Reproducción de cerdas

    1. Fisiología de la reproducción
    2. Rasgos del comportamiento de la reproductora porcina
    3. Factores que afectan el comportamiento productivo del cerdo
    4. Razas porcinas (maternas y paternas)
    5. Bibliografía

    Apuntes sobre la fisiología de la reproducción y comportamiento productivo en cerdas

    1. Fisiología de la reproducción.

    El tracto reproductor de la cerda está formado por:

    • Ovarios
    • Trompas uterinas
    • Vagina
    • Vulva.


    Fuente (Singleton and Diezman, (2004)
    :

    1.1.1- Pubertad

    Podemos definir la pubertad como la frontera entre la inmadurez y la madurez sexual, coincidiendo en la cerda con la aparición del primer celo (Quiles y Hevia, 2003). Es uno los períodos críticos en la vida de la cerda reproductora desde el punto de vista del control reproductivo, ya que es la edad en la que se lleva a cabo la 1ª inseminación y es uno de los factores que más influyen sobre la producción final de la cerda, junto con la prolificidad, la duración de la lactación, el intervalo destete- cubrición fértil y el período entre el final de la vida reproductiva y el sacrificio.

    Anderson, (1993) expone que en ocasiones la pubertad se define como la fase que une la inmadurez con la madurez; por otro lado Ziecik, (1996) plantea que la misma se reconoce por la aparición de los primeros signos del estro, crecimiento de los folículos ováricos, posterior duración y la liberación de un óvulo apto para ser fecundado.

    Ruiz y Sreaus (1998) definen esta etapa como un proceso gradual que aparecen una etapa del desarrollo somático, permite el inicio de la actividad de reproductiva, siendo críticos del incremento marcado en la frecuencia de pulsos de secreción de gonadotropinas, especialmente LH, desarrollo de los genitales y de los caracteres sexuales secundarios.

    En condiciones adecuadas de explotación la pubertad se presenta de acuerdo con la especie, siendo en el cerdo de 6 a 7 meses (Einarson et al, 1988).

     





     

    ¿Cuándo se presenta la pubertad?

    El primer estro generalmente ocurre entre los 5 y 8 meses de edad y está influenciado por muchos factores externos e internos (Legault y Dagorn, 1993). Se presenta una gran cantidad de cambios maduracionales que se manifiestan gradualmente en el cerebro, ovarios y tracto reproductivo, los cuales preceden la manifestación de la pubertad. Estas modificaciones comienzan en la mitad de la gestación a medida que los embriones crecen y se desarrollan en el útero de la madre prolongándose hasta después del nacimiento y a través de la fase de crecimiento. Todos estos cambios convergen en el momento en que se presenta la pubertad, culminando en la ráfaga de la actividad hormonal. Gran parte de esta actividad ocurre en los días que preceden al celo pubertal. Es importante comprender los cambios fisiológicos y endocrinos que ocurren en la cerda durante el proceso de maduración sexual. Muchas prácticas de reproducción y actividades de manejo pueden directa e indirectamente influir en los procesos fisiológicos.

    La pubertad es definida por Duncan y Lodge, (1980) como el tiempo en que la ovulación y el primer estro ocurren en asociación con la función luteal normal, usualmente tienen lugar en las cerdas a los 200 días de edad. La pubertad aparece en las cerdas domésticas alrededor de los 190 días de edad con un peso corporal de 90 a 100 kg. Por otra parte Zciecik (1996) expresa que la pubertad, en las cerdas, se manifiesta en edades comprendidas entre 2 00 a 210 días, al contrario del cerdo salvaje que alcanza la misma tardíamente como una edad aproximada a ocho meses; en general la edad de la pubertad para todo tipo de cerdo debe oscilar entre 102 y 350 días.

    Factores externos e internos que pueden estimular e inhibir la llegada de la pubertad. Entre los factores que influyen se encuentran la raza, genotipo de la cerda, ambiente social y el clima (Wiggins et al, 1960; Homsworth et al 1982).

    1. 1. 2 Factores que influyen en su presentación.

