Energía de la biomasa: tipos de biomasa y su aprovechamiento energético

    1. Introducción.
    2. Los residuos como fuente de energía.
    3. Los cultivos energéticos.
    4. Procesos de transformación de la biomasa en energía.
    5. Aspectos medioambientales sobre el uso de la biomasa.
    6. La contaminación ambiental en la generación de vapor
    7. Bibliografía.

    Introducción.

    De forma genérica, por biomasa se entiende, el conjunto de materia orgánica de origen vegetal, animal o procedente de la transformación natural o artificial de la misma, que haya tenido su origen inmediato como consecuencia de un proceso biológico. De forma que el termino Biomasa es un amplio concepto, que en sentido material energético se aplica a las materias hidrocarbonadas no fósiles, en las cuales la radiación solar ha conseguido la reducción del Hidrogeno y el Carbono mediante el proceso de la fotosíntesis; por esta razón se presenta de manera periódica y no limitada en el tiempo, es decir, de forma renovable.

    El carácter energético, orgánico y no fósil es el que sirve de vinculo a las distintas biomasas.

    Hasta el momento el hombre ha hecho uso de las masas agrícolas y forestales para cubrir sus necesidades primarias, es decir, alimentación, o secundarias, como es el caso de la obtención de productos industriales, papel, tejidos, fármacos, etc. Sin embargo, el hombre o los utilizan solo una parte de la producción agrícola o forestal, constituyendo el resto un residuo en gran medida no utilizado, incluso un gran porcentaje de la parte utilizada es devuelta a la naturaleza como residuo. Tanto en el primer caso como residuo de producción como en el segundo, residuos de consumo o transformación, son fundamentalmente orgánicos, o sea, su composición química es básicamente: carbono, hidrogeno, oxigeno, nitrógeno y azufre.

    El residuo orgánico como tal, no tiene valor y crea de forma inmediata tres tipos de problemas: la acumulación, el transporte y la eliminación. Además, de los incendios forestales, la propagación de plagas en los cultivos; de cualquier manera es evidente que los residuos orgánicos tienen una gran incidencia negativa sobre el medio ambiente.

    Las grandes cantidades de Biomasa que integran los residuos orgánicos, podrían incrementarse notablemente con la incorporación de otras fuentes de biomasa, como la realización de cultivos de plantas energéticas empleando suelos infrautilizados o marginados del país o mediante el aprovechamiento de la biomasa acuática.

    Haciendo un breve resumen de lo expuesto se puede decir que las fuentes de biomasa con fines energéticos la integran:

    • Los residuos orgánicos fermentable.

    • Los cultivos agroenergéticos.

    • Los aprovechamientos de plantas acuáticas.

    A nadie se le oculta que lo que hoy se conoce como combustibles fósiles, carbón, gas natural o petróleo, no es otra cosa que biomasa que se produjo en determinados periodos geológicos y una vez enterrada, bien a través de mecanismos bioquímicos, bien por condiciones fisico-quimicas o por la conjunción de ambos tipos de reacciones, generaron aquellos.

    • El Hombre y la Energía.

    De alguna forma la energía de que el hombre ha dispuesto en el pasado y dispondrá en el futuro tiene un origen común: la energía solar. La utilización de esta gran fuente de energía puede decirse que comenzó hace unos 10000 años, cuando el hombre dejó de ser cazador-recolector para transformarse en agricultor. Desde entonces la agricultura pasó a ser la actividad que cubrió la mayor parte de las necesidades energéticas de la humanidad, no solo las alimenticias, sino también las caloríficas y mecánicas, ya que la calefacción se lograba por la combustión de la leña y restos de cosechas, y el trabajo mecánico procedía en la mayor parte del esfuerzo muscular del hombre o de los domésticos, que utilizaban los productos de la agricultura para alimentarse.

    Así pues, las especies vegetales representan el modelo básico de la utilización de la energía solar, fuete de vida a través de un proceso en el cual las plantas verdes son capaces de captar la energía de las radiaciones luminosas y almacenarla en forma de energía química.

    El agotamiento progresivo de las reservas de combustibles fósiles, así como el alza continuada de sus precios, ha hecho replantearse seriamente a la Humanidad el problema energético y buscar soluciones a la crisis producida por estas causas. Por este motivo, en la actualidad existe una tendencia general encaminada a tratar de utilizar fuentes alternativas de energía y dentro de estas las llamadas "renovables", que en teoría constituyen reservas inagotables, aunque la cantidad que pueden suministrar sea limitada.




    Cuando se piensa en las energías alternativas para sustituir a los combustibles de origen fósil, generalmente lo primero que se tiene en cuenta es la posibilidad de utilizar la energía solar, ya que la cantidad total de energía que recibe la Tierra procedente del Sol supera en mas de 10000 veces la demanda energética total de la Humanidad.

    Si bien esta cantidad de energía solar es considerable, se observa que su dispersión es muy alta, con lo que el principal problema a resolver, si se quiere utilizar la energía solar, es establecer sistemas que la concentren y transformen en otro tipo que sea de fácil utilización para la actividad humana.

    Hasta ahora la mayoría de los sistemas desarrollados por el hombre con este fin, si bien han representado un notable esfuerzo investigador, adolecen de la falta de unas perspectivas económicamente rentables para aprovechar la energía solar en forma masiva. Precisamente por esto se esta intentando volver al modelo básico ya citado de captación y acumulación de energía solar, seleccionado por la Naturaleza a lo largo de un proceso evolutivo de 3000 millones de años, manteniendo la vida en la Tierra hasta nuestros días: la fijación de la energía solar por las plantas verdes.

    Esta forma de energía es la única fuente renovable que se almacena automáticamente, lo que distingue de la energía solar directa, la eólica u otras que han de concentrarse y almacenarse artificialmente, a menudo con no pocas dificultades. Así pues, la materia orgánica constituye energía solar almacenada. Se llamara a partir de ahora "energía de la biomasa" y es precisamente la que se libera cuando se quema madera y la que proporciona alimento a los y al hombre.

    • Origen de la Biomasa: La Fotosíntesis.

    La energía que puede obtenerse a partir de la biomasa proviene del sol, que gracias al proceso de la fotosíntesis, es aprovechada por las plantas verdes a través de reacciones químicas en las células vivas, para tomar dióxido de carbono del aire y transformarlo en sustancias orgánicas, según una reacción del tipo:

    Monografias.comMonografias.com [1.1]

    La energía solar se transforma entonces en energía química, que se acumula en los enlaces de los diferentes compuestos orgánicos (polisacáridos, grasas, etc.) y es incorporada y transformada por el reino animal, incluido el hombre. También los pueden servir como un paso intermedio para la transmisión de energía a otros (carnívoros).

    Situándonos a nivel de los vegetales para comprender como se forma la materia orgánica. Las plantas, que convierten la energía solar, constituyen verdaderas fábricas silenciosas que trabajan utilizando un mecanismo electroquímico para producir la biomasa, resultado de una operación inicial de captación de la energía solar que les permite obtener, fijar y almacenar al carbono contenido en el gas carbónico del aire. Estas fábricas, situadas preferentemente en el campo, muy descentralizadas, cubren las dos terceras partes de la superficie emergida de nuestro planeta. No debe olvidarse también, la gran producción de biomasa acuática que tiene lugar mediante el mismo fenómeno.

    La originalidad de este proceso es que "toma prestadas" del natural la energía (fotones de luz) y las materias primas consumidas (carbono, hidrógeno, nitrógeno, potasio y fósforo). Estos materiales son, en general, renovables salvo cuando, para mejorar la eficacia del proceso, se recurre a cultivos industriales que impliquen el aporte de energía fósil (por ejemplo, invernaderos calentados por gas-oil) y el aporte de materia orgánica (compost) o inorgánica (fertilizantes) al terreno de cultivo.

    En cuanto a los "equipos" empleados por la planta, se trata de materiales internos sintetizados "in situ": pigmentos captadores de fotones, aceptores de hidrógeno, portadores de electrones, acumuladores de energía química, etc.

    La acción de construir un "edificio ordenado" (de macromoléculas de glucosa, principalmente) a partir de elementos suministrados en "desorden" por la naturaleza (carbono, hidrógeno, oxígeno) exige, de acuerdo a las leyes de la termodinámica, cantidades muy importante de energía (673 kcal/mol de glucosa obtenida) de las cuales, la mayor parte es "desechada" a la atmósfera. Pero, a pesar de que el rendimiento termodinámico de la fotosíntesis es realmente bajo, la operación resulta "rentable", debido a la gratuidad de la energía solar y de la "utilidad" de los productos finales (principalmente ).

    De hecho, estas reacciones son más o menos completas en función de ciertos factores limitantes, entre otros, la intensidad luminosa, la presión parcial del dióxido de carbono, la temperatura y la disponibilidad de agua. Otro factor de variación de los rendimientos de la fotosíntesis es el "equipo" de pigmentos y enzimas de las diferentes especies vegetales, lo que explica la composición variable de los tejidos vegetales en azúcares y proteínas, en materias celulósicas o en lignina.

    Los componentes principales de la biomasa (hidratos de carbono, lípidos y prótidos), se encuentran en una proporción relativa variable según la naturaleza de dicha biomasa.

    En general, en los vegetales la materia orgánica está constituida en su mayoría por hidratos de carbono, principalmente en forma de compuestos lignocelulósicos, o amiláceos, o en menor grado por lípidos y compuestos orgánicos nitrogenados (proteínas principalmente).

    Las moléculas básicas, formadas en el proceso fotosintético de formación de los diferentes tipos de compuestos orgánicos, son los carbohidratos, aunque también se forman proteínas y grasas, siendo el rendimiento energético medio que se puede establecer para la formación de cada uno de los principales grupos de compuestos el siguiente:

    Proteínas

    55%

    Grasas

    77%

    Carbohidratos

    97%

    Esto quiere decir que los compuestos que se producen con menor eficacia energética son las proteínas y los que lo hacen con mayor son los carbohidratos. Por otra parte, se sabe que los compuestos proteicos tienen un valor económico bastante más elevado que la biomasa hidrocarbonada, aunque los contenidos calóricos sean similares.

    • La eficacia del proceso fotosintético.

    En todo proceso de conversión energética un importante factor a considerar es el rendimiento con que este tiene lugar, o sea, la fracción del total de energía incidente (energía solar) que queda convertida en la forma de energía de interés (energía de la biomasa).

    Teniendo en cuenta las ecuaciones que gobiernan la fotosíntesis, se puede obtener el valor teórico del rendimiento fotosintético, que resulta ser, aproximadamente, de un 30%. Ahora bien, del total de la radiación solar que llega a la Tierra, solo algo mas del 40% es fotosintéticamente activa. Además, solo el 70% de esta es absorbida por las hojas, ya que el resto suele ser reflejada, con lo cual, la eficacia máxima teórica de este proceso será alrededor de:

    Eficacia máxima teórica = (0.3 x 0.4 x 0.7) x 100 ( 8%

    Ahora bien, en todas las plantas se producen perdidas de energía debidas a la respiración del vegetal (estimadas en cerca de un 40%) lo que lleva a que el rendimiento máximo teórico de transformación de la energía solar en la biomasa no llega al 5%.

    Monografias.com

    Figura 1. 1 Eficacia de la conversión de la energía solar a biomasa.

    No obstante todo lo expuesto hasta ahora, la realidad es que los valores mas altos que se encuentran de hecho en condiciones optimas de campo son del orden del 3%. Y a menudo estas cifras corresponden a periodos cortos de crecimiento y cuando se derivan los valores medios para el año completo, se encuentran valores del orden del 1% como media para el caso de plantas de cosecha anual.

    Podemos hacernos un cuestionamiento a todas luces lógico, sería rentable un proceso que solo tiene un rendimiento real de un 1%?

    Aunque el rendimiento del proceso fotosintético pueda parecer bajo, se ha de considerar que los sistemas vivos que captan y convierten la energía solar se encuentran, como ya se ha dicho anteriormente, ampliamente distribuidos sobre tierras y agua del planeta, cubriendo una enorme superficie y representando, pues, el único tipo de colector solar que, hoy por hoy, esta repartido por toda la Tierra, operando a gran escala.

    El que la superficie colectora sea tan extensa determina que, pese a la baja eficacia, la cantidad de energía almacenada anualmente por fotosíntesis sea inmensa; de hecho, unas 10 veces masque el total de energía que consume actualmente la Humanidad. Otro dato interesante a tener en cuenta a este respecto, es que el contenido energético de las reservas de biomasa que se encuentran acumuladas en la biosfera, es aproximadamente equivalente a la almacenada en las reservas comprobadas de combustibles fósiles.

    Tipos de Biomasa

    Superficie ocupada

    (106 km2)

    Producción total

    (109 Tm/año)

    Equivalente energético

    (1020 J)

    Biomasa acuática

    Bosques

    Prados y estepas

    Desiertos y tundras

    Cultivos agrícolas

     

    Total

    365

    57

    24

    50

    14

     

    510

    70

    85

    25

    5

    15

     

    200

    10

    15

    3

    0.5

    1.5

     

    30

    Tabla 1.1 Producción mundial de biomasa vegetal.

    • La Biomasa y sus formas.

    Como se ha visto hasta ahora, como consecuencia de la actividad fotosintética de los vegetales, se forma una masa viviente que hemos denominado "biomasa". Sin embargo es transformada posteriormente en los distintos niveles de seres vivos que conocemos. Por tanto se puede hablar de "biomasa vegetal" cuando ésta se produce directamente como consecuencia de la fotosíntesis, mientras que aquella biomasa que producen los seres que no son capaces de elaborar los productos químicos solo con la ayuda de la energía solar, es decir, que utilizan en su alimentación la biomasa vegetal, la podríamos denominar "biomasa animal".

    Existen disimiles aspectos que pueden servirnos para clasificar la Biomasa en sus diversas formas. La mas general la acabamos de mostrar. A continuación diversas maneras de hacerlo.

    Según el compuesto o grupo de compuestos preponderantes en la biomasa vegetal, ésta recibe diversos calificativos. Por ser los hidratos de carbono los compuestos más abundantes de la biomasa vegetal, la designación del tipo de biomasa se realiza principalmente atendiendo a la forma en que se encuentran prioritariamente estos compuestos. Así se tiene:

    • ? Biomasa lignocelulósica: aquella donde predominan las celulosas de hemicelulosas, holocelulosa y lignina.

    • ? Biomasa amilácea: aquella en que los hidratos de carbono predominantes se encuentran en forma de polisacáridos de reserva tales como almidón o inulina.

    • ? Biomasa azucarada: aquella cuyo principal componente hidrocarbonado está constituido por azúcares, ya sean monosacáridos (glucosa o fructuosa principalmente) o disacáridos tales como la sacarosa.

    • ? Biomasa energética: incluye los materiales de origen biológico que no pueden ser empleados con fines alimenticios o industriales.

    De acuerdo con esto, todos los productos agrarios empleados para la alimentación humana y animal, así como los combustibles fósiles (que han sufrido un profundo cambio estructural en su primitiva estructura biológica), están excluidos del término "Biomasa".

    El hombre también transforma la materia de las plantas por procedimientos artificiales para obtener bienes de consumo (, muebles, etc.). Todo este proceso da lugar a elementos utilizables directamente o como materia prima, pero también a subproductos que, tienen la posibilidad de encontrar aplicación en el campo energético.

    En dependencia de si la biomasa ha sido sometida a transformaciones realizadas por el hombre o no, se puede dividir en:

    a) Biomasa natural. Se produce en ecosistemas naturales. La explotación intensiva de este recurso no es compatible con la protección del .

    b) Biomasa residual. Es la biomasa originada como residuo al emplearse ésta con otros fines, incluye:

    • ? Residuos forestales y agrícolas.

    • ? Residuos de industrias forestales y agrícolas.

    • ? Residuos sólidos urbanos.

    • ? Residuos biodegradables, con altos contenidos de humedad (efluentes ganaderos, lodos de depuradoras, aguas residuales urbanas, etc.)

