese proceso hasta decidir la sanción en el caso concreto".

    Ergo, si un sujeto quiere causar un daño, que quiere o acepta, pero se producen consecuencias que no deseaba, verbi gratia: Pedro quiere causar lesiones a Juan, pero al golpe éste cae se pega con una piedra y muere, sin duda alguna Pedro tendrá que responder por el homicidio de Juan, sin embargo el aplicarle la sanción a titulo doloso, será excesivo, pero también es muy benigno aplicarle la sanción a título de homicidio culposo, por ello la preterintencionalidad es más equitativa.

    Consideramos que la no aplicación de la preterintencionalidad se debe a que tanto el órgano de defensa como el órgano jurisdiccional no han capitalizado la figura de la preterintención, es falso que no haya dado satisfacción a los supuestos que debía resolver, pues es al juez a quien corresponde no sancionar como dolosas, conductas que en realidad no los son, recordemos que el juez por muy preparado que esté no puede crear derecho, ni tampoco legislar, sino interpretar la ley, no queremos un mal Código con buenos jueces, pero tampoco un buen Código con deficientes juzgadores, debemos trabajar y llegar al equilibrio: "contar con un buen Código Penal en manos de capacitados juzgadores" expresa Porte Petit.

    IV. Toca a las causas de inexistencia del delito algunas observaciones.

    A) Respecto a la Fracción VII del artículo 13 reformado del Código Penal, nuevamente el Dictamen de la Comisión de Justicia vuelve a incurrir en un error técnico.

    Propusimos una fórmula general ante lo impropio de la fracción II del Código Penal de 1990, y expusimos las siguientes razones:

    La inimputabilidad está prevista en la fracción II de la siguiente manera: "Hallarse, al cometer el delito, en un estado de inconciencia de sus actos, determinado por el empleo accidental e involuntario de sustancias tóxicas, embriagantes o enervantes; o por un estado toxicoinfeccioso agudo o por un transtorno mental involuntario de carácter patológico y transitorio".

    Dicha definición casuística de la inimputabilidad, además de ociosa es incorrecta, el hablar de estados de inconsciencia es hablar de una de las especies del trastorno mental transitorio y que la ciencia médica ha determinado que no hay estados totales de inconsciencia, de igual forma las demás hipótesis son factores determinados que restringen los casos de inimputabilidad. Abogamos por una fórmula general en la que se determine la imputabilidad en base a la capacidad de comprender del agente la ilicitud del hecho y/o poderse determinar conforme a esa comprensión, con ello se está en posibilidad que al faltar alguno de los elementos citados se entra dentro del campo de la inimputabilidad, consideramos que ésta fórmula es la más acorde con los avances científicos en el terreno de la inimputabilidad.

    Y el texto propuesto fue el siguiente:

    "IX.- Cuando el agente al momento de realizar el hecho típico, a virtud de cualquier causa, no tuviere la capacidad de comprender el carácter ilícito del hecho o de determinarse de acuerdo con esa comprensión, con excepción de aquellos casos, en que el sujeto activo haya provocado dolosa o culposamente dicho estado, en cuyo caso responderá por el resultado típico siempre y cuando lo haya previsto o le fuere previsible.

    "Cuando la capacidad del agente a que se refiere el párrafo anterior se halla considerablemente disminuida, el juzgador podrá aplicarle hasta la mitad de la sanción que le corresponda al delito cometido o una medida de seguridad.

    Como se puede observar la reforma introduce el trastorno mental o desarrollo intelectual retardado, se retoma la casuística de la inimputabilidad pero introduciéndola en la fórmula general, es incongruente tal proceder, la vieja terminología debe desaparecer del Código Penal, el legislador tuvo miedo de adoptar un sistema nuevo y se escudo con las reformas sobre este punto del Código Penal para el Distrito Federal de 1983.

    En lo que respecta a la imputabilidad disminuida el Dictamen de la Comisión de Justicia del H. Congreso soslaya su tratamiento.