    El contacto de la cerda nulípara con un verraco adelanta la aparición de la pubertad. La vista, sonidos y olores del macho, y por supuesto, el contacto físico, ayudan a llegar a las hembras inmaduras a la pubertad entre 10 y 20 días antes. Las señales sensoriales (oído, vista, olfato y tacto) desencadenados por el macho, no son capaces de actuar aisladamente, sino que necesitan de la complementariedad entre ellas.

    A medida que los días se hacen más largos se acorta la edad de la pubertad. De tal manera que las hembras nacidas en primavera manifiestan la pubertad más tempranamente que las nacidas en otras estaciones. Esta relación parece estar influida por la glándula pineal, a través de la mayor o menor síntesis de melatonina (Otlen et al, 1999).

    • La temperatura ambiente.

    El aumento de la temperatura retarda la aparición de la madurez sexual. Este retraso está ligado a una velocidad de crecimiento y limitada por el nivel de ingestión. La mayoría de los autores coinciden en que la pubertad se retrasa en verano.

    En Cuba este es uno de los efectos más importantes donde las hembras nacidas en primavera manifiestan la pubertad más tempranamente (Arias et al, 1999).

    • El ritmo de crecimiento

    La aparición de la madurez sexual está estrechamente conectada con el punto de inflexión de la curva de crecimiento por lo que el peso y no la edad, en la que ocurre esta inflexión puede ser alterada por el estado de nutrición y composición de la dieta. La mayoría de los autores coinciden en que una subalimetación severa durante la fase prepuberal se traduce en un retraso de la pubertad, mientras que una alimentación correcta y equilibrada da lugar a un crecimiento óptimo favoreciendo la aparición de la pubertad. Sin embargo tampoco, conviene adelantar en exceso la edad del primer celo en ritmo de crecimiento muy elevados, por lo que en el manejo de las cerdas nulíparas se recomienda ritmos de crecimientos entre 550 y 600 g/día (Ruiz, y Sreaus, 1988).

    • Factores genéticos

    Existen diferencias entre distintas razas con respecto a la edad de la parición de la pubertad, así como entre híbridos y de razas puras, en el sentido que los primeros maduran antes que los segundos (Solar Dora, 1998).

    En estudios realizados en Cuba se encontró variada superioridad en cuanto al cruce Landrace y Yorkshire (LY) al comprobar que este cruce produce las mejores camadas comparadas con otras razas y cruzamientos.

    1.1.3 Ciclo estral

    El ciclo estral se define como el periodo comprendido entre el comienzo de un celo y el inicio del siguiente; es el tiempo transcurrido entre un celo y el otro. En el se engloban una serie de cambios morfológicos y etimológicos que se produce en el aparato genital femenino y que están inducido por una serie de variaciones de la secreción hormonal (Pipaon 2000).

    La duración del ciclo es de 21 días aproximadamente pudiéndose establecer variaciones que oscilan de 18 a 23 días, contando como día cero el primer día del celo, este ciclo puede verse interrumpido producto de la gestación y la lactancia o por una disfunción hormonal.

    El ciclo se compone por 4 fases:

    • Proestro
    • Estro
    • Metaestro
    • Diestro.

    Durante el Proestro tiene lugar un importante proceso de crecimiento y maduración folicular. La duración del proestro es aproximadamente de 2 a 3 días, aunque puede alargarse hasta 4.

    En esta fase hay una marcada producción de estrógeno y un descenso marcado de progesterona. Exteriormente esta fase se caracteriza por el enrojecimiento y tumefacción de los labios vulvares así como por una variación de comportamiento de la cerda que se vuelve inquieta, nerviosa deseosa de montar a otras cerdas. Esta etapa también conlleva a una disminución en el consumo de alimento.

    El estro, también conocido como celo o calor es el periodo de receptividad sexual para el macho y se caracteriza por la producción de estrógeno.