    • c)  Cultivos energéticos. Son los cultivos vegetales realizados con el único objetivo de ser aprovechados energéticamente. Se caracterizan por la gran producción de materia viva por unidad de tiempo y con el condicionante de minimizar los cuidados al cultivo.

    d) Excedentes agrícolas. Son los excedentes agrícolas que no se emplean en la alimentación humana, que pueden ser considerados como biomasa y pueden aprovecharse para, por ejemplo, la elaboración de biocombustibles líquidos.

    • Ventajas e inconvenientes de la utilización de la biomasa.

    a.- Ventajas.

    La biomasa como fuente portadora de energía, con todas sus características peculiares, presenta varios rasgos que la hacen atractiva para su empleo, comparándola con los combustibles fósiles tradicionales.

    A continuación se intentará brindar una idea de las ventajas que tiene la biomasa con relación a los demás combustibles.

    • Energía Renovable.

    Es una fuente inagotable en cuanto proviene de la energía solar en su totalidad. Lo que confiere la garantía de disponibilidad constante y segura del combustible.

    • Aprovechamiento completo.

    Ya sea de una forma u otra, con un método u otro de aprovechamiento o transformación (proceso físico, químico, termoquímico, biológico), cualquier tipo de biomasa (sólida o líquida) se puede aprovechar completamente hasta este momento. Existen tantas tecnologías y procesos de transformación que pueden satisfacer todas las exigencias y necesidades domésticas y de la industria.

    • No requiere nuevas tecnologías.

    La biomasa fue el primer combustible que usó el hombre en la búsqueda de mejorar sus condiciones de vida. Existen numerosas tecnologías que permite su transformación y aprovechamiento; desde las más simples que no requieren grandes inversiones ni recientes adelantos tecnológicos, hasta sistemas ideados para y con actualizadas tecnologías punta.

    Como fuente de energía alternativa en la actualidad, con un futuro previsible y obligado en la escena energética mundial, cobra fuerza para los países subdesarrollados sin la acusiante necesidad de disponer de avanzadas tecnologías y recientes adelantos tecnológicos.

    • Reduce el deterioro medioambiental.

    Es conocido que el origen inicial de los compuestos orgánicos oxidados en los procesos de aprovechamiento de la energía contenida en la biomasa, se debe a la captación de la energía del sol por las plantas; y que la base de todo el proceso fotosintético y de producción de dichos compuestos es la fijación del dióxido de carbono disponible en el aire y el desprendimiento de oxígeno, aportándolo a la atmósfera y enriqueciéndola de esta manera en este componente. Todo este fenómeno trae como consecuencia que el dióxido de carbono que se desprende en los procesos de aprovechamiento de los materiales biomásicos no aumenta los niveles de esta sustancia que fue absorbida con anterioridad, sino que envía a la atmósfera una sustancia que fue extraída de ésta; de esta forma se puede decir que el balance de CO2 se cierra.

    Incluso, si se realiza un buen análisis y un exhaustivo estudio, se puede comenzar a disminuir la cantidad de CO2 presente en la atmósfera, si el balance de este compuesto es negativo, de manera que las plantas absorban más CO2 que el que se llegase a producir por la generación de energía a partir de los distintos combustibles, biomásicos o no.

    Esta característica tan ventajosa e única de la biomasa, y de las energías renovables en general, es muy importante por lo mucho que aporta al cuidado y preservación del .

    • Proporciona puestos de trabajo.

    Según cálculos realizados por varios organismos internacionales y de diversos países, el uso y explotación de las fuentes renovables de energía, la biomasa en específico, intensifica la creación de empleo con relación a las fuentes energéticas tradicionales. Ya se ha dado como un dato, anteriormente, que por cada 1.000 tep generadas a partir de las fuentes renovables de energía se crean 4,6 puestos de trabajo, 3,3 más que con las fuentes tradicionales de energía.

    Esta característica es muy importante tenerla en cuenta en un mundo, sobretodo en los países desarrollados, donde se han generado elevadas tasas de desempleo que tanto malestar está creando en la parte de la sociedad aquejada por este mal, y tantos problemas económicos trae para toda la sociedad actual.

    • Ahorra divisas y disminuye la dependencia energética del exterior.

    Con la garantía de poder disponer del combustible autóctono, según los planes y políticas de las administraciones, se reduce la dependencia energética con relación a las fuentes de energías que no son propias y que siempre están sometidas a los vaivenes del mercado internacional. Al cultivar y explotar la biomasa en su territorio, el país está tendiendo a mejorar y equilibrar la balanza comercial al tener asegurado el abastecimiento de la fuente energética en sí mismo, sin tener que estar supeditado al exterior. Cuestión esta muy importante para tantos países en la actualidad, sobretodo los países subdesarrollados, en primer lugar Cuba, donde no se debe olvidar el bloqueo económico y energético al que actualmente está sometida y la alta repercusión que en su desarrollo industrial tiene.

    b.- Inconvenientes.

    Como es lógico, no todas van a ser ventajas para la biomasa, en comparación con los combustibles fósiles, por lo que también habrá algún inconveniente.

    Para analizar los inconvenientes propios de la biomasa se deberían tener en cuenta los diferentes tipos de biomasa. No obstante, dado el objetivo de este trabajo de tesis, nos centraremos en la denominada biomasa vegetal, tanto la que se produce mediante cultivos energéticos como la que se genera como residuo del aprovechamiento de la biomasa vegetal alimentaria o industrial.

    • *  Dispersión.

    Para disponer de las cantidades de energías suficientes para cumplir ciertos objetivos, o simplemente para aprovechar toda la producción de un cultivo determinado o de la producción residual de cierta industria hacen falta grandes volúmenes de biomasa vegetal, por ende amplias plantaciones y extensas superficies de tierra. Además de que seguramente se tendrá la necesidad de disponer de distintos tipos de biomasa vegetal para obtener, mediante su mezclado, los requerimientos energéticos básicos. Esta característica es muy difícil de contrarrestar dada las peculiaridades de la biomasa vegetal. Otros tipos de biomasa residual como la industrial, agroganadera, etc., no tienen este inconveniente, estando concentrado en las zonas de producción y facilitándose su consumo "in situ".

    Debe tenerse en cuenta para comprender mejor este inconveniente de la biomasa vegetal su baja densidad, lo que junto a esta posible dispersión, hace que en muchos casos no sea rentable se aprovechamiento energético, fundamentalmente, por los costos en transporte.

    • Producción estacional.

    Dada la variedad de cultivos que presenta la biomasa vegetal, en sus diferentes formas, es obvio la disponibilidad de la materia prima de manera estacional (en época de recolección).

    En este acápite es importante poder disponer de tecnologías de aprovechamiento energético de la biomasa capaces de utilizar indistintamente diferentes tipos de biocombustibles sin grandes diferencias en el rendimiento energético. Además de lo que se podría alcanzar en materia de almacenamiento y obtención de nuevas especies más resistentes o con nuevas cualidades, a partir de la ingeniería genética y la biotecnología.

    Una forma de absorber este inconveniente en las instalaciones de obtención de energía a partir de biomasa vegetal es mediante la instalación de varias tolvas de alimentación al combustor, que mezclando la proporción adecuada de cada tipo de biomasa disponible en cada estación del año, permita mantener estable la potencia térmica del sistema.

    • Baja densidad energética.

    Es una de sus características físicas más importantes de la biomasa y que influye en el diseño de las instalaciones para su aprovechamiento y en el transporte de la materia prima, pudiendo llegara ser el factor que la haga no competitiva comparada con otros tipos de combustibles.

    Existen varios procesos para intentar resolver este acápite en caso de que sea el factor decisivo. Todos los procesos se basan en la compactación de la biomasa, como por ejemplo, el briqueteado, el pelletizado, etc. Estos presentan también el inconveniente de aumentar los costos del combustible final; por tanto el análisis económico dará luz sobre la viabilidad del empleo de este tipo de procesos de densificación de la biomasa.

    • Necesidad de acondicionamiento o transformación para su utilización.

    Hay casos en los que es imprescindible aplicar ciertos tratamientos a la biomasa, acondicionarla y transformarla de manera que esté en condiciones de que sea factible su uso. Procesos como el molido, el tamizado, el secado, etc., suelen ser necesarios, aumentando en algunos casos los costos de operación a la instalación, si bien en otros es rentable su empleo como es el caso del secado mediante el calor sensible de los humos de un proceso de combustión.

    Muchas veces es imposible obviar alguno de los procesos de acondicionamiento de la biomasa, por lo que el estudio económico dirá cual y hasta que punto es rentable asumirlos.

    • Costo de recolección, transporte y almacenamiento.

    Esta peculiaridad es como un compendio de varias de las anteriores que redundan en el aumento de los costos de operación al emplear una instalación que funcione con material biomásico.

    El hecho de proceder la biomasa vegetal, en la mayoría de los casos, de cultivos o en otros de materiales residuales, ya sean en la cosecha, ya sea en el mismo proceso industrial, implica tener la necesidad de recoger, recolectar e incluso cosechar para lograr acopiar las cantidades suficientes de combustible, esto hace que los costos por concepto de recolección aumenten con relación a otras fuentes de energía cuando se trata +de cultivos energéticos y sean nulos cuando son cultivos alimentarios o procesos industriales los que generan la biomasa.

    La baja densidad lleva a que el costo por transporte aumente, ya que hay que gastar más para lograr el mismo suministro energético que con otro tipo de combustibles. Si se quiere aliviar este problema, se puede hacer aumentando la densidad de la biomasa, en ciertos casos esta etapa de compactación de la biomasa puede mayores gastos por conceptos de utilización de procesos de compactación que siempre son consumidores de energía, y llegar a hacer prohibitiva su utilización como fuente de energía.

    En cuanto al almacenamiento, dada las características antes mencionadas, fundamentalmente, la estacionalidad y su baja densidad, hay que destinar un amplio espacio para poder mantener almacenado el combustible a emplear durante el período de consumo.

    Todas estas cuestiones se deben analizar detallada y comparativamente para cada una de las instalaciones, asumiendo distintas variantes y posibilidades en aras de encontrar cual es el modelo más económico y que garantice la rentabilidad de la instalación.

    Los Residuos como fuente de Energía.

    • Introducción.

    En la actualidad, y con el desarrollo de las civilizaciones industrial y post-industrial, los residuos aparecen cada vez con mayor pujanza en la vida diaria del hombre. Así, a medida que la sociedad avanza y obtiene mayores objetivos de producción y de renta, los residuos pueden llegar a ser, como de hecho ya sucede, un problema creciente por su magnitud y sus consecuencias. Por todo ello, la lucha contra la contaminación, la protección del entorno físico y la defensa del se están convirtiendo en aspectos fundamentales a tener en cuenta en la política de los países que pretenden el bienestar de sus habitantes.

    Es de sobra conocido el hecho de que se producen diariamente ingentes cantidades de desperdicios, tanto en las ciudades como en las zonas rurales. Teniendo en cuenta que la mayor parte de estos residuos son de carácter orgánico y constituyen la denominada "Biomasa Residual", se puede llegar a comprender el hecho de que estas grandes cantidades de residuos, que no se aprovechan y que contaminan el ambiente, puedan constituir un enorme potencial para la producción de energía. La Biomasa residual ofrece, pues, unas perspectivas muy amplias de aprovechamiento, ya que se produce de forma continua y creciente como consecuencia de la actividad humana y su eliminación esta constituyendo ya un importante problema.

    Esta Biomasa residual presenta un inmenso potencial si se revisan algunas cifras. Si se considera de forma conjunta toda la actividad humana, se puede estimar aproximadamente que se producen unas 2 t de residuos de todo tipo por habitante y año, con un poder energético de unos 9000 kWh al año, equivalente a unos 800 l de gasolina. Por otro lado, y con respecto a las basuras urbanas, es de destacar que cerca de la mitad de su peso esta constituido por materia orgánica, y su producción media por habitante y año oscila entre los 600 y 800 kg, con un valor energético de unos 2500 kWh/año. Obsérvese que una familia media, en los países desarrollados, gasta al año solo en electricidad unos 3000 kWh.

    A todas luces, el tratamiento de la Biomasa residual deviene una gran reserva de fuente de energía, que empleada convenientemente, debe aportar varias ventajas al esquema energético de cualquier país. A continuación se citan algunos ejemplos:

    • Los residuos forman parte de un tipo de Biomasa que ya existe (no hay que producirla) y cuya eliminación es un problema grave y de solución costosa.

    • En muchos casos, la biomasa residual esta concentrada en lugares determinados (basureros) por lo que, si se utiliza cerca del sitio de acumulación genera unos costos de transportación muy reducidos.

    • La utilización de los residuos para producir energía presenta como sistema de eliminación unas ventajas de carácter ambiental, como son una considerable reducción de su volumen, eliminación de plagas, incendio forestales y olores, mejoras del paisaje y reducción de la contaminación del aire, agua y suelo.

    • Algunos métodos de aprovechamiento de la biomasa residual presentan la ventaja adicional de generar productos ricos en nutrientes y, por tanto, susceptibles de ser utilizados como fertilizantes para fines agrícolas, lo que supone un ahorro de consumo de energía, materias primas y divisas.

    Todo esto hace que el tratamiento de la biomasa residual no solo sea necesario, sino que podría convertirse en una actividad de un gran interés económico y, fundamentalmente, social, debido a los beneficios que generaría su aprovechamiento.

    • Tipos de Residuos.

    En general, se pueden definir los residuos como "aquellos materiales generados en las actividades de producción, transformación y consumo que no han alcanzado en el contexto en que son generados, ningún valor económico".

    Se siguen varios criterios para clasificar los distintos tipos de residuos, entre los que cabe destacar la naturaleza de su origen (agrarios, industriales, urbanos) o los tipos de materiales que los constituye (orgánicos, plásticos, metálicos, etc.). Sin embargo, y teniendo en cuenta que nuestro interés aquí se centra en los residuos orgánicos, por ser biomasa, se pueden considerar tres grandes sectores de actividades que los producen:

    • 1. Sector Agrario

    Los residuos agrarios tienen lugar como consecuencia de actividades agrícolas (pajas, tallos, restos de cosechas, residuos de poda, etc.), actividades forestales (residuos de talas, clareos de monte, etc.) y actividades ganaderas (estiércoles, purines).

    • 2. Sector Industrial

    Los residuos industriales se originan en las industrias de transformación de actividades primarias (cascaras, restos de mataderos, serrín, etc.).

    • 3. Sector Urbano

    Los residuos urbanos se generan en los núcleos de población, como consecuencia de una actividad de consumo (basuras, aguas residuales).

    A continuación pasaremos a analizar cada uno de los tipos de biomasa residual mencionados como fuente de energía.

    • Residuos Agrarios.

    • Agrícolas.

    Se puede denominar residuo agrícola a la "planta o la porción de ella cultivada que es preciso separar para obtener el fruto o para facilitar el cultivo propio o posterior".

    Ahora bien, una gran cantidad de los residuos agrícolas quedan en el suelo en forma de raíces, hojas o frutos no aprovechables y no son utilizables como fuente energética, ya que se incorporan al terreno y contribuyen a mejorar considerablemente las propiedades físicas y biológicas del suelo y, en menos grado, a aumentar su contenido en nutrientes.

    Otra parte de estos residuos la integran los tallos y en general, las partes aéreas de las plantas que es preciso separar para facilitar la recolección o las labores agrícolas. Gran parte de ellos son consumido por la ganadería.

    Por ultimo, existe una gran cantidad de residuos con potencial interés industrial y energético, que localmente pueden tener alguna utilidad, pero cuya eliminación constituye un problema en las labores de explotación agrícola. Esta ultima categoría de residuos, que son los que nos interesan aquí, se produce principalmente en los siguientes cultivos:

    • Cereales granos, originando pajas.

    • Frutales, cuya poda brinda una fuente considerable de material combustible.

    • Algunos cultivos industriales, como textiles y oleaginosas, que dejan como residuos los tallos.

    • Forestales.