    La Exposición de Motivos del Proyecto de Código Penal para el Estado de Veracruz-Llave de 1979, nos ilustra sobre el tema: "Por lo que respecta a la llamada imputabilidad disminuida, es común cuestionar su existencia y con ella sus consecuencias, esto es, de la atenuación de la capacidad de entender y de querer, que así deviene de una especie de semiresponsabilidad, que existe un tratamiento específico. Tomando en cuenta que en la realidad es posible la representación de estos casos de semicapacidad dentro de una zona fronteriza que exige del juzgador cuidadosa valoración, y que, por otra parte, el semiimputable puede presentar peligrosidad social, el Proyecto resuelve conferir al juez, en ejercicio de su informado arbitrio, la facultad de aplicar al agente, en los supuestos de grave disminución de la capacidad - la disminución leve, por lo tanto, sería tratada como imputabilidad plena- hasta la mitad de la pena correspondiente al delito cometido, o bien, alternativamente, si así conviene para fines de defensa social y de tratamiento del infractor, una medida de seguridad".

    B) Quiero hacer por el momento una última observación que considero de sumo interés. El Dictamen de la Comisión de Justicia del H. Congreso en el Capítulo III, Causas de Exclusión del Delito, SUPRIME las fracciones V y VIII de la Propuesta hecha en los Foros, que establecían las causas de licitud denominadas OBEDIENCIA JERÁRQUICA y el IMPEDIMENTO LEGÍTIMO O INSUPERABLE.

    Por su importancia debemos conocer el texto:

    V. Se obre en virtud de obediencia jerárquica y legítima;

    VIII. Se contravenga lo dispuesto en una ley penal por impedimento legítimo o insuperable;

    Amen que reforman las fracciones VII y VIII del artículo 13 del Código Penal que instituían estas dos causas de justificación.

    Lamentablemente ni el Considerando del Decreto Número 250, ni el Dictamen del Congreso dan una explicación sobre tal proceder, desde mi punto de vista no hay razón jurídica para suprimir dichas causas de justificación, pues si bien es cierto en la doctrina se discute si la obediencia jerárquica pudiera catalogarse como una causa de inculpabilidad, la tradición jurídica imperante es en el sentido de ubicarla dentro del aspecto negativo de la antijuridicidad, una causa de licitud.

    Finalmente el impedimento legítimo o insuperable se encuentra previsto desde el Código Martínez de Castro de 1871 para el Distrito Federal, la fórmula propuesta comprendía las dos hipótesis de la causa de licitud, la que proviene de la ley, y la que tiene su origen humano, subhumano o de cualquier otra naturaleza que no provenga del orden jurídico.

    Los ciudadanos Chiapanecos pugnamos por un Estado Democrático de Derecho, la seguridad de la sociedad es una de las premisas fundamentales del Estado, es una condición básica para el ejercicio de la libertad. Estamos de acuerdo con el penalista Juan Bustos Ramírez al enarbolar que la " seguridad ciudadana no se puede convertir a pretexto de situaciones de emergencia en una violación constante de los derechos fundamentales o en una informadora de una política criminal destinada a su afección. No hay pues una equivalencia entre seguridad (u orden) y libertad, la seguridad (o el orden) son sólo presupuestos para una mayor amplitud de la libertad y, por tanto, en caso alguno pueden ser configuradas de modo que las restrinjan".

    FINIS CORONAT OPUS

     

     

     

     

    Autor:

    Lic. Alejandro Ruíz García

    themis2103[arroba]gmail.com

    México, 1998.

    [1] PORTE PETIT Candaudap, Celestino. Legislación Penal Mexicana Comparada. México, 1946, p.p. 11-12.

    [2] Derecho Penal. Bogotá. 1971. Vol. I, p. 253.

    [3] Nuevo Código Penal del Estado Libre y Soberano de Guanajuato. México, 1978, p. 87.

    [4] JIMÉNEZ DE ASÚA, Luis. Tratado de Derecho penal. Buenos Aires, 1976, p. 208.

    [5] Citado por Celestino Porte Petit Candaudap. Apuntamientos de la Parte General de Derecho Penal. México, 1977, p. 241.

    [6] JIMÉNEZ DE ASÚA, Luis. La Ley y el Delito. Buenos Aires, 1976, p. 208.

    [7] C. Porte Petit. Apuntamientos..., p. 272.

    [8] loc. cit.

    [9] loc. cit.

    [10] Clasificación adoptada de C. Porte Petit. Apuntamientos..., p.p. 272-273.