    De acuerdo con la presentación durante la vida de la cerda el estro se clasifica en:

    • Puberal: es el primer estro e indica el inicio de la pubertad.
    • Pospartum: se presenta de uno a tres días después del parto.
    • Posdestete: ocurre de 2 a 7 días después del destete.
    • Recurrente: el que se presenta durante el periodo no lactante hasta la concepción.

    Durante esta fase las manifestaciones internas del aparato genital son muy importantes, hay un aumento del espesor de las mucosas del tracto y de las vías genitales acompañado de una abundante secreción de las mismas al exterior, así como un incremento de sus contracciones. Aquí la cerda se vuelve más tranquila, más dócil. Emite los gruñidos característicos (que el verraco asimila perfectamente) ante la presencia ruido u olor del verraco.

    La manifestación más marcada del celo es el llamado reflejo de inmovilidad que constituye el requisito previo para el apareamiento (ante el verraco la hembra se torna inmóvil y sus orejas erectas); este efecto puede comprobarse también sin la presencia del macho haciendo presión sobre el lomo de las hembras. La duración del celo puede ser de 12 hasta 120 horas (Chemineaun 1995).

    A las 24-40 horas de comenzado el hecho ocurre la ovulación (siendo en las cochinatas entre las 24 a 36 horas y en las puercas entre las 28 a 40 horas). Así el momento idóneo para la cubrición son de 12 a 24 horas de detectado el reflejo de inmovilidad.

    El Metaestro es una fase luteal que se caracteriza por la producción de progesterona. Disminuye la hiperemia de las mucosas y la secreción de las glándulas en ellas, desapareciendo gradualmente hasta su totalidad el reflejo de inmovilidad. En esta fase es imposible obtener fecundación. Esta etapa tiene una duración de aproximadamente 4-5 días.

    El diestro es la etapa más larga de ciclo estral, los cuerpos lúteos alcanzan su máximo desarrollo y reciben un considerable aporte sanguíneo. Hacia el final del diestro ocurre la regresión del cuerpo lúteo. Esta es una etapa de aparente reposo sexual en la cual el aparato genital de la cerda se prepara para comenzar un nuevo ciclo, con una duración de 9 días.

    1. Detección del celo

    Según el Manual de crianza (2002) el celaje no es más que una maniobra mediante la cual se determina el momento óptimo para realizar la inseminación artificial o la monta. Por tanto la maniobra de celaje debe ser realizada por un personal especializado que tenga un vasto conocimiento al respecto ya que a medida que se tengan los conocimientos en relación con el comportamiento reproductivo el celaje será mas efectivo aumentando de esta forma la eficiencia técnica.

    La detección del celo es el punto clave para la realización exitosa de la cubrición. Para esto se hace necesario la búsqueda e implantación de vías que permitan la detección del mismo en la forma más segura posible. Se plantea que existen diferentes métodos para llevar a cabo el celaje. Aunque el mas empleado y eficiente es el uso de verracos receladores que son introducidos en los corrales de la cerdas vacías, cochinatas de reemplazos, cubiertas y gestadas hasta la semana 10 de gestación. En el caso de las cerdas vacías se debe introducir el verraco celador a partir del viernes (un día después del destete) 15 minutos para estimular el celo. La actividad del celaje se comenzará a partir del lunes en esta categoría. El principal objetivo en el manejo de la reproductora es precisar cuando comenzó el celo para escoger el momento optimo para la inseminación o la monta. Es por ello, que en la práctica se realiza el celaje 2 veces al día en los horarios más frescos de la mañana y la tarde (cada 12 horas).

    Es necesario para una máxima eficiencia en el celaje que los machos usados sean adultos con una elevada líbido sexual (Zert, 1984). Para el celaje de las cochinadas se utilizan machos entre 8-16 meses de edad. Con el objetivo de eliminar otras causas que influya en la detención del celo, es recomendable efectuar el celaje fuera del horario de alimentación, realizarlo siempre a la misma hora y por la misma persona evitando presencia de olores fuertes.