    El monte supone un medio considerable de transformación de la energía solar. Sin embargo, el hombre no utiliza íntegramente toda la riqueza que suministra el monte y desperdicia una parte considerable en forma de ramas, cortezas, serrín, etc. Este menor aprovechamiento energético se ha acusado en los últimos años con la aparición de combustibles gaseosos derivados del petróleo. El relativo bajo precio y, sobre todo, la comodidad de su uso, han originado un descenso en el consumo de los residuos de madera como fuente de energía en los países desarrollados.

    Realmente, son estos residuos los que, durante siglos, han constituido la fuente energética más importante de la Humanidad.

    Los residuos forestales estan constituidos por ramas, cortezas, virutas, serrin, hojas, tocones y raices. Según los valores medios internacionales para varias especies, las diferentes partes del arbol se distribuyen en:

    • Tronco: 67%

    • Ramas: 16%

    • Hojas: 3%

    • Tocones: 14%

    Por otro lado, los residuos que se producen en el bosque se dividirán en dos grandes grupos, para facilitar su estudio:

    • Residuos de corte y elaboración de madera.

    • Residuos de tratamiento selvícola.

    Respecto al primer grupo, hay que destacar la producción de ramas, teniendo en cuenta que aquellas de diámetro inferior a 7.5 cm en la actualidad no reportan ninguna utilidad y representan un residuo que hay que eliminar del bosque para evitar la propagación de incendios y plagas. Esto sucede en mayor cuantía en los países que tienen una alta población boscosa.

    Es considerable también la producción de corteza, serrín y viruta, originados en la elaboración de tableros, tanto a partir de troncos como de ramas. Las hojas, tocones y raíces también representan una cantidad apreciable de biomasa residual susceptible de aprovechamiento.

    Por otra parte, son considerables los residuos que se producen en los tratamientos selvícolas: limpias de los bosques naturales que se realizan para aumentar el rendimiento del bosque y evitar la propagación de incendios y clareos que se efectúan en montes repoblados. Se distinguen dentro de estos residuos los de madera de sierra, madera de industria y leña para astilla.

    • Ganaderos.

    Tradicionalmente, los residuos producidos por el ganado constituían la única fuente de nutrientes para los suelos agrícolas. Con la aparición de los fertilizantes sintéticos, lamentablemente los estiércoles dejan de utilizarse en gran numero de explotaciones, pues empieza a haber una separación entre agricultura y ganadería.

    Con el desarrollo de la tecnología las explotaciones ganaderas han ido transformándose y han ido tendiendo a grandes explotaciones intensivas. Estas verdaderas industrias agrarias no necesitan suelos para cultivar, pues alimentan al ganado con piensos compuestos y, por otra parte, al no tener suelo de cultivo, se corta la vía de reciclado de estos residuos ganaderos, difíciles de eliminar y que pueden afectar a los suelos, a los cursos de agua y a la estética del paisaje, creando además malos olores.

    Aquí es donde puede contemplarse la inclusión de la tecnología energética, que podría atender a las necesidades locales de la granja o explotación ganadera.

    Al tratarse de residuos con alto contenido de humedad, no es conveniente para su tratamiento utilizar procesos termoquímicos, por su bajísimo rendimiento en este caso. Sin embargo, la tecnología de la digestión anaerobia, proceso de tipo bioquímico que se discutirá mas adelante, presenta grandes ventajas para su aplicación a este tipo de biomasa por varios motivos:

    • Se trata de residuos localizados.

    • Los residuos tienen gran cantidad de agua.

    • Aportan alto contenido de nutrientes para el crecimiento bacteriano.

    • El efluente del proceso mejora notablemente la concentración de nutrientes (nitrógeno y fósforo) respecto al residuo original, lo que supone una gran ventaja para su utilización posterior en la agricultura.

    Este ultimo punto permite recalcar que la obtención de energía (en forma de gas combustible) por medio de digestión anaerobia no supone la eliminación de estos residuos y privación de emplearlos en el medio agrícola, sino que, por el contrario, el residuo ganadero, una vez digerido, se encuentra enriquecido en elementos fertilizantes.

    Así pues, la potencialidad energética de estos residuos hace necesaria su cuantificación. Este dato se basa en el denominado "peso vivo", es decir, en el peso de los que integran la cabaña ganadera, al que se aplica el coeficiente de rendimiento de estiércol por kg. de peso vivo anualmente.

    • Residuos Industriales.

    Es muy amplio el numero de sectores industriales que generan residuos orgánicos; sin embargo, en muchos de aquellos, la producción real es muy escasa, ya que, por lo general, dichos residuos se utilizan como subproductos o aporte energético y, cuando no tienen utilidad y proceden de pequeñas industrias, se incorporan frecuentemente a los residuos sólidos urbanos.

    Por estos motivos solo se consideran de interés como fuente de energía los residuos de sectores industriales que, en principio: pueden generar mayor cantidad de residuos de naturaleza orgánica, en los que su eliminación supone un costo adicional en la , que su valor sea escaso y se encuentran distribuidos en todo el territorio nacional.

    Las industrias que cumplen aproximadamente estas condiciones, son las siguientes:

    • Conservas vegetales.

    • Producción de aceites.

    • Producción de vinos.

    • Frutos secos.

    • Residuos Urbanos.

    Los núcleos de población producen diariamente grandes cantidades de residuos, que se pueden considerar incluidos dentro de dos grandes grupos: los residuos sólidos urbanos y las aguas residuales urbanas.

    El tratamiento y eliminación de estos residuos constituye día a día un problema más agobiante debido a su incesante crecimiento, a medida que aumenta la población y el nivel de vida de la misma. Por ello, hace tiempo ya que se ha comenzado a estudiar una amplia gama de soluciones posibles a este problema, dentro de la cual destacan aquellos métodos de tratamiento que permitan la obtención de energía y el reciclaje de productos útiles.

    En este aspecto es de destacar que, al contrario de los residuos agrarios, que se producen de forma dispersa, los residuos urbanos se caracterizan por su carácter localizado, por lo que parece evidente que sean los más aptos para un tratamiento a gran escala, debido a la menor incidencia del factor transporte en el costo de los procesos de transformación.

    • Residuos Sólidos Urbanos.

    Se denominan "residuos sólidos urbanos" a aquellos materiales resultantes de un proceso de fabricación, transformación, utilización, consumo o limpieza, cuando su poseedor o productor los destina al abandono. La composición de estos residuos es función de varios factores, entre los que destacan el nivel de vida de la población, el periodo estacional, tipo de hábitat y clima, pero puede darse una composición media estimada que se refleja en la siguiente tabla, con datos de origen español:

     

    Materia orgánica..................................... 55%

    Papel y cartón......................................... 18%

    Plasticos.................................................. 4%

    Vidrio...................................................... 3%

    Metales.................................................... 4%

    Otros....................................................... 16%

    El primer problema que originan los residuos sólidos urbanos cuya gestión no es correcta, es el de los posible contra la salud. Otro punto importante es el deterioro del suelo y muy especialmente el de la potencial contaminación de las aguas subterráneas y, en muchos casos, incluso de las superficiales.

    La producción de incendios, ya sea por autoinflamacion de las basuras o, porque se queman para reducir su volumen, con la consiguiente emisión de humos, son fenómenos conocidos, que no por frecuentes son menos importantes.

    El correctos tratamiento de los residuos sólidos urbanos implica dos fases: recogida y transporte, y aprovechamiento o eliminación. Una vez que se ha efectuado la recogida y se ha transportado a los lugares adecuados, fase más costosa de la gestión de las basuras, es necesario dar un destino final a las mismas. En el caso actual de la crisis energética, la tecnología en este aspecto aporta infinidad de soluciones, entre las que son de destacar su tratamiento por métodos termoquímicos para producir calor o combustibles diversos.

    • Aguas Residuales Urbanas.

    Se denominan "aguas residuales urbanas" a los líquidos procedentes de la actividad humana que llevan en su composición gran parte de agua y que, generalmente, son vertidos a los ríos o al mar. Su composición es tanto inorgánica (sales, arenas, etc.) como orgánicas (materiales biodegradables), y su fracción sólida contiene una cantidad de biomasa residual.

    La presión social actual a favor de una mayor calidad de vida, sobre todo en los países desarrollados, y de la defensa del ha exigido en los últimos años la necesidad de depurar esta agua residual para evitar grandes perjuicios a los cauces receptores. Este proceso de depuración consiste, esencialmente, en un tratamiento primario de separación de la materia en suspensión seguido, generalmente, de un tratamiento biológico con oxigeno, obteniéndose al final del mismo un agua depurada.

    Sin embargo, estos procedimientos generan unos fangos (primarios y biológicos) que contienen toda la materia orgánica que estaba presente en el agua residual, por lo que poseen una alta carga contaminante. Su concentración media en materia orgánica oscila alrededor del 5%, y se producen a razón de unos 2 litros/habitante-día, lo que supone una generación de biomasa residual de 36.5 kg/hab-año.

    Por tanto, el proceso de depuración de un agua residual no debe considerarse completo, simplemente por haber obtenido un agua depurada. Es presido además, eliminar los lodos generados, con un costo lo mas reducido posible y sin un impacto ambiental negativo apreciable.

    El tratamiento de estos lodos con vistas a su aprovechamiento energético que es mas conocido y utilizado en todo el mundo en numerosas plantas de depuración de aguas residuales, es la digestión anaerobia para producir gas combustible. Aunque hasta hace pocos años este proceso tenia como función primordial la reducción de la materia sólida de los lodos y no la producción de gas (que, por lo general, no se utilizaba), a partir de la crisis energética son cada día más numerosas las plantas que recuperan dicho gas y lo utilizan como fuente de energía (térmico o eléctrico).

    • Biomasa en Cuba.

    La situación que atraviesa Cuba, a partir de la desaparición de los países socialistas del Este de Europa, hace evidente la necesidad de introducir cambios profundos en la economía del país para adecuarla a las nuevas condiciones imperantes. La esfera energética constituye uno de los principales elementos desencadenantes del período especial en tiempo de paz, que comenzó al cesar en forma brusca e irreversible el suministro, seguro y económico, de combustible procedente de la extinta Unión Soviética (en 1989 dicho suministro representaba casi el 70% de las fuentes de energía requeridas por Cuba ese año).

    Cuba es un país de pocos recursos energéticos convencionales. Cuenta con yacimientos de turba, no explotados, y de petróleo. Estos últimos se encuentran en varias regiones del país, y, hasta ahora, la producción máxima de petróleo que ofrecen es de 1,5 millones de toneladas al año.

    Es por ello que, para satisfacer las necesidades energéticas, la economía se ve obligada a adquirir en el mercado internacional grandes cantidades de combustible, lo que origina grandes gastos en divisa. A su vez, el agravamiento de la situación económica ha provocado una reducción en la capacidad de adquisición de la moneda libremente convertible, pudiéndose comprar solamente el 50 % del petróleo que normalmente se consumía, a pesar de que el 40 % de los gastos de importación se destinan a ese fin.

    Por todo lo anterior, el Estado cubano tiene entre sus prioridades la búsqueda y explotación de fuentes no convencionales de energía, que cubran las necesidades energéticas en sectores donde sea factible su aplicación, entre ellas la biomasa.

    Por otro lado, en el mundo contemporáneo cobran a diario mayor importancia las preocupaciones ecológicas vinculadas con la obtención de energía, en particular, la procedente de los combustibles fósiles; haciéndose eco de las mismas, Cuba ha incluido nuevos preceptos en la Constitución de la República, contentivos de los compromisos y tareas que guiarán los esfuerzos del país para resguardar al entorno de acciones capaces de poner en riesgo el derecho de las generaciones futuras a un ambiente sano.

    Tal como se planteó anteriormente, la materia prima que sirve como fuente de energía renovable proveniente de la biomasa es, fundamentalmente, de tipo residual. La inmensa mayoría de la biomasa que se puede aprovechar en Cuba es generada en la industria de producción de azúcar, o en otras ramas de la agricultura, como son la arrocera, la del café, cítricos, entre otras, que se comentarán continuación.

    • Los Residuos en nuestro país.

    • Industria azucarera.

    En el caso de Cuba, la agroindustria de la caña de azúcar constituye la mayor reserva estratégica de biomasa por su carácter renovable y su considerable volumen anual; por eso, junto a su papel como primera fuente de ingresos para la economía emparejada con el Turismo, puede resultar decisiva en el tránsito hacia el desarrollo sustentable del país. Las condiciones de período especial en los años noventa han impuesto, además, serias limitaciones a los recursos convencionales, materia prima y . En estas tres esferas, la biomasa agroindustrial cañera puede representar un aporte sensible al desarrollo económico del país dentro de los acuerdos existentes para la conservación y cuidado del medio ambiente.

    La caña de azúcar, materia prima para la producción de azúcar, de numerosos derivados y alimento animal, tiene la característica de ser una de las plantas que más eficientemente aprovecha la energía solar, produciendo como biomasa un potencial energético considerable en forma de residuos susceptibles de ser empleados como combustible.

    El bagazo de caña de azúcar, el residuo más utilizado en esta industria, que cubre casi el 27 % de la demanda energética actual del país, continuará jugando un papel central en la satisfacción de dicha demanda. En cifras generales, en una zafra de 8 millones de toneladas de azúcar se muelen más de 70 millones de toneladas de caña y produciéndose más de 20 millones de toneladas de bagazo; de éstas, unos 2 millones se utilizan como alimento animal y la producción de derivados, mientras el resto es utilizado por la propia industria azucarera para la producción de vapor y la electricidad que requiere su funcionamiento.

    De los 5,5 millones de toneladas de residuos de la cosecha, que se producen fundamentalmente en forma de paja, se destinan más de un millón de toneladas al alimento del ganado vacuno, quedando algo más de 4 millones de toneladas de paja-combustible disponible en los más de 700 centros de acopio y limpieza existentes en todo el país, equivalentes a más de 700 mil toneladas de petróleo combustible. En su gran mayoría, este potencial se quema sin provecho.

    Se desarrollan diversas experiencias con el objetivo de aprovechar todo el potencial que encierra los residuos de la cosecha que se acumulan en los centros de acopio. Por ejemplo, se buscan formas de comprimir la paja en pacas o briquetas, y mediante la pirólisis convertirlas en carbón o gases combustibles, para satisfacer las necesidades energéticas de los propios centros de acopio, y como sustitutos de los medios convencionales de obtención de energía.

    Entre los portadores energéticos cañeros, destaca el bagazo, en el que se encuentra la potencialidad fundamental para sustituir el petróleo importado que se destina a la producción de azúcar refino y otros derivados de la producción azucarera, así como a la generación térmica de electricidad. Una forma bastante aproximada de ver lo que significa usar el bagazo como combustible para la generación de electricidad en nuestro país es, estableciendo una relación entre el valor calórico del petróleo y el bagazo, que por cada 5 toneladas de bagazo que se quema se puede sustituir 1 tonelada de petróleo importado.

    En el presente trabajo, más adelante, será estudiado con más profundidad el bagazo como combustible, con todas las características y propiedades que son importantes para su utilización con fines industriales.

    En Cuba, la biomasa obtenida como subproducto de la industria azucarera, constituye el mayor recurso desde todos los puntos de vista. Tomando en cuenta que en una tonelada de caña fresca, aproximadamente, el 32% es de bagazo integral y el 28% de paja y cogollo de caña (Residuo agrícola cañero, RAC), las cuales son las biomasas más importantes que se procesan, secundadas por otros residuos biológicos, por ejemplo, las mieles finales y la cachaza; que al igual que las primeras o en combinación con estas, pueden ser utilizadas con fines energéticos, de alimento animal o con el fin de producir otros productos derivados de la caña de azúcar.

    Por ejemplo, en la provincia Santiago de Cuba, se produce del 4-5 % de todo el azúcar obtenido en el país, y sus 51 centros de acopio y limpieza, tienen una capacidad promedio de 3.000 toneladas de caña al día. En cada uno de ellos se recolecta cerca de 15 toneladas de residuos por día, entre bagazo, paja y cogollo de caña, como cifras reales teniendo en cuenta unas cuantas pérdidas que tienen lugar desde el campo hasta el centro de acopio, según datos del MINAZ (Ministerio del Azúcar de Cuba), siendo su consumo energético de unos 3.600 kW-día. Con la aplicación de una tecnología adecuada, se podría obtener, por cada 2,8-3kg de residuos, de 4,7-8 kW de energía calorífica, aproximadamente, lo que equivale a obtener de manera aproximada, 1 kW de energía eléctrica, por lo que sólo con los residuos obtenidos se satisfarían las necesidades energéticas del centro, utilizándose el sobrante de la energía en los sistemas de bombeo para el riego de las plantaciones cañeras o en la producción de electricidad para el consumo de una población rural.