    [11] C. Porte Petit. Apuntamientos..., p. 271.

    [12] ibid., p. 284.

    [13] ibid., 286.

    [14] "Importancia de la Dogmática Jurídico Penal". México, 1954, p. 13.

    [15] PORTE PETIT Candaudap, Celestino. "Apuntamientos de la Parte General de Derecho Penal". Ed. Regina de los Angeles, S.A. México, 1973, p. 295.

    [16] Ibid. p. 311.

    [17] Citado por la Dra. Olga Islas de González Mariscal. La Omisión Impropia o Comisión por Omisión. Revista Mexicana de Derecho penal. México. Cuarta Época, No. 12, Abril-Junio 1974, p. 16.

    [18] Ibid., p. 17.

    [19] C. Porte Petit, Apuntamientos...., p. 236.

    [20] La causalidad en el delito. Criminalia. México, Año XL, Nos. 1-2, Enero-Febrero 1974, p.18.

    [21] Cfr. Vidal Riveroll, Carlos. El Tipo y la Tipicidad. Revista de Derecho penal Contemporáneo. UNAM. México, No. 12, Enero-Febrero 1966, p. 39 y ss.

    [22] Ibid., p.p. 71-72.

    [23] FONTÁN BALESTRA, Carlos. "Tratado de Derecho Penal". Buenos Aires, 1976. Tomo II, p. 77.

    [24] Breve Ensayo sobre la Conducta Libre en su Causa. Anales de Jurisprudencia. Reedición de "Estudios Jurídicos". México, 1970. Tomo 152, p. 11.

    [25] La Imputabilidad en el Derecho Penal Federal Mexicano. UNAM. México, 1968, pp. 14-15.v

    [26] S. Cantu, Breve Ensayo...., p. 51.

    [27] La Ley y el Delito. Buenos Aires, 1980, p. 352.

    [28] FERNANDEZ DOBLADO, Luis. Culpabilidad y error. Tesis. México, 1950, p.4.

    [29] C. Porte Petit, Importancia de la Dogmática...., p.54.

    [30] JIMÉNEZ DE ASÚA, Luis. "Tratado de Derecho Penal". Buenos Aires, 1963. Tomo V, p. 149.

    [31] Citado por L. Jiménez. Tratado...., Tomo V, p.153.

    [32] Loc. cit.

    [33] Estructura del Concepto de Culpabilidad. Trad. Sebastián Soler. Publicaciones del Seminario de Derecho Penal. Universidad de Chile, 1966, p. 29.

    [34] Loc. cit.

    [35] R. Frank, Estructura...., pp. 30-31.

    [36] L. Jiménez, Tratado...., Tomo V, p. 164.

    [37] Citado por Zaffaroni, Raúl. Teoría del Delito. Buenos Aires, 1973, pp. 514-515.

    [38] Citado por L. Jiménez. Tratado...., Tomo V, pp. 168-169.

    [39] Tratado de Derecho Penal. Buenos Aires, 1963, Tomo V, p. 216.

    [40] DÍAZ PALOS, Fernando. Culpabilidad Jurídico-Penal. Barcelona, 1954, p. 42.

    [41] Ibid., p.17.

    [42] L. Jiménez, Tratado...., Tomo V, p. 262.

    [43] VELA TREVIÑO, Sergio. Culpabilidad e Inculpabilidad. México 1973, p. 274.

    [44] Citados por Liliana González Castro. Estudio Dogmático del Delito en el Código Penal de Guanajuato de 1978. Tesis. UNAM, 1979, p. 61.

    [45] ZAFFARONI, Raúl. La moderna Doctrina Penal acerca del error. Revista Derecho Penal Contemporáneo. Seminario de Derecho Penal, UNAM, México, No. 20, mayo y junio de 1968, p. 82.

    [46] ibid., p.p.85-86.

    [47] ibid., p.p. 78-79.

    [48] Derecho Penal. Universidad Nacional Autónoma de México. México, 1990, p. 67.

    [49] ibid., p. 68.

    [50] Cfr. Gil Ramírez, Arturo. Ensayo sobre las Condiciones Objetivas de Punibilidad. Revista de Derecho Penal. México. Cuarta Época. No. 13, Julio-Septiembre 1974, p. 17 y ss.>

    [51] CASTELLANOS TENA, Fernando. Lineamientos Elementales de Derecho Penal. México, 1963, p. 371.