    1.1.5 Edad, peso y ritmo de crecimiento

    Están muy relacionados entre sí y con la nutrición. La aparición del celo en la cerda está más definido por la edad que por el peso, aunque dentro de la edad existe una clasificación de edad cronológica en días de vida (medida insegura de valoración sexual) y edad fisiológica (edad del desarrollo orgánico) (Kemp, et al, 1998). Se ha sugerido que la aparición de la pubertad esta mas efectuada por la edad que por el peso vivo. Sin embargo existe una considerable variación en cuanto a la edad y la pubertad.

    Para incrementar el número de crías es importante aumentar el peso de las cochinatas a las cubrición, no obstante las cochinatas tienen camadas más pequeñas numéricamente que las puercas y tendrán un incremento progresivo en los partos siguientes y finalmente una gradual declinación (Dieguez, 1989).

    En nuestro país actualmente está establecido cubrir cochinatas con más de 120 kg de peso vivo y más de 120 días. El estado físico, señala Javierre (1994), está muy relacionado con la edad y peso de la primera monta, ya que si cubrimos una cochinata sin peso adecuado no alcanzará buen desarrollo, teniendo en cuenta que en la primera lactancia el animal sufre mucho y nunca se recupera. Además el estado en que se quedan las cerdas después del parto puede influir en la presentación del celo.

    La productividad de una cerda joven estará determinada por la edad en que se montó, la taza de ovulación al momento de la monta, el tamaño de su primera camada y su habilidad para volver a quedar preñada (Kroes, 1987). Por mucho tiempo los nutricionistas han debatido respecto a que lo más importante para obtener un éxito reproductivo, si es la edad o el peso a la primera monta y como esos factores influenciará en el futuro rendimiento reproductivo.

    Actualmente se conoce que ninguno de los dos factores actúa solo, sino que es la combinación de un grupo de factores (Fowler, 1995) establece como punto crítico para un óptimo desarrollo de los reemplazos y su influencia en su futuro rendimiento reproductivo, la combinación de la edad, el peso y la cantidad de grasa dorsal al momento de la monta.

    1.2 Rasgos del comportamiento de la reproductora porcina.

    1.2.1 Tamaño de la Camada.

    El tamaño de la camada es uno de los parámetros que mejor definen la productividad global en una explotación porcina, determinando el límite máximo de los lechones destetados por cerda y ciclo. Él numero total de lechones nacidos por camada se compone del sumatoria de los lechones nacidos vivos, nacidos muertos y momificados. En los lechones destetados por cerdas y año están asociados significativamente los nacidos totales por camada, los nacidos muertos y el porcentaje de mortalidad en lactación (Polson, 1990) muchos de los factores que afectan a la fertilidad, pero no todos influyen en definir el tamaño de la camada.

    1. El peso de la camada es una medida del crecimiento de los lechones y normalmente se expresa a edades prefijadas, tales como el nacimiento, 21 días o a cualquier edad anterior a la del destete (Polson, 1990). Estos pesos predestete dependen directamente de la producción de leche de la madre y de la habilidad del lechón para usar el alimento disponible. Además, es uno de los principales componentes de la productividad de la piara, por lo que es de gran interés desde el punto de vista económico, siendo usualmente considerado la base inicial de la evaluación del mérito genético de los (Polson, 1990).

      Tabla # 1: Tamaño y peso de la camada al destete, según Monge (1999)

      Tamaño de las camadas

      (en número de cerditos)

      9-16

      Peso de las camadas al nacer

      (en peso medio por cerditos en g)

      800-1500

    2. Peso de la Camada.
    3. Época del año
    • Efecto del calor sobre las categorías porcinas.

    Es precisamente en estas épocas del año cuando se precisa una especial atención al efecto de las elevadas temperaturas en las explotaciones porcinas puesto que lo importante es prevenir antes que sea demasiado tarde.

    Actuar antes de que llegue el verano es básico para evitar un efecto negativo sobre el confort, productividad y estado sanitario de los .

    Los cerdos reaccionan a las altas y bajas temperaturas.

    Esta reacción puede suponer cambios en su comportamiento, reducción de la productividad y la sanidad de los . Estos problemas se pueden evitar proporcionando al cerdo un buen confort ambiental.