    Para la industria azucarera, en cuanto al proceso productivo, con excepción del tallo limpio -contentivo del jugo azucarado- el resto constituyen materias indeseadas, denominadas residuos agrícolas cañeros (RAC), los cuales presentan gran interés con fines energéticos y en calidad de alimento animal, entre otras.

    La composición de los distintos elementos varía en dependencia de la edad, clima, variedad, métodos de siembra, cultivo, cosecha y con el rendimiento agrícola, lo que provoca que para las investigaciones sea necesario analizar las condiciones propias de cada territorio. Asumiendo para Cuba rendimientos agrícolas promedios de 60 ton/ha, se ha logrado obtener por cada tonelada de caña fresca cosechada un total de masa seca de 609 kg, que consiste en: 329 kg de tallo, 92 kg de cogollo, 188 kg de hojas secas y 391 kg de líquido, entre jugos y agua. Típicamente se producen 320 kg de bagazo y 280 kg de paja y cogollo por cada tonelada de caña fresca.

    Debido a esta abundancia de residuos se pensó en la utilización de la biomasa cañera obtenida en grandes cantidades en los procesos agroindustriales, para su uso como materia prima energética, con vista a su aprovechamiento para la generación de vapor, ya sea con el objetivo de producir electricidad o con fines industriales. En el análisis de estos residuos se constató que en estado natural, presenta ciertas características que requieren tenerse en cuenta para su empleo con fines energéticos, como son:

    • 1. Polimorfismo.

    • 2. Elevado contenido de humedad.

    • 3. Elevado contenido de volátiles.

    • 4. Baja densidad.

    • 5. Poco contenido de carbono fijo.

    • 6. Biodegradabilidad.

    • 7. Bajo poder calórico.

    • 8. Carácter temporal de la producción.

    • 9. Alto contenido de cenizas.

    • 10. Dificultad en su manipulación.

    Dichas características influyen en la eficiencia de algunos procesos para la utilización de biomasa como combustible, siendo necesario adoptar una serie de medidas capaces de contrarrestarlo. Los aspectos fundamentales que no deben dejarse de analizar con profundidad son su alto contenido de humedad y su bajo poder calórico como consecuencia de lo anterior.

    El RAC está compuesto esencialmente por cogollo y paja verde y/o seca con diferentes grados de humedad. El grado de humedad de la paja de caña a lo largo del tiempo, mediante su secado natural en la finca de cultivo, dependerá del momento de su recogida. De acuerdo con esto es conveniente el secado natural de los residuos en la propia finca antes de su recolección, con el objetivo de no utilizar energía en eliminar la humedad y ahorrar costes en el proceso de su recogida y transporte.

    El calor de combustión de los residuos agrícolas cañeros variará igualmente con el contenido de humedad que estos presenten. Si se parte del poder calorífico inferior (PCI) de la materia seca, que es de 3.828 kcal/kg., y se toma en cuenta que el calor de vaporización del agua es de unas 540 kcal/kg,

    La variación del calor de combustión con la de humedad del residuo puede observarse en la siguiente tabla.

    % HUMEDAD

    10

    20

    30

    40

    50

    60

    70

    PCI (kcal/kg.)

    3391

    2988

    2518

    2084

    1644

    1707

    770

    Estos datos permiten observar con claridad y nitidez de forma simple como el contenido de humedad influye notablemente en el valor calórico de la materia prima y, por ende, en la eficiencia del proceso.

    Según los trabajos realizados por instituciones y organismos varios, el potencial a obtener del tratamiento anaerobio de los residuales de la industria azucarera, fundamentalmente los residuos líquidos de la producción de torulas, destilerías, los residuales líquidos del ingenio, la cachaza, etc., es equivalente a más de 160.000 toneladas de petróleo.

    • Agricultura

    Respecto a la agricultura, son muchos los sectores o ramas que tributan materias primas como fuentes de energías renovables. Entre las más importantes están: la producción de café, la producción de arroz, la de cítricos, plátanos, entre otros.

    A partir de los resultados de los trabajos realizados y consultados en Cuba, se confirma la posibilidad de utilizar los residuos de las más de 350 despulpadoras de café que existen en el país con el objetivos de obtener biogás, equivalente a más de 1.400 toneladas de petróleo combustible en cada cosecha y utilizar el residuo digerido como pienso animal, o como abono orgánico. Se generaliza el uso del afrecho de café (cáscara del grano) como combustible en las secadoras clasificadoras.

    En el proceso de beneficio del café se obtienen cantidades de aproximadamente 6.700 toneladas de residuos anualmente (MINAGRI, Ministerio de la Agricultura de Cuba). En un centro de beneficio con capacidad para 10 toneladas diarias se consumen cerca de una tonelada de petróleo al día por concepto de los sistemas de tostado y secado del café y alrededor de 700 kW-día de la red nacional; también en este se recolectan entre 1,5 y 1,9 toneladas de residuos diarios que podrían aportar alrededor de 1.000 kW-día, utilizando tecnologías adecuadas, pudiéndose por lo tanto abastecerse casi completamente de la energía que necesita. En la actualidad estos residuales no se aprovechan y en general se botan o se venden a algunos pobladores que lo emplean como combustible doméstico.

    Por otra parte, la potencialidad de la producción de arroz radica en la cáscara y en la paja de arroz, como residuos fundamentales de la cosecha; en la que se producen, normalmente, alrededor de unas 80.000 toneladas de cáscara de arroz anualmente, de las cuales, sólo se utiliza una pequeña parte como combustible en las fábricas de arroz precocido.

    La producción de arroz en Cuba, en el año 1997 se estimó en 180.000 toneladas (MINAGRI), de las cuales el 39 % se produce en la zona oriental del país, obteniéndose cerca de 36.000 toneladas de cáscara de arroz, que no se aprovechan en esta zona; por lo general la queman sin provecho alguno. Estudios realizados por técnicos e investigadores de varias universidades cubanas, sobre la utilización de la paja de arroz como potencial energético, demuestran que la misma puede autoabastecer al sector industrial. Una forma que se plantea para su aprovechamiento es el uso de tecnologías avanzadas que normalmente tienen la ventaja de ser sistemas más compactos y fáciles de operar.

    La paja de arroz prácticamente no se emplea como combustible dada las condiciones de mecanización de la cosecha, las características del terreno donde se planta el arroz y porque la práctica hace que este material se emplee como fertilizante.

    Se prevén algunas soluciones que lleven a la sustitución del diesel que se consume en los secaderos de arroz por la utilización de la cáscara de arroz como combustible.

    Referente a la cosecha de cítricos, saltan a la vista algunas propuestas interesantes para aprovechar las podas de los árboles y otros frutales como materia prima para la producción de carbón o astillas de madera para su consumo en cocinas, hornos, calderas, etc. Algo parecido sucede con relación al plátano y es la posibilidad del aprovechamiento, mediante la digestión anaerobia, de los desperdicios del plátano, tallos, etc., para la producción de biogás

    • Industria pecuaria.

    Existen tres grandes vertientes dentro de la rama pecuaria que concentran la mayoría del potencial de energía aprovechable, que son, el sector porcino, la ganadería vacuna y la avícola.

    En el sector porcino, se estima, que los residuos susceptibles de degradación constituyen un potencial que asciende a más de 40.000 toneladas de petróleo equivalentes anuales. Derivado de estudios desarrollados se calcula que cada cebadero de 11.000 pueden dar la energía necesaria para su alumbrado, el bombeo de agua y para la caldera de la planta de pienso líquido, obteniéndose a su vez un residuo sólido para la lombricultura, piscicultura o abono orgánico.

    En cuanto al sector vacuno, los cambios en el tratamiento de la alimentación de las reses, pasando de un tiempo de permanencia en la granja o vaquería alto al pastoreo intensivo que implica mayor tiempo de permanencia del animal fuera, debido a la reducción de piensos, también originan cambios en el modo de aprovechar la energía provenientes de las excretas de los . Allí donde se logre recolectar unos 8 kg de excreta por pieza, es posible la instalación de un digestor de biogás, que permitiría producir la energía necesaria para el ordeño mecánico, la iluminación y la refrigeración de la leche por períodos de 6 horas.

    En el sector avícola, en una granja de 40.000 gallinas ponedoras se puede lograr la energía necesaria para la iluminación de las naves y para el calentamiento de los pollitos, además de producir pienso para los .

    • Recursos forestales.

    La producción de leña en el país, tanto para su uso directo como combustible, como para la producción de carbón, es del orden de los 2,5 millones de m3 estéreos (no compactados); de ello, 0,7 millones de m3 proceden de áreas no boscosas, o sea, de la eliminación de las cortinas rompe vientos, limpiezas de vasos de embalses, áreas marginales, etc.

    El monto global de la producción de carbón asciende a 2 millones de sacos al año. Según trabajos consultados, el potencial de los bosques actuales es de unos 3 millones de m3 estéreos de leña anuales, si se efectúan todas las actividades silvícolas sin perjudicar el estado de los montes, por lo que se podrían producir 5,3 millones de sacos de carbón.

    Se han estado plantando varias miles de hectáreas de cultivos energéticos con rendimiento estimado de 120 m3 estéreos por hectárea, a partir de los 5 años. Dentro del programa para el desarrollo de las energías renovables en el país, se han tomado varias acciones como la reconstrucción de bosques degradados y el desarrollo de 160 000 ha de bosques energéticos.

    Los Cultivos Energéticos.

    3.1. Introducción.

    El cultivo de cosechas atendiendo al valor que poseen como combustible, es decir, teniendo en cuenta su potencial energético como cuestión más importante, es lo que se conoce como "cultivos energéticos". Recientemente, y como consecuencia de la crisis energética. Se ha empezado a considerar seriamente la posibilidad de producir biomasa vegetal transformable en energía, conociéndose esta nueva faceta como "Agroenergética", sobre la que, por falta de datos experimentales, existen toda una vía de interrogantes acerca de su alcance desde el punto de vista económico e impactos social y ecológico.

    La Agroenergética es un nuevo enfoque del cultivo de la Tierra en el que se pretende utilizar cultivos vegetales para fijar la mayor cantidad posible de energía solar y acumularla en la biomasa vegetal para ser aprovechada con fines energéticos.

    Actualmente solo se obtienen pequeñas cantidades de energía procedentes de esta fuente; el conocer su rentabilidad económica y energética debe ser objeto de investigación para que se pueda llevar a cabo esta actividad de forma masiva en un futuro no muy lejano.

    Según el destino de los productos obtenidos en los cultivos vegetales cabe considerar tres aspectos dentro de la Agricultura o cultivo racional de la Tierra:

    Aspecto Agroalimentario: Cuando los productos obtenidos (en general una parte de la biomasa producida) son destinados a satisfacer las necesidades alimentarias de la población o de los .

    Aspecto Agroindustrial: Cuando los productos obtenidos tienen un empleo únicamente industrial no alimenticia, como por ejemplo las fibras o los fármacos de origen vegetal.

    Aspecto Agroenergético: Cuando la totalidad de la biomasa cosechada se emplea con fines energéticos (producción de energía), bien directamente, o bien, después de su transformación, en combustible líquido, sólido o gaseoso.

    Los aspectos agroalimentario y agroindustrial son los que han predominado desde que la agricultura se realiza de forma organizada y consciente, de forma tal que todos los avances técnicos han sido pensados y aplicados para potenciar los dos aspectos anteriormente mencionados. Las avances en la fitotécnia de los cultivos, en la genética de las plantas, etc., no han sido vertidos a optimizar la obtención de combustible como objetivo primordial hasta ahora.

    El progresivo agotamiento de las reservas de combustible fósil y el consiguiente encarecimiento de los crudos, han hecho que se pase a considerar la posibilidad de utilizar como fuente de energía alternativa a la biomasa vegetal producida intensamente en las tierras no dedicadas a los cultivos agroindustriales, lo que cual ha dado nacimiento a esta nueva faceta de la agricultura que se denomina Agroenergética, y que puede considerarse como una de las modalidades del aprovechamiento de la energía solar.

    3.2. Balance de Energía en cultivos energéticos.

    Un aspecto muy importante dentro de las consideraciones de los cultivos energéticos, es el balance de energía. Cuando se realiza un cultivo de este tipo, además de la energía solar, indispensable para el desarrollo de los vegetales, aunque gratuita, se necesita una buena cantidad de energía proveniente de diversas fuentes externas, desde el trabajo muscular a la energía eléctrica, pasando por el petróleo y sus derivados. En el análisis del balance energético de la producción agrícola hay que tener en cuenta estos dos tipos de fuente de energía (solar por un lado y convencional por otro) de forma separada, como integrantes de las magnitudes energéticas de entrada del proceso productivo.

    Para realizar un balance energético se ha de tener una visión global de la producción de los ecosistemas agrarios como integrantes de la acción productora y consumidora de la biosfera. No se pueden tener en cuenta únicamente los análisis económicos de las diversas explotaciones agrarias, ya que los precios de los productos y de los elementos consumidos son muy variantes, incluso estando en condiciones físicas muy similares, ya que se ven en muchas ocasiones afectados por subsidios o precios protegidos en países con cierto desarrollo en este tipo de aplicaciones. La ventaja que presenta un análisis energético ante un análisis económico que tome como unidad de medida un sistema monetario, es la invariabilidad de los datos energéticos en el tiempo frente a las fluctuaciones de valor de las monedas, incluso en periodos relativamente cortos.

    Al realizar balances energéticos en varias facetas de la agricultura, no extrañaría un resultado neto negativo, es decir, un consumo de energía en el cultivo y recolección mayor que el que se produce como biomasa (sin contabilizar la solar, por supuesto) y a pesar de ello, puede resultar enormemente rentable desde el punto de vista económico. Esto es debido a que se ha aumentado la nobleza y calidad de la energía, aunque haya disminuido su cantidad, de ahí que la mayoría de los productos agrícolas no se valoren por su contenido energético, sino por la calidad de la biomasa producida. Así pues, la empresa no suele inventariar energéticamente son económicamente, aunque el balance puede ser positivo en ambos casos.

    En cambio, cuando se analiza un cultivo energético, es necesario tener en cuenta que éste debe aportar más energía que la que recibe del agricultor, siendo entonces una premisa del cultivo energético, que su balance energético siempre sea positivo.

    La realización de un balance energético de una explotación agraria debe acometerse teniendo en cuenta las entradas y salidas en una misma unidad de medida (preferentemente en J) para tener una idea mejor de las partidas que intervienen y poder realizar la comparación de manera homogénea.

    La estimación del consumo energético en el proceso de producción lleva a la asignación de un equivalente energético para cada uno de los siguientes componentes:

    • El trabajo humano, considerando el agricultor como una máquina que consume biomasa del propio proceso. Obsérvese que la asignación de un valor energético a cada hora de la vida del agricultor en el medio rural, como máquina destinada a trabajar en el cultivo energético, puede ser muy variable porque influyen muchos factores.

    • El trabajo de animales de labor, que se utilizan sólo en ciertas épocas, pero que hay que mantenerlos todo el año.

    • Los abonos y productos químicos, en los que hay que considerar además de su energía interna, la energía consumida en su fabricación, transporte y aplicación.

    • Las semillas. Cuando se utilizan semillas cosechadas en la producción normal, el consumo energético debido a ellas sería el equivalente a su energía interna. En el caso de semillas híbridas o seleccionadas, habría que considerar la energía gastada en su producción.

    • La maquinaria agrícola, en la que hay que valorar aperos de labranza, tractores, motores y otras máquinas, de los que no sólo hay que valorar su consumo de combustible, sino también los gastos energéticos de su fabricación, conservación y mantenimiento.

    • El material de construcción, al que se puede asignar valores fijos preestablecidos.