    [52] L. Jiménez, La Ley y el Delito. P. 475.

    [53] .- JIMÉNEZ de Asúa, Luis. "Tratado de Derecho Penal". 4ª edición, Tomo III, Buenos Aires: 1963. Editorial Losada, S. A., p. 77

    [54] .- Exposición de Motivos. Proyecto de Código Penal para el Estado de Veracruz-Llave de 1979, "LEYES PENALES MEXICANAS", Vol. 5. Instituto Nacional de Ciencias Penales. México: 1981, p. 67.

    [55] .- L. Jiménez, Tratado..., Tomo III, p. 404

    [56] .- C. Porte Petit. "Hacia una reforma..., p 374

    [57] .- Exposición de Motivos. Proyecto de Código Penal de Veracruz-Llave de 1979. "LEYES PENALES MEXICANAS", Vol. 5, Instituto Nacional de Ciencias Penales. México: 1981. P. 69

    [58] .- C. Porte Petit. "Hacia una Reforma..., p. 374

    [59] .- Jiménez de Asúa, Luis, El Criminalista, 2ª Serie, Tomo VII, (17 de toda la colección) Victor P. Zavalía-Editor. Buenos Aires: 1976, P. 102.

    [60] .- Código Penal del Estado de México, 1ª edición, México: 1986, Editorial CAJICA, p.p. 13-17

    [61] .- LEYES PENALES MEXICANAS, VOL. 4, Instituto Nacional de Ciencias Penales, México: 1980, p.198

    [62] .- Ibidem. P. 376.

    [63] .- Cfr. Leyes Penales Mexicanas. Vol. V. INACIPE, México 1980, P 116. Proyecto de Código Penal para el Estado de Veracruz-Llave de 1979, artículo 14, "Obra con dolo el que conociendo las circunstancias que integran la descripción legal quiere o acepta la realización de la conducta o hecho, legalmente descritos; Revista Mexicana de Justicia. No. 3 Vol. II, julio-septiembre 1984. México, p. 4. Anteproyecto Código Penal para el Distrito Federal en Materia del Fuero Común y para toda la República en Materia de Fuero Federal, artículo 11, "Obra dolosamente el que conociendo las circunstancias del hecho típico, quiere o acepta el resultado prohibido por la ley".

    [64] Leyes Penales Mexicanas. Volumen 5. Instituto Nacional de Ciencias Penales. México, 1981, p. 73.

    [65] Véase el trabajo de ROBERTO SERPA FLORES. Peritación Psiquíatrica e Inimputabilidad. Derecho Penal y Criminología. Revista del Instituto de Ciencias Penales y Criminología de la Universidad Externado de Colombia. Volumen V, Número 17, Mayo-Agosto, 1982. Bogotá, D.E., Colombia.

    [66] Exposición de motivos. Proyecto de Código Penal para el Estado de Veracruz- Lave de 1979. Leyes Penales....., Volumen 5, p. 78.

    [67] Política Criminal y Estado. Conferencia escrita que nos fue proporcionada el día 13 de septiembre de 1996, en el Primer Congreso de Estudiantes de Derecho penal. Facultad de Derecho de la Universidad de Guanajuato, p. 2.

    [68] BUSTOS Ramírez , Juan. Política Criminal y Estado.....p. 6.



    Artículo original: Monografías.com

    Mantente al día de todas las novedades

    ABC de la teoría del delito

    Indica tu email.
    Indica tu Provincia.
    Al presionar "Enviar" aceptas las políticas de protección de datos y privacidad de Plusformación.

    Escribir un comentario

    Deja tu comentario/valoración:

    El contenido de este campo se mantiene privado y no se mostrará públicamente.
    Si especificas la url de tu página o perfil de Google+, aparecerá el avatar que tengas en Google+
    Deja tu comentario y nosotros te informaremos
    CAPTCHA
    Esta pregunta se hace para comprobar que es usted una persona real e impedir el envío automatizado de mensajes basura.
    1 + 6 =
    Resuelva este simple problema matemático y escriba la solución; por ejemplo: Para 1+3, escriba 4.