    • Los lechones: al nacer disminuyen su temperatura corporal y dependen del ambiente para poder recuperarlo. En caso de que pasen frío o haya corrientes de aire, los veremos amontonados, no irán a mamar, tendrán diarreas, se deshidratarán y probablemente mueren.
    • Engorde: son muy sensibles al frío en la entrada y más susceptibles al calor en la fase final. En condiciones de altas temperaturas se reduce la ingestión y, por tanto, también el crecimiento.
    • Cerdas gestantes: Las tres primeras semanas de gestación son muy sensibles a las altas temperaturas. El calor tiene efectos negativos sobre diferentes parámetros reproductivos: aumento del % de anestros pos-destetes, el celo dura menos, disminuye el índice de partos y el tamaño de la camada.
    • Machos: Las altas temperaturas (31o C) provocan una reducción de la calidad seminal y una disminución de la líbido. El problema durará 4-6 semanas.
    • Cerdas Lactantes: por cada 1o C por encima de 23o C se reduce el consumo en 170g/día (100-300g).

    El calor provoca un incremento del periodo destete- cubrición, una disminución del crecimiento de los lechones por poca producción de leche y una pérdida de peso muy importante que dará una disminución del tamaño de la camada en el próximo parto (Monge, 1999).

    • Influencia de la época

    Existen muchos resultados que aseguran el efecto significativo del periodo del año y sus diferentes expresiones en el resultado de los experimentos. Así, Delgado (1983) encontró una disminución del peso promedio al destete desde el 28 de abril (8.03kg.) al 25 de agosto (5.89 kg.), mientras que las crías con 3.7 y 1.1 kg. Se incrementaron desde 1.6% hasta 16.5% en el mismo periodo.

    En resultados de prueba en campo, la época en que se realiza la selección final ha resultado un efecto altamente significativo, tanto cuando se clasifica por mes (Rico y Menchaca, 1985 y Pérez et al, 1999), como cuando se clasifica por bimestre (López et al, 2002).

    1.2.3.1 Efecto de la época y el número de lechones sobre la respuesta productiva en cerdas Large White.

    La respuesta productiva de la cerda es afectada por la época en que se realiza el servicio, observándose disminución de la eficiencia reproductiva y de la prolificidad (Tamaño de la camada), cuando los servicios son realizados durante los meses mas calurosos del año (Febrero, Marzo Abril), pudiéndose observar un aumento de estos parámetros, cuando las hembras son servidas en los meses de menor temperatura ambiental (noviembre, diciembre y enero).

    El tamaño de la camada al destete, afecta negativamente el intervalo destete- celo y este, a su vez, afecta la respuesta en el siguiente parto, por lo que el manejo adecuado del número de lechones por madre al destete, seria una estrategia para conseguir acortar el intervalo destete- celo y mejorar la prolificidad del siguiente parto. ( Pérez et al, 1999)

    1.3 Factores que afectan el comportamiento productivo del cerdo.

    1.3.1 Factores ambientales.

    El efecto del rebaño sobre los rasgos de la camada parece ser de gran importancia tal como concluyen Rico y Manchaca (1985) al encontrar diferencias notables, en estos rasgos, en tres centros estudiados, confirmando los resultados, de Quijandría y Montalbán (1983). Legault y Dagorrn, (1993) atribuyen al rebaño, de 4-5% de la varianza total del tamaño de la camada, a los 21 días y al destete, mientras Strang y Smith (1979) atribuyen la variación total del tamaño de la camada al nacer y al destete en 5-6% al efecto del rebaño, la relación entre los caracteres reproductivos y el año y/o la época del parto, ha sido ampliamente estudiada con disímiles resultados, entre los que se puede citar la escasa influencia del semestre sobre la prolificidad, encontrada por Rico y Manchaca (1985), afectando solamente la mortalidad al destete.

    No se halló dependencia entre el semestre y las crías nacidas totales según Diegues, (1978) aunque se vieron influidas las demás medidas de las camadas.