    • El material de instalación y funcionamiento del riego con la valoración energética de los embalses y canales implicados en el mismo.

    Por otra parte, la valoración del contenido energético de la biomasa producida por los cultivos energéticos, se debe hacer por evaluación de la combustión completa de una bomba calorimétrica, ya que el valor así obtenido es realmente su energía interna, y no el que dan las tablas dietéticas, que solo tienen en cuenta la energía aprovechable por un organismo vivo.

    La tabla 1 muestra un intento de comparación de la energía aproximada de ciertos productos agrícolas y la energía convencional consumida en su producción. Obsérvese, no obstante, que el valor correspondiente de la energía interna no es el que la planta en cuestión puede suministrar realmente, ya que los procesos de transformación de biomasa en energía útil (calor, electricidad) suelen tener rendimientos realmente bajos (entre un 30 y un 40%).

    CULTIVO

    ENERGÍA CONSUMIDA

    (MJ/kg.)

    ENERGÍA INTERNA

    (MJ/kg.)

    Cereales

    Remolacha

    Patatas

    Legumbres

    Madera

    4.6

    0.85

    2.1

    2.5

    1.6

    15.0

    3.0

    3.8

    6.3

    17.0

    Tabla 1. Consumos energéticos y energía interna de algunos productos agrícolas.

    Los rendimientos que se obtienen en la conversión de la biomasa en energía o en otro tipo de combustible; a través de los diferentes procesos físicos, químicos o biológicos que se tratarán más adelante en el curso; pueden oscilar entre el 20 y el 70%.

    Si asignáramos a la biomasa un valor calorífico medio de 4000 kcal de materia seca, una hectárea de terreno que produjera 20000 kg de materia seca al año, produciría una cantidad de energía análoga a la contenida en unos 8000 l de gasolina lo cual podría equivaler a una potencia de unos 10 kW durante todo el año.

    Si quisiéramos utilizar la biomasa para proporcionar energía a una industria que necesite una potencia de unos 1000 kVA por ejemplo, suponiendo que el rendimiento en la transformación de la biomasa en energía eléctrica sea de un 35%, tendríamos necesidad de ir disponiendo a lo largo del año de biomasa producida en una superficie de una 300 ha. Para producir una cantidad de energía equivalente a la que produce una central de 100 MW se necesitaría disponer de una superficie de cultivo de unas 30000 ha, suponiendo la producción media anterior (20000 kg ha-1) y el mismo tipo de transformación.

    El método de las "plantaciones de energía" no parece indicado para abastecer de energía a los grandes centros de demanda. Para estos fines parece más adecuado acudir a las centrales convencionales térmicas o hidroeléctricas. La agroenergética parece estar más indicada para suministrar energía a núcleos agroindustriales de no muy alta demanda energética, y en los que iría asociada a cada industria una superficie de cultivo adecuada para proporcionar emergía y alimento a todo el complejo agroindustrial.

    3.3. Selección de cultivos y efectos ambientales.

    Existen en diversos países diferentes planes relacionados con los cultivos energéticos, que más adelante tocaremos brevemente. A modo de orientación, un cultivo que tenga 10 Tm/ha de biomasa seca, daría una energía anual equivalente a la suministrada por una potencia instalada de 5 kW. Si se desarrollasen cultivos energéticos de alta eficacia en la producción de biomasa, se podría duplicar o triplicar esta cifra, llegando a producciones comparables a las que tienen en la actualidad los cultivos más productivos, como lo es la caña de azúcar.

    Los cultivos más susceptibles a ser empleados en determinado momento deben cumplir con la premisa general de obtener la máxima cantidad posible de energía neta compatible con las condiciones del suelo y climatológicas de cada zona.

    La Agricultura, al modificar considerablemente los ecosistemas naturales, es una de las actividades que puede influir negativamente en el equilibrio ecológico de la biosfera en determinada zona. Por tanto, el impacto ambiental de los cultivos energéticos debe ser de especial atención en su análisis global. La práctica agrícola reduce ostensiblemente el número de especies vegetales, por lo que se reduce la estabilidad de cualquier ecosistema y lo hace más vulnerable a los cambios del medio ambiente. Por otra parte el empleo de maquinaria pesada y de abonos químicos y productos fitosanitarios de forma masiva, produce, en muchos casos, efectos desastrosos desde el punto de vista ecológico.

    Por todo ello los cultivos energéticos también ocasionarán necesariamente alteraciones del medio ambiente, pero es de esperar que sea en menos magnitud que otras tendencias agrícolas como las alimentarias o industriales. Por varias razones como son:

    • Los cultivos energéticos se implantarían en zonas marginales de escasa productividad natural, en las que los cultivos protegerían el suelo contra la erosión y aumentarían su contenido en materia orgánica.

    • Como son cultivos pocos exigentes en labores fitosanitarias serían más nobles con el suelo y éste no sufriría tanto.

    • Podría aumentarse la variabilidad de las especies al no ser necesaria la monoespecificidad de los cultivos, con lo que también aumentaría la estabilidad del ecosistema agroenergético y como consecuencia éste tendría una mayor aptitud para mantener una elevada productividad ante las posibles variaciones climáticas del año agrícola.

    • La reutilización de los residuos del proceso de producción y transformación de la biomasa en el mismo tratamiento al cultivo haría mejorar el balance de materia orgánica en el suelo.

    A continuación se estudiará una serie de cultivos que se pueden aprovechar con fines energéticos. Se dividirá el estudio en los siguiente tipos de cultivos:

    • Cultivos tradicionales.

    • Cultivos poco frecuentes.

    • Cultivos acuáticos.

    • Cultivos de plantas productoras de combustibles líquidos.

    Las plantas que se citarán no son las únicas candidatas a ser empleadas para la producción de energía como objetivo esencial de su existencia. La íntima adaptación de la especie a unas circunstancias climáticas concretas, es una de los factores más importantes para maximizar la productividad. Por eso, ante cada circunstancia debe ensayarse con las especies autóctonas o introducidas que se sospeche tendrá mejor y mayor acomodación al medio. Después se puede comenzar un estudio para seleccionar, desde el punto de vista genético, la que brinde mayor cantidad posible de biomasa recolectable.

    3.4. Cultivos tradicionales.

    Los cultivos tradicionales son aquellos que el hombre ha venido utilizando desde hace mucho tiempo, no solo para obtener alimentos sino también para obtener productos para ser usados industrialmente.

    Tratándose de utilizar algunos de estos cultivos con fines energéticos, es necesario distinguir aquellos que puedan destinarse exclusivamente a la producción de energía por haber decaído su interés en su ámbito tradicional, de los que puedan ser competitivos con la producción de alimentos. La viabilidad de estos últimos podría ser muy discutible, ya que esta competitividad tendería a ofrecer más dificultades que ventajas de cara al futuro, salvo que se usen como materia prima energética los excedentes de la cosecha.

    Existen diferencias de objetivos entre los cultivos agroenergéticos y los agroindustriales o agroalimentarios:

    • En los cultivos agroalimentarios, el objetivo final es obtener alimentos de buena calidad, mientras que en los agroenergéticos se trata de la obtención de la mayor cantidad de biomasa transformable en energía.

    • Las especies que se cultivan con fines energéticos pueden ser distintas a las que se cultivan con fines alimentarios o industriales, dándose casos de plantaciones poliespecíficas en una misma superficie de cultivo.

    • En los cultivos agroalimentarios se suele utilizar solamente una parte de la biomasa producida, mientras que en los agroenergéticos interesa toda la biomasa producida que sea económicamente recolectable.

    • Tanto el marco de plantación como la época de recolección puede variar para una misma especie, según que se enfoque hacia el punto vista agroalimentario o agroenergético.

    Al grupo de cultivos tradicionales con posibilidades de aprovechamiento energético pertenecen, entre otras especies familiares, la caña de azúcar, trigo, cebada, maíz, sorgo dulce o azucarero, remolacha, yuca (mandioca), papa (patata), boniato (batata), pataca, nabo, aguacate, girasol, alcachofa, arroz, etc. Todas estas especies tienen determinadas exigencias climáticas, así como la necesidad de terrenos fértiles y agua, por lo que, inevitablemente, su cultivo significa una gran competencia con los cultivos alimentarios. En un plano ideal, los cultivos agroenergéticos debería ubicarse en terrenos marginales; sin embargo, el concepto de marginalidad es relativo y, exceptuando las zonas desérticas donde ningún vegetal puede ser cultivado, los límites del aprovechamiento de la tierra están dados por la economía.




    La caña de azúcar (Saccharum afficinarum) es la especie agroenergética ideal para los climas que permitan su cultivo, pudiéndose obtener cosechas de 40 a 65 Tm/ha de peso seco cada año. Se estima que su rendimiento energético oscila entre 3700 y 13000 l de etanol por hectárea y año.

    La caña de azúcar suministra no sólo los azúcares transformables en alcohol, sino también el bagazo, residuo celulósico cuyo aprovechamiento en la fase de producción del alcohol permite cubrir prácticamente las necesidades energéticas del proceso mediante su combustión (su poder energético es de unos 6.2 MJ/kg).

    La cebada (Hordeum vulgare) y el trigo (Triticum sativum) son cultivos que, junto con la caña de azúcar, son los más populares bajo el punto de vista de la obtención de la energía, ya que su fermentación a alcohol es conocida y practicada hace cientos de años. Hoy día, las destilerías pueden orientarse en países con excedentes en estos cereales, a la producción de alcohol para su uso industrial, aunque su rentabilidad pueda ser, en principio algo dudosa.

    La cebada pertenece a la familia Poaceae. Las cebadas cultivadas se distinguen por el número de espiguillas que quedan en cada diente del raquis. Si queda solamente la espiguilla intermedia, mientras abortan las laterales, tendremos la cebada de dos carreras (Hordeum distichum); si aborta la espiguilla central, quedando las dos espiguillas laterales, tendremos la cebada de cuatro carreras (Hordeum tetrastichum); si se desarrollan las tres espiguillas tendremos la cebada de seis carreras (Hordeum hexastichum).-Hojas: la cebada es una planta de hojas estrechas y color verde claro. La planta de cebada suele tener un color verde más claro que el del trigo y en los primeros estadios de su desarrollo la planta de trigo suele ser más erguida.

    -Raíces: el sistema radicular es fasciculado, fibroso y alcanza poca profundidad en comparación con el de otros cereales. Se estima que un 60% del peso de las raíces se encuentra en los primeros 25 cm del suelo y que las raíces apenas alcanzan 1,20 m. de profundidad.

    -Tallo: el tallo es erecto, grueso, formado por unos seis u ocho entrenudos, los cuales son más anchos en la parte central que en los extremos junto a los nudos. La altura de los tallos depende de las variedades  y oscila desde 0.50 cm. a un metro.

    -Flores: las flores tienen tres estambres y un pistilo de dos estigmas. Es autógama. Las flores abren después de haberse realizado la fecundación, lo que tiene importancia para la conservación de los caracteres de una variedad determinada.

    -Fruto: el fruto es en cariópside, con las glumillas adheridas, salvo en el caso de la cebada desnuda.

    El sorgo dulce o azucarero (Sorghum bicolor) es una planta parecida al maíz, pero no posee mazorca, sino semillas agrupadas y, al igual que la caña de azúcar, es capaz de rebrotar, permitiendo cortes sucesivos sin necesidad de sembrar continuamente. Sus rendimientos en peso fresco pueden llegar a ser hasta 112 Tm/ha-año. El sorgo necesita, además, menores cantidades de agua para su desarrollo, si se compara con la caña de azúcar, lo que hace posible su cultivo en un área geográfica mucho más extensa. Su plantación está muy extendida en Indonesia y se considera que podría ser un cultivo predominante en Estados Unidos para producir energía en forma de alcohol. Se ha llegado a obtener de 3000 a 4000 l/ha-año de etanol de esta planta.

    En esta línea también se encuentra el maíz de tallo azucarado (Zea mays), del que se pretende el doble aprovechamiento del almidón de la semilla y del azúcar del tallo. Se han obtenido rendimientos de 2.4 Tm/ha-año de azúcar procedente del tallo.

    La remolacha (Beta vulgaris), tanto azucarera como forrajera ha sido considerada por Nueva Zelanda como la materia prima con mayores posibilidades para la obtención del alcohol como combustible para automóviles. La remolacha azucarera puede tener rendimientos de hasta 56 Tm/ha-año de biomasa fresca y producir 4000 l de etanol por hectárea y año.

    La yuca o mandioca (Manihot esculenta) es otro de los cultivos tradicionales de los que se conocen varios proyectos para su transformación en alcohol por fermentación (Brasil y Sudáfrica). Es un componente básico de la dieta de muchos de nuestros países tropicales subdesarrollados y, por tanto, su uso como cultivo energético debe ser estudiado. Presenta la ventaja de ser cultivo continuo (frente a la caña de azúcar, que sólo produce seis meses al año) y, por consiguiente evita las paradas de las destilerías. A partir de 1 Tm de yuca se pueden obtener 180 l de etanol.

    Los cítricos poseen, en general, en sus cáscaras una pequeña porción de un aceite denominado "citrolina", que tiene la misma potencia energética que el gasoil (44 MJ/kg), al que puede reemplazar. Sus posibilidades están centradas en el posible aprovechamiento de los subproductos de la industria de cítricos, porque de otra manera carece de viabilidad.

    El girasol (Heliantus anuus) posee unas semillas que producen un aceite, actualmente usado como alimento, en la fabricación de jabones y pinturas, como lubricante, etc., y además la fibra residual se aprovecha para hacer papel. En Sudáfrica, a escala piloto, esta especie ha sido considerada para obtener el combustible para hacer mover los tractores.

    Cabe destacar dentro de los cultivos tradicionales las plantaciones forestales, con objeto de producir grandes cantidades de biomasa para ser convertida en energía, principalmente por métodos termoquímicos.

    La manipulación de especies forestales en plantaciones energéticas difiere de la que tradicionalmente se hace en las explotaciones madereras. Para fines energéticos son preferibles especies de crecimiento rápido con altas densidades de plantación, sometiéndolas a podas intensivas y cosechando su producción en ciclos cortos, generalmente en períodos menores a 5 años. De esta forma se evita que una gran parte de la energía fijada se pierda en procesos metabólicos implicados en la formación de la lignina.

    Los rendimientos de estos cultivos suelen oscilar entre los 11 y 27 Tm7ha-año de materia seca, con un poder energético superior a los 20 MJ/kg pudiendo ascender con cuidados especiales hasta valores entre 36 y 45 Tm/ha-año.

    Entre las plantaciones forestales que han sido consideradas más adecuadas para cultivos energéticos, las más importantes parecen ser las de eucalipto (mirtáceo), álamo (salicáceo), sauce (salicíneo) y acacia (leguminoso), destacando el primero de ellos por su resistencia a las plagas y su facilidad de adaptación a diversas condiciones climáticas. Además, la abundancia de sus especies (se conocen más de 600) es tal, que con toda seguridad se podrá encontrar alguna que se acomode o adapte mejor a las condiciones de marginalidad de terrenos concretos. El eucalipto presenta también la particularidad de que sus hojas contienen aceites hidrocarbonados (eucaliptol, entre otros) que constituyen alrededor del 3.5% de su masa seca, y que podrían ser extraídos para su uso directo como combustibles de motores.

    3.5. Cultivos poco frecuentes.

    Desde que surgió la idea de desarrollar los cultivos energéticos, se han iniciado diversos proyectos de prospección de especies silvestres en todo el mundo, algunas de ellas ya se cultivaban pero no con fines energéticos.

    La principal ventajas de este tipo de especie sería su adaptabilidad a las condiciones de marginalidad de los terrenos donde ubicarse o áreas no aprovechables para fines alimenticios o industriales, con lo que se evitaría la competencia mencionada anteriormente. En principio, se ha centrado la atención en especie de alta producción de biomasa en condiciones de suelo y clima desfavorables (suelos salinos, pobres, áridos) y con vistas a un aprovechamiento total de la biomasa producida (azúcares fermentables y residuos leñosos o celulósicos utilizables como combustibles sólidos).

    Dentro de este tipo de cultivos se están ensayando, por ejemplo en España, tres especies de cardos: Onopordum nervosum (toba), O. illyricum y O. acanthum. Todos ellos presentan un gran desarrollo, lográndose ejemplares de hasta 4 m y siendo normal un desarrollo de 2.5 y 3 m. Estas especies tendrían un aprovechamiento basado fundamentalmente en la utilización como combustible de su celulosa, aunque no se descarta la utilización de los azúcares directamente fermentables. Aunque hay discrepancias entre varias fuentes, se considera que su rendimiento están en torno a las 20 Tm/ha-año de materia seca.

    La pataca o tupinambo (Heliantus tuberosus) es una planta que posee tallos de dos clases: unos subterráneos o tubérculos, formados por acumulación de sustancias de reserva (alrededor de 20% de materia seca, casi en su totalidad hidratos de carbono), y unos tallos aéreos, que pueden alcanzar alturas de hasta 3 m. Tolera fuertes calores y sequías intensas y se adapta bien a todo tipo de suelos. La siembra es anual y los rendimientos están alrededor de las 50 Tm/ha-año de tubérculos y de 6 Tm/ha-año de materia seca correspondiente a los tallos.

    Las chumberas o tuneras (opuntia ficus-índica) crecen espontáneamente en terrenos marginales de Europa, EE.UU, Australia, India y Africa. Se trata de una planta arborescente que se reproduce por esquejes, tiene tallos y ramas aplanadas, asemejando grandes hojas carnosas articuladas, provistas de hojas transformadas en espinas y sus grandes flores originan frutos comestibles (higos chumbos). Tanto los tallos como los frutos poseen una elevada proporción de azúcares, que se podrían utilizar como materia prima para su fermentación a alcohol.

    Se recomienda su recolección cada dos años, labor que puede ser mecanizada, obteniéndose rendimientos de hasta 100 Tm/ha en cada cosecha, ya que el cultivo es de alta densidad (3800 plantas/ha).

    Existen otras especies que han sido objeto de algún ensayo o experimentación en algún punto del planeta del que se tienen algunas referencias que se muestran en la tabla 2.

    Especie

    Características

    Aprovechamiento

    Rendimiento

    Ágaves

    (Agave americana)

    Cultivo en zonas marginales. Fibrosa.

    Fuente de celulosa y azúcares fermentables.

    -

    Caña de Provenza

    (Arundo donax)

    Crecimiento espontáneo. Tallos aéreos (3 a 5 m). Terrenos inundados.

    Fuente potencial de etanol.

    25 Tm/ha-año

    Pasto elefante

    (Pennisetum purpureum)

    Crece fácilmente (hierba invasora)

    Fermentación anaerobia a biogás.

    -

    Helechos

    (Pteridium aquilinum)

    Facilidad de crecimiento.

    Digestión anaerobia para biogás.

    5 a 14 Tm/ha-año

    Tabla 2. Algunas otras especias que se conocen y sus particularidades.

    3.6. Cultivos acuáticos.

    Los océanos cubren aproximadamente el 70% de la superficie de la Tierra; desde el punto de vista de la captación de la energía solar poseen entre 5 a 10 veces más superficie potencialmente productiva que la tierra. Hasta el momento no se ha abordado con suficiente extensión y profundidad la creación de cultivos en explotaciones marinas, sin embargo el crecimiento de la población y la demanda creciente de alimentos y productos energéticos, han vuelto en gran medida la atención científica hacia esta posible forma de obtención de biomasa.

    El cultivo de plantas marinas por excelencia es el de las Algas. Entre las especies de algas económicamente explotadas se encuentran Macrocystis, Nerocystis y Alaria que, al no tener sus células envoltura lignocelulósica, se favorece el tratamiento a su materia orgánica. Macrocystis pyrifera es especialmente interesante por su productividad vinculada a una alta eficacia fotosintética. Puede alcanzar hasta 46 cm de longitud, pudiéndose obtener en una explotación en forma de "granja marina" un rendimiento aproximado de 76 Tm/ha-año de materia seca, que posee un potencial energético de unos 10.8 MJ/kg. Este cultivo rebrota después de cada corte por lo que hay que sembrar anualmente. Se debe explotar en granjas marinas debido a que sino se hace muy difícil su recolección posterior.

    También hay que destacar entre las algas el cultivo de las algas unicelulares, principalmente de los géneros Chlorella, Scenedesmus y Spirulina. Desde hace muchos años se ha considerado el gran valor potencial de las mismas para la producción de alimentos, teniéndose hay día unos conocimientos muy completos acerca de la fisiología, nutrición, crecimiento, reproducción, etc. de estos microorganismos. Aunque su importancia radica en su alto contenido en proteínas (alrededor del 50% de la materia seca en muchas especies), se ha pensado en utilizar el resto de la biomasa como fuente energética. La productividad de estos vegetales está alrededor de las 100 Tm/ha-año, pudiendo alcanzar la Chlorella valores hasta de 125 Tm/ha-año.

    Actualmente se utilizan algas unicelulares en grandes bolsas de tratamiento de aguas residuales, donde se reproducen con gran facilidad, generando una considerable cantidad de biomasa que puede ser cosechada y transformada en metano por digestión anaerobia.

    La planta acuática que quizás haya recibido más atención en los últimos años es el jacinto de agua (Eichornia crassipes), especie de agua dulce de origen tropical, cuyo crecimiento es óptimo entre los 26 y 28º C y nulo si la temperatura del agua baja a los 10º C. En condiciones térmicas y nutritivas adecuadas, su crecimiento y consiguiente reproducción vegetativa son extraordinariamente rápidos: una mata aumenta al día su peso fresco en un 10%, duplicándose el número de individuos cada 12 o 15 días. Su productividad media se estima superior a las 30 Tm/ha-año en peso seco (del 6 al 8% del peso fresco), habiéndose obtenido en algunos casos rendimientos de hasta 150 Tm/ha-año de materia seca.

    Una característica interesante del jacinto de agua es su capacidad de depuración de aguas residuales de todo tipo, ya que tanto la materia orgánica como las sales inorgánicas quedan absorbidas por la planta y retenidos en sus tejidos, quedando el agua libre de los mismos. Las plantas empleadas como descontaminantes no se pueden usar posteriormente como alimento animal pero si pueden ser utilizadas como materia prima en la producción de energía. Debido a su alto contenido en agua, el empleo más indicado para ese fin es la producción de metano por digestión anaerobia (se registran la obtención de hasta 400 m3 de biogás por tonelada de materia seca, con un contenido de metano del 60%).

    No obstante todas las cuestiones favorables cabe destacar que el jacinto de agua es la plaga acuática más importante en aguas dulces y puede ocasionar daños importantes. Daños de tipo físico (obstrucción de vías de agua), como de tipo biológico (destrucción de la fauna piscícola). Por ello, es recomendable la máxima precaución en el posible uso de esta planta, ya que los intentos de su eliminación por cualquier tipo de procedimiento han sido infructuosos después que la especie se ha implantado en un hábitat favorable.

    3.7. Cultivos de plantas productoras de combustibles líquidos.

    La mayor parte de los vegetales almacena su energía básicamente en forma de hidratos de carbono (azúcares, almidón, celulosa). Existen otros, en cambio, que, presentando una gran fracción de residuo leñoso, producen sustancias que, con un tratamiento sencillo, pueden ser usadas como combustibles, por sus propiedades parecidas a los derivados del petróleo, en los motores de combustión interna o diesel. Son las plantas productoras de combustibles líquidos.

    El cultivo de estas especies en la actualidad resultan muy interesante, por lo que a continuación se dará una relación de algunas de las especies que se podrían utilizar para la producción de energía.

    La palma africana (Elaeis guineensis) presenta una gran posibilidad potencial si se consideran las enormes áreas lluviosas de África y América del Sur, cuyas condiciones son excelentes para su producción. Sus frutos (dátiles) se pueden recolectar durante todo el año y sometidos a cocción y prensado proporcionan un aceite, constituido fundamentalmente por triglicéridos. Sus residuos (racimos de los frutos) se pueden fermentar a biogás o someter a combustión. La planta tiene pocas enfermedades y resiste suelos muy ácidos; se inicia la producción a los 4 años y tiene una vida productiva de 30 años, dando una 5 Tm de aceite por hectárea y año.

    La palma babasu (Orbignya martiana) crece solo en Brasil, ya que sus frutos (nueces) son muy pesados, lo que ha impedido su propagación natural. Esta planta no agota los suelos y se podrían poblar con ella las sabanas empobrecidas del trópico. Es decir, al no usar suelos agrícolas y no ser su fruto utilizado como alimento, no compite como cultivo alimentario.

    Las nueces sirven como fuente de aceite desde hace mucho tiempo pero también podrían, a través de la pirólisis (destilación seca), generar gas de síntesis, metanol y coque. Se han registrado rendimientos de hasta 30 Tm/ha-año de nueces, lo que representa 4.5 Tm de coque, 6.5 Tm de gas de síntesis y 4.5 de metanol. Ello equivale a unas 9 tep en valor energético.

    La palma de coco (Cocos nucifera) produce los cocos, que pueden ser pronto una fuente de energética en muchos países tropicales, dado su alto rendimiento de materia seca, en torno a las 20 Tm/ha-año. El aprovechamiento integral de esta especie lleva, por un lado, a la obtención de aceite de coco, copras (médula del coco) y fibras, y por otro, a la conversión de los residuos en gas de síntesis, por medio de la tecnología de la gasificación.

    Así, en Filipinas (mayor productor de cocos del mundo) la industria del coco puede satisfacer una proporción considerable de sus propias necesidades energéticas por el aprovechamiento de sus residuos. Con 5 kg de desechos se produce suficiente energía para un motor de 1 CV funcionando una hora, a mitad de coste que con combustible convencional, por lo que una fábrica que transforma 2000 cocos/hora en aceite, produce desechos suficientes para alimentar una central eléctrica de 1500 kW.

    La tabaiba o planta de la tusa (Euphorbia lathyris) es una planta de más de un metro de altura, que se encuentra dispersa en muchas partes del mundo, siendo propia de los climas mediterráneos templados. Su tallo contiene una emulsión líquida lechosa, llamada "látex" que contiene azúcares y sustancias hidrocarbonadas y sus semillas son ricas en aceites. El interés de esta planta como fuente de energía es, pues, evidente, más cuando se trata de una especie que, probablemente pueda ser cultivada con menos agua que ningún otro cultivo agrícola utilizado actualmente, por lo que no ocuparía tierras productoras de alimentos, cumpliendo así con uno de los criterios más importantes para los cultivos energéticos.

    Según las referencias, parece que la vida óptima de la planta para su producción energética es de 15 meses, con una densidad de plantación e unas 36000 unidades por hectáreas. Se habla de rendimientos de 23 Tm/ha-año. En la figura 1 se muestra la distribución esencial de la tabaiba y sus posibilidades energéticas.

    Monografias.com

    Figura 1. Componentes energéticos de la tabaiba.

    La jojoba (Simmondsia chinensis) es un arbusto silvestre de tamaño medio que crece en zonas desérticas de México y EE.UU. Constituye una de las plantas del desierto que ha despertado mayor interés en los últimos años; es un árbol de alrededor de 2 m de altura que da su primera cosecha de semillas después de unos 5 años, proporcionando luego una cosecha anual, pero se requiere unos 10 años para potenciar en la planta su máxima capacidad productora, pudiendo durar más de 120 años de una forma íntegra. En pleno período productivo se han obtenido en California hasta 200 kg de aceite por hectárea y año, pero como la jojoba puede crecer en tierras donde no crece otra cosa, con solo una productividad del 10% de la indicada ya sería considerada rentable.

    El alga elástica (Botrycoccus braurii) es una alga unicelular que tiene un período verde de desarrollo y una fase de roja de inactividad, en la cual, el 75% de la planta seca puede estar constituido por un aceite hidrocarbonado utilizable para producir combustible líquido. Crece en agua dulce y se multiplica a una velocidad 5 veces superior a cualquier otra planta. Es muy abundante en Australia y desecada parece un material elástico y resinoso.

    El membrillo negro (Croton sonderianus) crece extensamente en el norte de Brasil y por su poder invasor se considera como mala hierba, ya que incluso se adapta bien a las estaciones de sequía prolongada.

    Una extracción total de la planta mediante destilación con vapor proporciona 1% de aceite esencial, semejante al gasoil. De hecho, los motores diesel funcionan bien sin ninguna modificación con este aceite. La resina restante de la destilación tiene valor potencial como combustible después de su pirólisis.

    El tártago o ricino (Ricinus communis) es particularmente importante en zonas Brasil, Tailandia, India y EE.UU. Crece espontáneamente hasta una altura media de 2 m, admite aguas salobres y no requiere ningún cuidado especial. El fruto globuloso posee tres semillas, a partir de las que se extrae un aceite por prensado mecánico y posterior extracción de este jugo con disolvente. Se obtiene alrededor del 55 de aceite respecto al peso de las semillas. Este aceite es el conocido aceite de ricino, importante materia prima para la industria de plásticos, pinturas, fibras sintéticas y otros productos. Sin embargo, su composición hidrocarbonada permitiría su uso como combustible, transformándose en biogás por fermentación anaerobia o sometiéndolo a procesos termoquímicos.

    La copaiba (Copaífera langsdorfii), en Brasil, ha proporcionado un aceite, usado como combustible para lámparas. Con una perforación de 3 cm en su tronco, a 1m del suelo, se extrae el aceite contenido en sus vasos longitudinales, siendo la producción de unos 20 litros por árbol cada 6 meses, repitiéndose la operación en la perforación taponada. El aceite ha sido usado en motores diesel de automoción durante todo un año como único combustible trabajando con resultados satisfactorios.

    El árbol de caucho (Hevea brasiliensis) ha sido muy estudiado y sometido a mejoras genéticas para aumentar su rendimiento en caucho. El caucho es el resultado de la coagulación por el contacto con el aire del látex de esta planta, que se extrae del árbol por simple sangrado, siendo su contenido de hidrocarburo de un 10%.

    Este árbol crece solo en zonas tropicales húmedas y no es explotable hasta los 5 o 6 años, después de los cuales se pueden obtener rendimientos de caucho algo superiores a las 2 Tm/ha-año. Aunque el factor de mayor importancia económica actual de esta especie es el procesado del látex para obtener diversos productos, contenido en hidrocarburos puede hacer que se convierta en un importante cultivo energético en el futuro.

    El guayule (Parthenium argentatum) es un arbusto que alcanza de 60 a 70 cm de altura que crece de forma natural en las zonas desérticas norteamericanas. La planta se muele (a los 3 años de vida) y se extrae con disolvente una especie de caucho que tiene un rendimiento de más de un 20% del peso seco de la planta (800 kg/ha-año).

    3.8. Estado actual del desarrollo de la agroenergética en el mundo.

    3.9. Consideraciones finales sobre los cultivos energéticos.

    Se han comentado varias especies susceptibles de ser empleadas como productoras de energía. La integración de este tipo de cultivos en el sistema económico de un país depende de diversos factores, principalmente agrícolas. No obstante desde el punto de vista social cabría citar diversos aspectos que resultarían positivos por la implantación de esta nueva faceta de la agricultura, resumidos en los siguientes puntos:

    • Pueden liberar, en parte, a un país de su dependencia energética exterior, lo que produciría una inclinación favorable de su balanza de pagos.

    • No necesita de nuevas tecnologías, basta aplicar racionalmente los conocimientos científicos y técnicos actuales con criterios adecuados a las nuevas circunstancias.

    • Permite utilizar las tierras abandonadas, con su consiguiente revalorización.

    • Podría evitar la emigración hacia las grandes urbes, fomentando un desarrollo más equilibrado de la ordenación del territorio.

    • Facilita la mejora de la calidad del medio ambiente, debido al uso de combustibles más limpios.

    • Los cultivos y la industria correspondiente requiere mano de obra rural generando empleo.

    Hay que seguir de cerca la posibilidad de competencia de los cultivos energéticos con los agroalimentarios. Es necesario, partiendo de la premisa básica de realizar cultivos energéticos de especies que no sean usadas como alimento, utilizar terrenos inservibles para los cultivos alimentarios.