    Asimismo, González et al (1982) no observaron relación entre la época (seca o lluvia) sobre el número de crías destetadas mientras que Bello y Rico (1984) encontraron que al año influyo sobre el tamaño de la camada a los 21 días pero no al nacimiento.

    Sin embargo muchas investigaciones realizadas demuestran tal como plantea Fuentes (1982) que las cubriciones efectuadas en la época de lluvia tienen menos efectividad técnica y económicas al mismo tiempo que producen mayor cantidad de crías biológicas y crías por partos, lo que fue corroborado por Velázquez y López (1983) y Arias (1987) quienes agregan que los pesos promedios de las crías no fueron afectados por la época.

    También Rico (1984) encontró que la época influía sobre las crías nacidas vivas, no así el año, mientras que Gómez (1987) hallo que el año afectaba todos los rasgos de la camada.

    Las temperaturas ambientales elevadas (33  C) reducen la tasa de ovulación, aunque no influyen en la duración del ciclo estral. También las altas temperaturas en el período final de la gestación determinan la producción de camadas más ligeras y de menor vitalidad, así también como la aparición de muertes fetales; cuando las temperaturas son adecuadas (15-18  C), estos fenómenos se reducen o desaparecen, (Colectivo de Autores, 1988).

    Evidentemente las altas temperaturas afectan la fertilidad. Esto se produce debido al desequilibrio hormonal, a la elevación de la temperatura corporal y de la sangre o ambos, (Colectivo de autores, 1999).

    Las altas temperaturas del aire disminuyen la duración e intensidad del estro, aumenta el período interestro e inducen el anestro.

    La acción básica directa de la temperatura sobre los de granja, se produce a través de la modificación del balance térmico del animal y la activación de los mecanismos termorreguladores, lo cual conlleva una serie de reacciones nerviosas, endocrinas neurohumorales y motoras, tendientes a mantener una temperatura corporal normal y a ajustar todas las funciones biológicas a las necesidades de tales condiciones ambientales, (Quiles y Hevia, 2003).

    1.3.2 Factores genéticos

    Un aspecto controvertido parece ser la influencia del semental sobre la camada, que fue significativa para Bello y Rico (1984), Gómez (1987) y débil para Rico y Menchaca (1985).

    Se ha observado al realizar la inseminación artificial un efecto esencial del semental sobre la camada al nacer (Strang y Smith, 1979) pero en la monta natural no ha sido demostrado un patrón bien definido.

    (Strang y Smith 1979) determinaron efectos significativos sobre el tamaño de la camada viva, pero no a los 21 días siendo contrario a los resultados de Legault (1970). En todos los casos la parte de varianza total determinada por el verraco ha sido baja. Otro aspecto genético de suma importancia dentro del comportamiento reproductivo es la raza.

    Bereskin et al (1971) encontraron diferencias a favor de la raza Large White al compararla con la Duroc en cuanto a tamaño de la camada al nacer, 21 días y al destete . También Young et al (1974) observaron mejor comportamiento en las puercas Large White que en las Duroc y Hampshire en la tasa de ovulación y la supervivencia embrionaria.

    El incremento de la productividad de cerdas cruzadas ha sido ampliamente demostrado. Su efecto sobre la tasa de ovulación y el número de embriones vivos fue significativo; también Toelle y Robinson (1982) ratificaron el efecto favorable del cruzamiento en los rasgos reproductivos.

    1. Razas porcinas (maternas y paternas)

    Se define como raza el conjunto o grupo que reúnen una serie de características semejantes y cuyo parecido entre sí, los diferencia entre los demás pertenecientes a otros grupos de la misma especie y que al mismo tiempo son capaces de trasmitir a se descendencia todos aquellos caracteres que le son propios.

    La utilización en la producción de un genotipo o raza está condicionada por el objetivo a que se destine. Para ello se toman en consideración los rasgos productivos de interés económico que se desean mejorar en la población. En nuestro país, se conservan mejoran y explotan cinco razas básicas y dos genotipos.

    En el caso del cerdo criollo se trabaja en su tipificación como raza autóctona. Por otra parte se han llevado a cabo trabajos para la evaluación de diferentes híbridos con vistas a incorporarlos al Programa Nacional de Cruzamientos.

    Las razas y genotipos con que cuenta el país se dividen en maternas y paternas, en función de características fundamentales de cada una de ellas. El fin productivo de las líneas maternas es la producción de hembras comerciales dada su amplitud reproductiva, sin menospreciar el aporte que producen a la descendencia en crecimiento y canales. Las paternas se caracterizan por sus aspectos productivos de crecimientos y canales y se utilizan como verracos terminales. (García y Arias, 2002).

    1.4.1 Razas porcinas explotadas en el mundo.

    White Pigs

    Blak Pigs

    British Pig Breeds

    a) With lop ears

    a) Pure Blak

    - Berkhire

    - German Landrace

    -Large Blak

    - Duroc

    - Belgin Landrace

    - Other pure black breeds

    - Hamphire

    - Danis Landrace

    Alentejana, Cornwal

    - Large White

    - American Landrace

    b) With white markings

    - Pietrain

    - Chester White

    - Berkhire

    - British Saddleback

    b) With prick ears

    - Polan Chine

    - Gloucestershire Old Spots

    • German Large White

    c) Red Pigs

    - Landrace

    -- Yorkshire

    -Duroc

    - Large Blak

    Other white breeds with prick ears

    d) Black-and-white-Spotted

    Pigs

    - Middle Wh

    • Large White
    • Middle White

    - Pietrain

    - Tamworth

    • Asiatic Pigs

    - Spotted polan China

     

    Vietnamese

    e) Black-and-white-Belted

    Pigs

     

    - Pot belly pig

    - Anglian Saddleback

     

    - Goettineger

       

    - Miniature Pig

       

    Razas y genotipos existentes en Cuba

    • Yorkshire (Large White)
    • Landrace
    • Duroc
    • Hampshire
    • Criollo
    • CC21
    • L35

    (Anón, 2005 )

    Las razas que se explotan en el Centro Genético Porcino ‘’ Lage’’, objetivo de estudio de este trabajo, son la Large White y Landrace.

    1.4.1.1 Características de la raza Large White.

    Con un peso adulto que puede superar los 300 Kg. en los machos y los 220 Kg. en las hembras, la raza es hipermétrica, longilínea y perfil cóncavo. Su aspecto general es voluminoso y poco fino. La cabeza, de buen tamaño, es medianamente larga y de gran anchura entre las orejas y a nivel de los ojos. La frente es ancha y plana, con orejas anchas y delgadas, de longitud media, erguidas e inclinadas hacia fuera y las puntas dobladas hacia atrás. Las órbitas son oblicuas y bien dibujadas, ojos grandes. La cara es de longitud media y de perfil cóncavo, que termina en un hocico ancho. Los maxilares son bien desarrollados. El cuello es corto y proporcionado, bien musculado, con papada poco desarrollada, y unido insensiblemente a la cabeza. El tronco es largo y profundo. El pecho es ancho y profundo, espalda larga, inclinada, ligera, de mediana anchura y bien soldada al cuerpo. Línea dorsolumbar recta, horizontal y ancha, grupa larga, ancha y ligeramente caída con cola alta y gruesa. Costillar arqueado y vientre lleno y horizontal con 7 pares de mamas. Muslo prominente y nalga llena y descendida. Extremidades más bien cortas, de buen desarrollo óseo, de buenos aplomos. Las pezuñas son cortas y anchas. La piel es fina, despigmentada, sin arrugas y cubierta de pelos de color blanco, más bien largos y gruesos. Funcionalmente, la raza se caracteriza por su capacidad de adaptación y rusticidad, unida a su temperamento tranquilo, excelente capacidad maternal, elevada fecundidad y prolificidad, correctos índices técnicos, canales de no muy buena conformación (largas y de no mucho jamón) y buena calidad de su carne. La buena aptitud y actitud maternales (carácter tranquilo, cuidado de las crías, capacidad lechera, etc.) la hacen muy interesante tanto en cría en pureza como en cruzamientos como línea materna (Anón, 2007 a)