    Existen ciertos inconvenientes que deben no perderse de vista:

    • El país debe disponer de suficiente terrenos marginales para los cultivos energéticos.

    • El agua podría ser una limitante para la implantación de un cultivo dado.

    • Deben tener apoyo de todas las instituciones vinculadas a estos temas.

    Procesos de transformación de la Biomasa en Energía.

    4.1. Introducción.

    La idea de aprovechar la biomasa con fines energéticos no es nada nueva. Desde los tiempos más antiguos, el hombre ha venido utilizando como combustible desde la leña hasta el excremento de ganado desecado. En la medida de que el grado de desarrollo de algunos países ha ido aumentando estos combustibles tradicionales se han ido sustituyendo por otros convencionales como el carbón, el petróleo, etc., no siendo así en la mayoría de los países subdesarrollados en los que llega a cubrir en más de un 90% de las necesidades energéticas en algunos de éstos.

    De forma general, algunas propiedades de la biomasa tal y como se obtiene directamente de la cosecha o de los residuos, como puede ser la baja densidad física y energética y la alta humedad, no permiten su empleo en esas condiciones, por lo que se necesitan ciertos procesos de tratamiento para adecuarlas a las condiciones de explotación con aceptable eficiencia.

    A partir de esos procesos de tratamiento se generan combustibles que pueden sustituir en mejores condiciones a los combustibles fósiles sólidos (carbón), líquidos (petróleo) o gaseosos (gas natural), y que presentan, en general, las siguientes características:

    • Alto contenido energético por unidad de volumen.

    • Facilidad de transporte y almacenamiento.

    • Buena combustión.

    Ya en el capítulo 1 se mencionaron las ventajas que tiene la ventaja con relación a los demás combustibles convencionales. Es bueno destacar, en este momento, que en la mayoría de los casos es interesante transformar la biomasa en combustibles sólidos, líquidos o gaseosos cerca de los centros de producción, para evitar los gastos en transporte.

    Algunos combustibles pueden extraerse de la biomasa directamente por extracción (plantas productoras de hidrocarburos), pero es más frecuente someter la biomasa a distintas manipulaciones, que pueden dividirse de acuerdo a la naturaleza de los procesos implicados. En la tabla 4.1, los procesos de transformación de la biomasa en energía.

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    Tabla 4.1 Procesos de transformación de la biomasa en energía.

    Como se puede observar en la tabla 4.1, la biomasa con alto grado de humedad puede transformarse mediante procesos bioquímicos generando una buena variedad de subproductos con un nivel de aplicación determinado en cada caso.

    Los procesos termoquímicos de conversión se basan en someter a la biomasa a la acción de altas temperaturas y pueden dividirse en 3 amplias categorías, dependiendo de que el calentamiento se lleve a cabo con exceso de aire (combustión), en presencia de cantidades limitadas de aire (gasificación) o en ausencia total del mismo (pirólisis).

    Antes de pasar a ver estos procesos de transformación de la biomasa en energía es indispensable pasar revista a los procesos que en muchos casos hay que aplicarle a la misma para garantizar propiedades físicas mínimas que permiten la explotación de la materia prima con eficiencias energéticas adecuadas.

    4.2. Procesos físicos de pretransformacion energética.

    Consistentes en la alteración de las propiedades físicas del material. Están asociadas a fases primarias de transformación, dentro de lo que se suele denominar etapa de acondicionamiento y preparación del material biomásico.

    No ocasionan, de forma general, cambios en la composición química de la biomasa y están destinados fundamentalmente a lograr acondicionar el material en cuestión para su mejor utilización en los procesos posteriores a los que será sometido.

    Dentro de este tipo de procesos se pueden mencionar: el secado (como uno de los procesos más importantes en la biomasa), la molienda, el astillado, el tamizado y la compactación, que como tratamiento de mayor grado de elaboración y que por tanto supone un interesante incremento de valor añadido, admisible por el mercado al cual van dirigidos, merece mencionar a los más representativos como son el pelletizado y el briqueteado.

    Secado:

    Es un proceso que para la mayoría de los casos en los que a la biomasa se le aplicará uno de los procesos termoquímicos y ésta tiene un contenido de humedad medianamente elevado (más de un 30%), es prácticamente de obligatoria aplicación.

    El secado puede ser natural, aprovechando la energía de Sol, o artificial o forzado, empleando algún otro elemento como agente calefactor. En el caso del que se realiza de manera natural se expone a la biomasa a la intemperie siempre que su contenido de humedad sea mayor que el contenido del aire ambiente, por transferencia de materia tenderá al equilibrio con el medio entregando cierta cantidad de agua en forma de vapor al mismo. Debe tenerse bien claro hasta que valor llegará el contenido de humedad después de logrado el equilibrio don el medio ambiente.

    El secado artificial o forzado suele realizarse en secadores que emplean algún agente caloportador (humos producto de la combustión, vapor de agua exhausto, etc.). En este caso hay que tener en cuenta que es un proceso que puede introducir costos y pérdidas desde el punto s de vista económica y hay que definir previamente como se asumirá el secado, que agente emplear y de qué manera. Existen infinidad de secadores en el mercado que habría que estudiar para su selección. La tecnología del diseño de estos equipos también está a mano de forma que puede ser acometida. En el CETER existe cierta experiencia con este tema con trabajos realizados para secar bagazo de caña.

    El secado es importante ya que evita perder energía en la aplicación de los procesos termoquímicos en la primera etapa de los procesos dirigida al desprendimiento de la humedad contenida en la biomasa, de manera que la mayor parte de la energía generada sea energía útil.

    Molienda:

    Esta es una operación que se realiza fundamentalmente en biomasas lignocelulósicas que presenten una distribución de tamaño no acorde con el proceso de transformación a la que debe ser sometida.

    La biomasa se muele para estar en congruencia con el sistema de alimentación que se vaya a emplear y con las condiciones de diseño del sistema de aprovechamiento energético a utilizar. Hay que tener en cuenta el tipo de biomasa a ser molida, por sus propiedades físicas; las materias biomásicas altamente fibrosas son muy difíciles de moler, teniéndose que buscar el molino más adecuado para ello.

    De cualquier forma esta es una de las operaciones que si puede ser evitada debe hacerse, pues el molino es un equipo eminentemente consumidor de energía y aporta costos importantes a todos los procesos transformadores de la biomasa en energía.

    Astillado:

    Esta operación se realiza a los residuos agrícolas o forestales después que son cortados o colectados de forma primaria, generalmente para residuos forestales, restos de podas o limpieza de montes.

    El astillado está encaminado a convertir en astillas unas maderas o materiales biomásicos cuyo transporte en bruto no sería económico o técnicamente factible. Generalmente se lleva a cabo de forma mecánica, existiendo ya equipos con una altísima eficiencia y alcance en la operación. Es del tipo de procesos que sería bueno obviar o al que se debe buscar alguna alternativa más económica.

    Tamizado:

    Tiene como objetivo llevar a la biomasa a una distribución de tamaño adecuada y que se corresponda con la que se espera según el diseño del sistema de aprovechamiento energético. Es de las operaciones que se realizan justo como paso previo inmediato a los procesos de transformación definitiva en energía, de forma general, los termoquímicos.

    Se emplean distintos tipos de tamices, fundamentalmente mecánicos, por lo que debe realizarse un adecuado estudio de costos para no incurrir en errores económicos que vayan en detrimento del proceso de aprovechamiento global.

    Peletizado:

    Se emplean prensas de granulación similares a las utilizadas para preparar algunos tipos de piensos, aunque con modificaciones. El material se forma por extrusión hacia el exterior, a través de una matriz cilíndrica, con orificios donde el material se alimenta desde dentro y es aprisionado por un sistema de rodillos.

    La compactación se puede hacer de forma natural o mediante el empleo de aditivos que no contengan elementos químicos contaminantes. En cualquier caso la materia prima debe tener determinadas condiciones de granulometría y humedad reducida. Para una misma máquina peletizadora y el mismo tipo de materia prima, el rendimiento varía en función principalmente del diámetro del producto final y de la utilización o no de aditivos.

    El resultado del proceso de peletizado es un producto combustible llamado pellets, que son pequeños cilindros entre 7 y 20 mm de diámetro y de 25 a 60 mm de longitud. Es un producto muy manejable y limpio, que se puede servir a granel o envasado. Resulta muy apropiado para pequeñas instalaciones domésticas individuales o colectivas de madera o carbón y además es muy fácilmente automatizable. En los países desarrollados, sobre todo los de clima frío, son muy populares para calefacción y otros menesteres domésticos.

    Briqueteado:

    En este proceso se usan prensas de pistón que actúan mediante compresión, empleando volantes de inercia para conseguir elevadas presiones. Se obtienen como producto final las briquetas, que son similares a los pellets en su forma cilíndrica, pero de mayor tamaño, ya que el diámetro puede variar entre 50 y 130 mm y la longitud entre 50 y 300 mm. Al igual que los pellets, su densidad es alta, pudiendo oscilar entre 1000 y 1300 kg/m3.

    La compactación se realiza de forma natural, ya que la compresión produce una elevación de la temperatura y la baquelización del producto en la superficie. El producto final obtenido se presenta en el mercado embalado en cajas de cartón o bolsas de plástico haciendo fácil y limpio su manejo. Va destinado a su utilización en chimeneas, cocinas de leña, etc., en sustitución de la madera o el carbón. Sus características le permiten la comercialización a través de los mismos canales que los habituales para cualquier otro producto de consumo doméstico diario, siendo esta una importante ventaja competitiva frente a las otras alternativas.

    La fabricación de briquetas, en muchos casos, constituye una salida favorable para las industrias de la madera que valorizan de esta forma los residuos y comercializan un producto más.

    4.3. Procesos de extracción.

    Como se ha podido apreciar en capítulos anteriores, existen numerosas especies vegetales que producen en su metabolismo hidrocarburos o compuestos afines, de elevado poder calorífico, que se pueden utilizar directamente como combustibles. Estos compuestos se pueden obtener a través de un proceso de extracción directa, aunque en la actualidad no está completamente definido el esquema de operación, debido a que está condicionado a cada tipo de especie digital. No obstante, los ensayos realizados en laboratorios indican que un proceso general de extracción directa podría ser el que aparece en la figura 4.1.

    En general, las plantas cortadas se secan y se muelen hasta obtener partículas pequeñas, que se someten a extracción con acetona u otro disolvente similar. Extracciones posteriores con hexano y benceno permiten obtener un aceite negro con propiedades similares a los crudos, formados por hidrocarburos y un residuo rico en proteínas e hidratos de carbono, que puede ser utilizado como materia prima para la producción de etanol por fermentación.

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    Figura 4.1 Extracción de hidrocarburos a partir de biomasa vegetal.

    Según, la especie vegetal a procesar, varía el tratamiento previo, los disolventes utilizados y las diferentes fracciones obtenidas al final de cada operación. De ahí que las investigaciones que se llevan a cabo para intentar optimizar el proceso en cuanto a rendimiento y economía estén encaminadas, principalmente, a determinar los disolventes adecuados en cada caso y su máxima recuperación con vistas a su reciclado.

    4.4. Procesos termoquímicos.

    Se basan en la descomposición térmica de la biomasa. Se somete la biomasa a altas temperaturas, teniendo lugar transformaciones químicas de la misma, dando lugar a productos combustibles o directamente a energía para la producción de electricidad u otro tipo de energía útil. Actualmente son los más utilizados por su mayor viabilidad técnica y económica.

    Dependiendo de las condiciones en las que se produzca el proceso, de la composición de la atmósfera imperante y del nivel de temperatura, éste se va a regir por unos principios u otros, y se generarán unos productos u otros. Los procesos a través de los cuales ocurre la transformación química de la biomasa a partir de su degradación térmica, son: la combustión, la gasificación y la pirólisis.

    4.4.1. Combustión.

    Se produce en atmósfera oxidante, normalmente de aire u oxígeno, dando lugar a productos gaseosos derivados de la reacción de oxidación, que puede variar si esta ocurre de forma completa o incompleta. También se suelen generar productos sólidos (cenizas), que proceden del contenido de sales inorgánicas del combustible.

    4.4.2. Gasificación.

    Es una combustión incompleta, que ocurre en una atmósfera baja en oxidante, siempre en proporciones inferiores a las necesidades estequiométricas. En este caso se origina como producto un gas combustible con poder calorífico pobre (alrededor de 4.000 kJ/Nm3), sobretodo cuando se usa aire como agente gasificante. El gas estará compuesto principalmente por dióxido y monóxido de carbono, hidrógeno y metano. Todos estos componentes proceden de la desvolatilización del combustible y de la oxidación parcial de sus compuestos.

    4.4.3. Pirólisis.

    Es el proceso a través del cual la biomasa se degrada térmicamente en ausencia total de un oxidante (oxígeno). En dependencia de la velocidad y la temperatura de la reacción, se obtienen diferentes productos además de los gaseosos; desde el carbón vegetal (pirólisis lenta de 300º a 500º C), hasta aceites y líquidos piróleñosos (pirólisis rápida de 800º a 1.200º C).

    4.5. Procesos bioquímicos.

    Se desarrollan por el crecimiento de microorganismos, que degradan la materia orgánica al nutrirse de ella, originando unos productos de interés energético, que pueden ser líquidos, sólidos y/o gaseosos.

    Este tipo de proceso presenta grandes posibilidades, debido a la gran variedad de microorganismos, enzimas y microbios, entre las que se encuentran actualmente, la producción de biocombustibles líquidos (bioetanol), y de productos químicos (ácidos orgánicos, alcoholes, cetonas y polímeros de diferente naturaleza). Por ejemplo, las fermentaciones anaerobias de residuos varios para dar lugar al biogás y la fermentación aerobia de residuos varios para dar lugar al compost.

    Para que estos procesos se puedan llevar a cabo es preciso que la biomasa tenga un alto contenido de humedad (( 50 %).

    4.5.1. Fermentación alcohólica.

    4.5.2. Digestión anaerobia.

    4.5.3. Fermentación aerobia.

    Estos procesos también están relacionados con reacciones de degradación o digestión química, generalmente por hidrólisis, de los componentes de la biomasa: poliazúcares (almidón, celulosa, hemicelulosa) y lignina, para derivar en compuestos más simples como los monosacáridos en el caso de los primeros, muy importante en la obtención de productos energéticos (bioetanol) y derivados fenólicos de la lignina, muy apreciados en la industria del plástico y las resinas.

    Otro ejemplo de proceso químico es la transesterificación de aceites vegetales, que consiste en la reacción de estos productos con alcoholes como el metanol y etanol, para dar lugar a estéres, denominados genéricamente biogasóleos y biodiesel, por poderse utilizar en motores diesel en sustitución del gasóleo.

    4.6. Tecnologías en fase comercial.

    Dentro de los procesos termoquímicos, la gasificación, que en un futuro puede ser la tecnología alternativa a la combustión para la obtención de electricidad a partir de biomasa, ha alcanzado ya un desarrollo tecnológico industrial térmicamente hablando, con cierta aplicación eléctrica a escala comercial para gasificadores pequeños de lecho fijo y de corrientes paralelas (capacidad Monografias.com500 kWe).

    La pirólisis, como proceso, posee una tecnología establecida comercialmente en cuanto a la obtención de carbón vegetal; y se encuentra en la etapa de planta piloto en la parte de obtención de aceites para usarlos como combustibles (Canadá y Estados Unidos).

    En una etapa semindustrial con distintas plantas de demostración comercial en Europa (Austria, Francia, etc.) y Estados Unidos se encuentra el proceso de transenterificación de aceites de semillas vegetales, aunque se espera mucho más en cuanto su optimización.

    Los procesos de fermentaciones de la biomasa tanto para la obtención de gases combustibles (biogás) como para el compost, ya están desarrollados en el ámbito comercial, existiendo un amplio desarrollo tecnológico y cientos de plantas trabajando con adecuados niveles de eficiencia. Ahora bien, de los procesos de degradación química de los polímeros de la biomasa tan sólo la digestión para producción de papel y algún otro como la hidrólisis con bases de la lignina para producir vainillina o la hidrólisis ácida del almidón, han logrado alcance comercial.

    Con una gran diferencia, la principal aplicación energética de la biomasa vegetal es mediante la combustión directa o con transformaciones físicas de los materiales de origen forestal o agrícola, o bien los residuos generados en las industrias de transformación de los mismos.

    Una de las principales utilizaciones de la biomasa es como combustible en las instalaciones industriales. Los equipos disponibles en el mercado actualmente cubren una amplia gama de necesidades, con un rendimiento satisfactorio. Estos equipos pueden funcionar con distintos tipos de combustibles (líquidos, granulares, sólidos, etc.) y generar todos los fluidos térmicos que la industria requiera (aire, gases calientes, vapor, agua caliente, aceite térmico, etc.), sin que la biomasa genere problemas en los sistemas de producción.

    Otra de las aplicaciones es la calefacción en el sector doméstico. Existen en el mercado diferentes equipos (estufas, calderas, cocinas) de nuevo diseño y con alto rendimiento, que coexisten con las chimeneas y hogares tradicionales, los cuales siguen utilizando biomasa como combustible, fundamentalmente, en el medio rural, en los países y zonas donde existe tal necesidad.

    Como tratamientos de la biomasa, ya en fase comercial, es de gran interés la densificación de la misma mediante la fabricación de briquetas y pellets a partir de material residual de origen forestal y agrícola. Estos productos son aplicables en la industria y en el sector doméstico y destacan por su fácil manipulación y sus propiedades beneficiosas para la conservación del medio ambiente.

    Dentro de las tecnologías en fase comercial, también son importantes, las relativas a la extracción del residuo del monte o campo, con equipos móviles de trituración o astillado "in situ".

    El otro apartado de tecnologías en fase comercial son las referidas a la valorización de los residuos sólidos urbanos, pues por sus características diferenciales de composición y estructura, además de tecnologías de aprovechamiento, requieren un tratamiento independiente.

    4.7. Tecnologías en fase de desarrollo.

    Los procesos de tratamiento más importantes, que no han alcanzado un grado de desarrollo tecnológico suficiente o que no se encuentran generalizados comercialmente son:

    • Gasificación:

    Las instalaciones con alta eficiencia y capacidad superiores a 10 MWe, empleando ciclos combinados o avanzados, están todavía en fase demostrativa. Además de la gasificación catalítica para la síntesis de metanol y amoniaco.

    • Pirólisis:

    La parte del proceso de hidrogenación de los aceites piroleñosos con vistas a la producción de gasolina sintética para su uso en vehículos.

    En la tabla 4.2, se muestra una idea generalizada del estado actual de las tecnologías que se emplean para el aprovechamiento energético de los distintos tipos de biomasa.

    Respecto a la última tecnología mencionada, es decir, la producción y consumo de biocombustibles, orientados a su aplicación en el sector transporte, existe un grado de utilización avanzado en determinados países, esto es debido a que se ha desarrollado una política intensa en su aplicación.

    En Brasil, por ejemplo, se consumen anualmente del orden de 12.000 millones de litros de alcohol, lo cual representa un 20% del consumo de los combustibles líquidos que demanda el país. Aproximadamente 4,2 millones de coches (40% del total) utilizan etanol puro, en motores especiales, y el resto consume mezclas con un contenido entre el 12% y el 22% de alcohol.

    En EE.UU, así mismo, se consumen anualmente 3.500 millones de litros de alcohol, procedentes de la transformación de 10 millones de toneladas de cereales. Aproximadamente 10 millones de vehículos queman una mezcla de un 10% de alcohol.

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    Tabla 4.2 Estado actual de las tecnologías de transformación de las biomasas.

    Sin embargo las políticas que han conducido a la situación en uno y otro país son distintas. En el caso de Brasil se ha tratado de mejorar sustancialmente la balanza energética; mientras que en EE.UU, la motivación principal ha sido resolver el problema de los excedentes agrícolas.

    Aspectos medioambientales sobre el uso de la Biomasa.

    • Selección de cultivos y efectos ambientales.

    • Residuos agrarios y sus ventajas medioambientales.

    • Biocombustibles.

    • Estudios de impacto medioambiental.

    6. LA CONTAMINACIÓN AMBIENTAL EN LA GENERACIÓN DE VAPOR

    6.1. Principales fuentes de contaminación.

    La actividad relativa a la preservación del medio ambiente y la salud del hombre, toma cada día más importancia en el mundo de hoy, por ello resulta imprescindible dedicar, en este texto, un epígrafe al análisis de los efectos contaminantes de las calderas, a las regulaciones existentes al efecto y a los métodos para reducir dicha contaminación.

    En una caldera constituyen efluentes contaminantes: los gases producto de la combustión, las cenizas de parrilla y de ceniceros y las aguas de las extracciones de fondo. Podría incluirse también como elementos alteradores del medio el ruido y el calor.

    Las cenizas, tanto de parrilla como de ceniceros, pueden utilizarse como materia prima de diferentes procesos, dándoles así un empleo útil. Las sales de las agua de las extracciones de fondo, siempre que se manipulen adecuadamente, no constituyen un elemento contaminante; pero los gases producto de la combustión sí constituyen elementos altamente contaminantes y es esta la razón por la que este estudio se centrará en ellos.

    Los principales elementos nocivos que van con los gases de la combustión son:

    • Oxidos de azufre:

    Los óxidos de azufre que se forman durante el proceso de quemado de un combustible son el SO2 y, en menor medida, el SO3. Sus cantidades dependen del contenido de azufre en el combustible. Los carbones, en términos generales, son los más contaminantes y en orden descendente, le siguen el aceite combustible pesado (fuel-oil), el aceite combustible ligero (gas oil) y el gas. La biomasa solo contiene trazas de azufre.

    Los efectos nocivos más importantes de estos óxidos son:

    • Afectaciones en las vías respiratorias de los seres humanos y animales.

    • Formación de lluvias ácidas con graves consecuencias ecológicas.

    Para tener una idea clara de la magnitud de estas emisiones, téngase presente que solo los Estados Unidos, lanzan anualmente a la atmósfera una cantidad de SO2 superior a los 23 millones de toneladas, y de ellas más del 80 por ciento emitidas por calderas.

    Cuba, país pequeño y con un limitado desarrollo energético e industrial, emite anualmente cantidades del orden de las 100 000 toneladas.

    • Monóxido de carbono:

    El monóxido de carbono –gas incoloro e inodoro- es el resultado de una combustión incompleta de los reactantes de los combustibles orgánicos, por ello la magnitud que se emite a la atmósfera, depende esencialmente de la calidad con que se efectúe el proceso de combustión.

    Los efectos nocivos más importantes del CO son:

    • Afectaciones a la capacidad respiratoria de personas y animales

    • Creación de stress psicológico y alteración de las habilidades motoras.

    • Oxidos nitrosos:

    Los óxidos nitrosos (NOx) son el resultado de la combustión del nitrógeno del combustible y del aire. Este término incluye un alto número de especies gaseosas, pero las más significativas, según las cantidades emitidas son: el dióxido de nitrógeno (NO2) gas amarillo-carmelitoso y el óxido nitroso (NO). De acuerdo al nivel de nocividad el más peligroso de los dos resulta el NO2.

    La cantidad de NOx formada, depende de la cantidad de oxígeno y nitrógeno disponibles durante la combustión, la temperatura, el nivel de mezclado que se alcance y el tiempo de la reacción química.

    Los efectos perjudiciales más relevantes de los NOx son:

    • Creación de desórdenes respiratorios en seres humanos y animales.

    • Reducción de la visibilidad por adsorción del espectro visible para el hombre.

    • Afectaciones a las plantas por lluvias ácidas.

    • Aceleración de la corrosión y la degradación material.

    • Contribución a la formación del smog sobre las ciudades.

    • Se le asocia también con la formación de ozono en las zonas bajas de la atmósfera, el cual resulta un tóxico para el hombre.

    • Se le atribuyen también propiedades cancerígenas.

    Las emisiones de NOx están en órdenes elevadísimos. En los Estados Unidos están por encima de los 2 millones de toneladas anuales, siendo las calderas responsables del 48 % de dichas emisiones. Los NOx formados por la oxidación – a altas temperaturas- del nitrógeno del aire, reciben el nombre de NOx térmicos. :La temperatura a partir de la cual se intensifica la oxidación del nitrógeno es de 1 200 oC. Los NOx formados a través de reacciones químicas del nitrógeno presente en el combustible, durante el proceso de quemado de este, reciben el nombre de NOx del combustible. En general, la formación de NOx se ve favorecida por las medidas adoptadas para favorecer la combustión, por ello, su control conlleva un compromiso entre los factores que incrementan la eficiencia de la combustión y los que reducen la formación de NOx.

    • Particulados.

    El término particulado incluye un conjunto de materias orgánicas e inorgánicas que, en forma sólida o líquida, acompañan a los gases formando una suspensión. El tamaño de estas partículas está en el rango de 1 a 100 ( aunque pueden encontrarse también partículas menores.

    La magnitud de la emisión de particulados depende del modo de combustión, de la aerodinámica de la instalación y de la existencia o no de sistemas de limpieza de gases.

    Las principales afectaciones que causan son:

    • Alteraciones de la capacidad respiratoria de personas y animales.

    • Reducción de la visibilidad.

    • Alteración de las propiedades de los suelos cultivables.

    • Intensificación de los efectos negativos del SO2.

    • Contribución a la formación del smog.

    La emisión total de particulados en Estados Unidos está en el orden de los 8 millones de toneladas anuales, pero las calderas solo contribuyen con un 11 % del total.

    • Compuestos orgánicos volátiles:

    Los compuestos orgánicos volátiles (COV) están formados por sustancias gaseosas a base de carbono e hidrógeno y son principalmente hidrocarburos aromaticos olefínicos y parafínicos. Además, incluyen aldehidos, cetonas e hidrocarburos halogenados. Sus principales efectos perjudiciales son:

    • Contribución a la formación del smog fotoquímico.

    • Creación de problemas respiratorios e irritación en los ojos.

    • Daños a las plantas y reducción de la visibilidad.

    La emisión de COV en países como Estados Unidos está en el orden de los 22 millones de toneladas anuales, pero las calderas solo participan en menos de un 1 %.

    6.2. Regulaciones sobre emisiones contaminantes.

    Las regulaciones sobre las emisiones contaminantes son distintas en cada país y en ocasiones dentro de un mismo país las hay diferentes por regiones.

    Por otro lado, hay países que tienen regulaciones mínimas y en algunos aún no existen. El grado de restricción que se imponga mediante las regulaciones toma en cuenta varios factores, entre otros: el deterioro ambiental existente, las condiciones poblacionales, el hecho de que se trate de una instalación ya existente o que sea nueva, el tipo de combustible, el modo de combustión y los compromisos internacionales del país.

    Las regulaciones se pueden establecer para ciertas condicionales, como son:

    • Concentración máxima instantánea.

    • Concentración máxima promedio para un cierto tiempo.

    • Concentración a nivel de chimenea.

    • Concentración a nivel de respiración del hombre.

    • Cantidades totales máximas en un período de tiempo.

    En la tabla A-13 de los anexos pueden verse las regulaciones establecidas para diferentes países. En dicha tabla pueden apreciarse algunas de las consideraciones apuntadas anteriormente

    Las diferencias en las regulaciones para plantas nuevas y ya existentes pueden valorarse en el cuadro siguiente:

    Límites de emisión de NOx para calderas de carbón nuevas y existentes (mg/Nm3)

    País

    Nuevas

    Existentes

    Alemania

    200-500

    200-1 300

    Japón

    410-510

    620-720

    Estados Unidos

    553-66

    615-980

    Taiwán

    600-850

    600-850

    Finlandia

    200-400

    400-620

    Suiza

    60

    60-560

    En el caso de Cuba la regulación de las emisiones está establecida en la NC 93-02-202: 87, en la que se dan los límites, abajo apuntados, para máxima concentración admisible (CMA), como promedio diario, a la altura de la chimenea.

    Sustancias

    CMA

    Promedio diario (mg/m3)

    Sulfuro de carbono

    0,03

    Monóxido de carbono

    3,00

    Oxidos de nitrógeno

    0,04

    Ozono

    0,03

    Sulfuro de hidrógeno

    0,008

    Dióxido de azufre

    0,05

    Hollín

    0,05

    6.3. Métodos de reducción de las emisiones contaminantes

    La selección de las vías para la reducción de las emisiones contaminantes toma en cuenta diferentes factores, tales como:

    • La naturaleza de la emisión contaminante y su magnitud.

    • Las exigencias impuestas por las regulaciones existentes.

    • El rendimiento de las diferentes tecnologías disponibles para ser aplicadas, así como su demanda de productos químicos y energía.

    • Los costos inversionistas, de operación y mantenimiento.

    Las diferentes tecnologías con que se cuenta en la actualidad se relacionan seguidamente:

    • Reducción del SO2

    • Scrubber húmedo: Lavado de los gases con spays de agua y participación de otras sustancias (cal, soda ash, óxido de magnesio, etc.).

    • Scrubber seco: los gases son rociados con una solución acuosa de cal apagada para eliminar el SO2. El agua está en una cantidad tal que se evapora toda en el equipo

    • Lecho fluidizado: Empleo de inertes absorvedores del azufre en el lecho.

    • Inyección neumática del horno: El horno es inyectado neumáticamente con sustancias tales como cal, dolomita o cal hidratada.

    • Reducción del CO

    Las técnicas para la reducción del CO son propiamente todas las desarrolladas para lograr una combustión eficiente y ya han sido tratadas anteriormente.

    • Reducción de los NOx

    - Quemadores de bajo NOx

    Se trata de quemadores de sólidos, líquidos o gases, en los que mediante el diseño aerodinámico se reduce el pico de temperatura de la llama. También puede hacerse una oxidación por partes del combustible, suministrando el aire por etapas y con un enfriamiento intermedio. Otra técnica se basa en el mezclado previo del gas y el aire.

    - Lecho fluidizado.

    El empleo del lecho fluidizado con superficies de enfriamiento sumergidas, permite el mantenimiento de la temperatura en valores tan bajos, que logra una significativa reducción de los NOx.

    - Inyección de agentes químicos.

    La reducción de los NOx a N2 y H2O, puede conseguirse inyectando amoniaco o urea en el horno, por encima de la zona de los quemadores a valores de temperatura de los gases de 760 a 1 093 oC.

    • Reducción de particulados.

    - Precipitadores electrostáticos.

    Este dispositivo está dotado de electrodos alimentados por una fuente de potencia de alto voltaje, que atrapan las partículas sólidas, cuando por ellos pasan los gases.

    - Filtros fábricas.

    En este caso, los gases se dividen en un alto número de corrientes paralelas mediante una placa perforada; cada corriente se hace entrar en un tubo de material filtrante -generalmente un tejido de fibra de vidrio- dicho tubo tiene cerrada su salida, lo que obliga a los gases a atravesar sus paredes y filtrarse. Cada cierto tiempo el filtro se limpia mediante un contralavado y vibraciones mecánicas.

    - Colectores mecánicos.

    Los colectores, mecánicos basan su principio de trabajo para separar las partículas de la corriente de gases, en los cambios bruscos de la dirección de dicha corriente. Los tipos más conocidos son los llamados ciclones.

    - Scrubber húmedo.

    Estos dispositivos son similares a los utilizados para captar el SO2.

    La contaminación ambiental que provocan los generadores de vapor, junto con la producida por el transporte, constituye una de las afectaciones ecológicas más graves que provoca el hombre, por lo que debe ser enfrentada con alta responsabilidad, tanto durante el diseño como durante la explotación de estos equipos.

    BIBLIOGRAFÍA.

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    Autor:

    MSc. Javier Fernández Rey

    javier[arroba]cim.sld.cu

    Centro de Inmunología Molecular

    Ciudad Habana, Cuba



    Artículo original: Monografías.com

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    Energía de la biomasa: tipos de biomasa y su aprovechamiento energético

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