    Tabla No 2: Características reproductivas de la raza Large White:

    VARIABLES

    VALORES

    Edad primer parto

    360/370 días

    Tamaño de la camada

    10´2

    Camada al destete

    8´8

    Intervalo entre parto

    164´2 Días

    Intervalo, destete – cubrición

    14´9 días

    Edad destete lechones

    33´9 días

    Crecimiento

    800/900 gramos/ dia

    Indice de transformaciones

    2´5- 3´0 Kg al/kg. G

    Monge. (1999)

    1.4.1.2 Características de la raza Landrace

    Es una raza hipermétrica, longilínea y prácticamente ortoide. La cabeza es de tamaño mediano, suavemente hundida por la cara con un hocico más bien largo y estrecho, y las orejas amplias y dispuestas "en alero". El cuello es corto sin papada. El tronco es más desarrollado por el tercio posterior, mostrando un aspecto de "zeppelín". El pecho es ancho y profundo, la línea dorsolumbar tendente a ascender hasta las palomillas y grupa algo caída y llena. Costillar redondeado y vientre recogido. Espalda desarrollada y muslo musculado con nalga ampulosa y descendida. Extremidades más bien cortas y finas con buenos aplomos. De color blanco el pelo, corto y fino, y la piel es fina, sin arrugas y sonrosada. De temperamento algo más nervioso que la Large White y con menor capacidad de adaptación y facilidad de manejo, la raza Landrace también se configura como una raza de elevados rendimientos reproductivos

    Tabla No 3: Características reproductivas de la raza Landrace.

    VARIABLES

    VALORES

    Edad primer parto

    354 días

    intervalo entre partos

    166'4 días

    Edad al destete

    35'4 días

    intervalo destete-cubrición

    16'0 días

    Tamaño de la camada

    10' 1

    Lechones al destete

    9'0

    Crecimiento

    760-800 d

    Índice de transformación

    2'5-2'8

    (Anón, 2007 b)

    1.4.1.3 Características de las razas Large White y Landrace Canadienses.

    El Landrace Canadiense

    El Landrace Canadiense es una de las razas más prolíficas del Canadá, con camadas grandes y lechones pesados al destete debido a la habilidad lechera. La hembra Landrace Canadiense, se utiliza en raza pura y en programas de cruzamiento, es reconocida por sus cualidades maternas, temperamento, longevidad y prolificidad. Los machos son reproductores seguros y tienen un temperamento excelente, que facilita el trabajo con ellos.
       Esta raza es muy deseada por su ganancia de peso diaria, conversión alimenticia y poca grasa. El Landrace es una raza blanca de buena musculatura, remarcado por la alta calidad de su canal, alto porcentaje de jamón y particularmente por la producción de tocino. Los criadores notan funcionamiento excelente bajo todo tipo de confinamiento y condiciones climáticas.

    Yorkshire Canadiense

    El Yorkshire Canadiense es la raza más popular de Canadá. Proveen excelentes ingresos económicos debido a sus características comprobadas de magritud, tasa de crecimiento, conversión alimenticia y prolificidad indiscutible que han sido puestos de manifiesto por la selección y el programa de evaluación genética. Los machos son viriles y agresivos, en cuanto a las hembras, ellas se reconocen por sus cualidades maternas de lactancia y la parición de camadas numerosas de lechones fuertes y vigorosos.

    El Yorkshire Canadiense se utiliza con éxito en distintos programas de cruzamiento. Cruzando el Yorkshire con otras razas se hace una combinación legendaria a nivel comercial - el último en productividad maternal. El Yorkshire Canadiense se reconoce internacionalmente por su magritud y crecimiento sin sacrificar capacidad maternal

    (Anón, 2007b)

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    Dariadna Batista Montané

    dary[arroba]af.upr.edu.cu

    Universidad de Pinar del Río. Facultad de Forestal y Agronomía. Departamento Agropecuario.



    Artículo original: Monografías.com

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